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La antigua sombrerería

Martes, 3 de mayo de 1892. Siga mis instrucciones al pie de la letra y no se separe de mí. Camine deprisa... o llegaremos tarde a nuestra cita. Sé que tiene ganas de recorrer la ciudad, pero este viaje en el tiempo no durará más allá del punto y final y tendrá que conformarse con caminar por la calle Mayor de Triana, que no es poco. Se preguntará a dónde vamos. Enseguida le cuento. Primero, apartémonos de las vías, no querrá que nos atropelle el tranvía. Ahí viene.

Le informo que en este momento Las Palmas de Gran Canaria está celebrando "La Fiesta de las flores". Repartidos por la ciudad hay distintos pabellones que muestran las virtudes de cada municipio. La inauguración se celebró el 23 de abril y durará hasta el 8 de mayo. Pero no le he traido hasta aquí para llevarle de fiesta. Presenciaremos el disparo de una fotografía que pasará a la historia, y de paso iremos de compras. Como ve los dos vamos con la cabeza descubierta, y en esta época, estimado lector, está de moda el sombrero. Compraremos uno en la Sombrerería de Batista ¡Guarde ese billete moderno! qué quiere, ¿meternos en un lío? Aquí solo vale la peseta y la libra esterlina. Tranquilo, llevo unos cuantos duros de plata en el bolsillo. Suficientes para hacernos dos sombreros a medida. Vaya echándole un vistazo a este anuncio de prensa:batista3ret.jpg

No se quede atrás. Ahí está nuestro objetivo. Ese muchacho que carga con una pesada cámara de cajón es el fotógrafo palmero Miguel Brito Rodríguez. Está haciendo una serie de fotografías sobre los comercios de Triana. Como ve, le toca el turno a la mencionada sombrerería.

Ha plantado su trípode frente al número 30, y se prepara para hacer magia. En unos instantes atrapará la fachada en una placa de vidrio, cuando accione el rudimentario mecanismo de su cámara oscura. Un grupo de niños se ha colocado dentro del plano. Sé que le gustaría aparecer en la imagen, pero es mejor quedarse detrás de la cámara. Et voilà!batista1.jpg

Al parecer, el fotógrafo va a tomar una vista del interior de la sombrerería. Lo hará con varios de los comercios. Ya las he visto, incluida ésta que aún no ha disparado. Pero disimulemos y esperemos a que termine. Luego entraremos a por nuestros sombreros.

batista2.jpg

Parece que la sesión fotográfica ha terminado. Pasemos al interior de la tienda. Hablaré yo, si no le importa. El señor Batista nos da la bienvenida con una sonrisa desde el otro lado del mostrador. Mire en el interior de las vitrinas, hay auténticas maravillas, ¿en qué momento perdimos la costumbre de usar sombrero? A mi me gusta este canotier, parece hecho para mi cabeza. Le veo indeciso...pruébese este hongo francés, el comerciante dice que no da calor y que es ligerito. Mírese en el espejo, le queda que ni pintado. Perfecto. Nos los llevamos puestos. Batista nos ha hecho un buen precio, dice que mi cara le suena de algo. Será de estos viajes al pasado.

Nos acercamos al final del texto. Es hora de que usted regrese al presente, yo me quedaré para seguir escribiendo. Y recuerde, cuando vuelva a viajar conmigo, no olvide traer su sombrero hongo francés.

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