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Neones en Triana

00025416_0001ret.jpgEn la década de los cincuenta, borrada ya la senda del tranvía, Triana de noche ofrecía un espectáculo digno de admirar. Si usted tuvo la fortuna de pasear por ella al caer la tarde, en aquella época, tal vez guarde aún en su retina el destello de los neones de aquellos rótulos comerciales hoy desaparecidos. Si estas líneas sirven para que rescate del olvido aquella nostálgica y maravillosa estampa, me daré por complacido.

Si por el contrario le pasa como a mí, que por aquel entonces aún no había nacido, no se preocupe. Le invito a acompañarme a mediados del siglo XX y ver de primera mano las fulgurantes luces que en aquel tiempo iluminaban la que sigue siendo la vía comercial por excelencia de Las Palmas de Gran Canaria. Para ello recurriremos al trabajo de un fotógrafo desconocido, que en un alarde técnico y atraído por el neón y la noche, tomó las dos fotografías que visten este artículo.

En ellas, Triana aparece ante nuestros ojos envuelta en ese halo de misterio que caracteriza a los espejismos, revelándose a priori como un paisaje familiar que inmediatamente se torna exótico y desconocido bajo los dominios del neón y del arco voltaico. Destacan los luminosos de La Central de corte y confección; la librería papelería Diana; la sastrería Rodríguez; novedades Estoril; los indios Metharam; Chellaram; la relojería alemana y tantos otros que no llegamos a distinguir. La vista se pierde en la profundidad de la escena, donde las aceras son meras líneas de fuga que sirven de guía, en esa perspectiva acentuada por las sinuosas estelas que dibujan sobre el asfalto las luces de los automóviles, y que se pierden en el infinito.

IMG_2477ret.jpgUnos pocos transeúntes hacen acto de presencia en forma de siuetas difusas que se diluyen frente a los escaparates, a excepción de la imagen nítida de un grupo de rezagados oficinistas que conversan a pie de calle bajo la mortecina luz de las farolas, ajenos a la atenta mirada de dos viajeros en el tiempo, uno el que escribe y otro el que lee. Hemos llegado al final de la calle. Le dejaré a solas, yo he de ponerme a escribir la siguiente historia. Disfrute del paseo nocturno.

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