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Un gentleman en Triana

lagloria.jpgEn 1929, el gentleman que quisiera vestir en Las Palmas un sombrero de calidad tan solo tenía que dirigirse a la sombrerería El Águila, en Triana 51, y dejarse aconsejar por su propietario, don Isidro Ezquerra Medina. Daba igual si ibas en guagua, a pie, o en tranvía. El almacén, que hacía esquina con la calle Travieso, era fácil de localizar, pues tenía en la fachada un águila a modo de mascota con un sombrero en el pico que se veía de lejos. Una vez en el interior de la tienda podían verse tras las vitrinas sombreros de acreditadas marcas mundiales, como "Borsalino", "Panizza", o "Yunque", entre otras. Pero no solo vendía sombreros, también camisas, y otros artículos para caballero. Don Isidro presumía de tener artículos para todos los bolsillos, y por solo 5 pesetas salías de allí luciendo un elegante sombrero. Quien pudiera permitírselo y buscara la exclusividad, disponía de modelos de más calidad a 17 pesetas, que según su propietario, vendían a 20 en otras sombrererías de la ciudad. Misma marca. Misma calidad. Mismo sombrero.

No salías del comercio sin que don Isidro Ezquerra te convidara a mirar unos zapatos en La Gloria, en Triana 49. Almacén de calzado situado a escasos metros, en la otra esquina de Travieso, y regentado por su hermano Rafael. Llamaba especialmente la atención el elaborado revestimiento de madera en la fachada, al estilo de las tiendas que podían encontrarse en cualquier calle de París, o Londres, y en el que destacaba "La Gloria" pintado con grandes letras y sombreadas para darles relieve. En el escaparate, zapatos de caballero y de señora y un pequeño surtido de sombreros, por si el que buscaba zapatos iba con prisas y se resistía a entrar en El Águila.

Si lo que veías en el establecimiento no te convencía, no abandonabas el comercio sin que don Rafael te sugiriera visitar la zapatería La Campana, en Triana 41, y que pertenecía a su otro hermano, don Mauricio. Allí podías encontrar un amplio surtido de calzado importado de prestigiosas casas nacionales y extranjeras. Los hermanos Ezquerra tenían un lema: "La elegancia no debe estar reñida con la cartera". Y una filosofía de negocio: "Que todo quedara en la familia". Ya fuera una camisa, unos zapatos, o un sombrero, en cualquiera de estos establecimientos encontrabas el complemento perfecto.

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