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Gárgolas de cañón

gargolas.JPGDeje a un lado las prisas, póngase un zapato cómodo y prepárese para un relajante paseo por Vegueta. Si lo desea compre la prensa, o lea mis otros artículos. Hay plazas solitarias y rincones tranquilos donde pararse a leer. Luego, si le apetece, disfrute de las calles y de los edificios ¿Ha probado a levantar la mirada? Descubrirá elementos que habitualmente pasan desapercibidos. Almenas, blasones, esculturas, inscripciones, miradores, veletas, balcones... e incluso enigmáticas y grotescas caras rematando los dinteles de algunas casas.

grotesco.JPGNo podemos olvidar las gárgolas. Las más comunes y no por ello menos especiales son las que rematan las casas coloniales, con su característica forma de cañón. Un tubo de sillería azul incrustado en lo alto de las fachadas, dispuesto en horizontal y rematado en la punta con una forma pentagonal. Saltan a la vista, y cumplen una doble función. O cumplían. La más evidente, la que sigue vigente, es la de evitar que la lluvia anegue las azoteas, desahogando el agua hacia la calle. Para hablar de la otra, la más interesante, tenemos que retroceder alguna centuria, a la época en la que era frecuente que apareciera una vela enemiga en el horizonte.

Imaginen la siguiente escena. Una siniestra flota de barcos de guerra aparece en la bahía. El vigía de la Isleta da la alarma. El castillo de la Luz realiza un disparo en señal de aviso. Las campanas de la Catedral tocan a rebato. Las familias nobles esconden sus posesiones más preciadas en cuartos subterráneos y las milicias se concentran en la plaza de Santa Ana. La ciudad se prepara para repeler el ataque. Mientras tanto, en la cubierta de uno de los barcos, un capitán otea a vista de catalejo la silueta de Las Palmas. Está valorando el desembarco. A través de la lente arañada y brumosa de su instrumento la ciudad no es más que un pequeño conjunto de casas, protegida de norte a sur por una muralla y defendida por alguna que otra fortaleza. No lo tiene claro. Pronto desestima el ataque y la flota leva anclas y desaparece. Las gárgolas de cañón han cumplido su otra función. La de hacer creer al enemigo que la ciudad está fuertemente artillada.

Hágame caso. Deje en casa las prisas y relájese en Vegueta alzando la vista. Hay muchas cosas que pasan desapercibidas.

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