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Novedades en la categoría La digitalización de la cocina


En esta entrada me encargaré de descubrirte algunos de los problemas con los que nos encontramos habitualmente en nuestra cocina (relacionados con el espacio, el ruido, el desperdicio y la sostenibilidad) y de cómo tendrán que rediseñarse las neveras del futuro para poder ser remediados.


En la era de las fechas de caducidad, tendemos a no pensar de esta manera, pero la comida, de hecho, comienza a descomponerse justo en el momento en que se recoge de la planta o se mata.


En el pasado, durante los tiempos de abundancia alimentaria, se desarrollaron varios métodos de conservación de los alimentos como fueron: el secado, la congelación, la fermentación, el decapado, el curado y el enlatado.


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Sin embargo, cada uno de estos métodos traían consigo ciertos desafíos económicos y de salubridad:

- Cuando se realizaban correctamente no sólo requerían de mucho trabajo y tiempo, sino también de gran cantidad de sal y/o azúcar para conservar los alimentos y con ello, de dinero.

- Y cuando se hacían mal, podían conllevar a una muerte lenta debido a la escasez de excedentes de alimentos, y a una rápida, como consecuencia de una intoxicación alimentaria.


Por ello, el enfriamiento artificial significo un gran avance. Se desarrolló a principios de 1800 y se hizo omnipresente en el hogar solo a principios de 1900. Luego, a medida que la tecnología se iba desarrollando aún más y las neveras iban haciéndose más populares, y sobre todo, asequibles, comenzaron a fabricarse con un mayor tamaño, con elementos de congelación separados y hasta con diferentes compartimentos internos para controlar el nivel ideal de temperatura y humedad. Llegando al punto de que hoy, en el siglo XXI, casi no podemos concebir un hogar sin al menos un pequeño elemento refrigerador para conservar los alimentos.


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Sin embargo, aunque las neveras actuales solucionan de manera eficaz los problemas de conservación del pasado, no dejan de presentar una serie de obstáculos que aún deben superar. Estos son 4: el espacio, el ruido, una mejora de la conservación y una mejora en lo que respecta a la eficiencia energética.


1. Espacio: La cocina está pensada como un espacio de función y uso rápido. Es muy común ver una cocina metida en un rincón pequeño en el plano del piso. Y un elemento esencial de la cocina como es la nevera, ocupa normalmente casi un 15 % del espacio total de la cocina. Sin embargo, si observamos la estructura de la nevera, uno se da cuenta de que una porción demasiado grande de la misma está dedicada exclusivamente a la mecánica interna. Por ello un obstáculo a superar es el de maximizar el tamaño de la estructura dedicada al almacenamiento de los alimentos y disminuir el de la mecánica. Especialmente en las poblaciones que crecen sin cesar como en la ciudad de Nueva York, donde el tamaño de los apartamentos es un problema constante.

2. Ruido: La mayoría de neveras emiten un zumbido continuo como resultado del compresor en funcionamiento. Y aunque todavía no existen neveras silenciosas, las compañías han encontrado formas de disminuir la contaminación acústica insertando un refrigerante más silencioso y estable. Sin embargo, al tratarse de un aparato en continuo funcionamiento, hay ciertos ruidos como chasquidos y gruñidos que son difíciles de evitar, ya que son resultado de paneles que se contraen o expanden dentro del aparato debido a cambios de temperatura.

3. Mejora de la conservación: Las temperaturas de los aparatos refrigeradores no destruyen los microorganismos de los alimentos, pero si frenan el crecimiento de los que ya se encuentran en ellos. Por ello, si la nevera está muy llena, el aire frío puede proporcionar áreas de enfriamiento desiguales ya que los productos almacenados pueden evitar que el aire circule de manera uniforme, y provocar una disminución de la visibilidad debido al hacinamiento de la misma. Corriendo el riesgo de desperdiciar algunos de los alimentos que se encuentren en ella.

4. Eficiencia energética: En la década de los 90, una nevera convencional consumía unos 1100 kWh mientras que en 2010 la cifra bajó a los 500, por lo que podemos asegurar que el consumo energético se ha reducido a la mitad en los últimos 20 años. Sin embargo, en los hogares, las neveras siguen siendo las mayores consumidoras de energía sólo por debajo de los aparatos de aire acondicionado. Por ello, en vistas al gran problema con que se encuentra el planeta hoy día en lo que respecta al medio ambiente, cabe plantear nuevas alternativas que disminuyan el gasto energético de estos aparatos.


Cada año, el fabricante sueco de electrodomésticos Electrolux organiza un concurso de diseño. En 2010, el tema giró en torno al diseño de electrodomésticos para el hogar urbano de 2050.


En dicha edición, el estudiante ruso Yuriy Dmitriev dio con la clave para solucionar de manera eficaz los obstáculos que exponía en párrafos anteriores. Y lo hizo mediante una idea muy futurista de frigorífico, más incluso que los digitales que ya planteamos en la actualidad que harán la compra e inventario por nosotros. Este estudiante creó el denominado "The Bio Robot Refrigerator", un refrigerador que utiliza un gel de biopolímero a través de la luminiscencia para conservar los alimentos en frío.


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El enfriamiento ocurre al absorber la energía térmica y radiarla en un rango diferente de longitudes de onda, dando como resultado la emisión de un gel no pegajoso, inodoro, de color verde lima que se transforma alrededor de cada elemento colocado en el refrigerador, creando vainas separadas e identificando la temperatura óptima de enfriamiento y almacenamiento para cada elemento. Además, el gel protege de la radiación ultravioleta que pueda dañar la comida.


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En el diseño no hay requisitos para una puerta. Simplemente se puede acceder a través del gel para obtener los productos. Esto contribuye a ahorrar un espacio considerable dentro de la nevera, así como en la cocina. El 90% del aparato es un espacio útil real para el almacenamiento de alimentos y productos, y es cuatro veces más pequeño que un refrigerador de tamaño normal. El tamaño varía según la cantidad de productos que se almacenan en el interior y la cantidad de gel que se necesite.


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Además, el refrigerador también está diseñado de manera que se pueda montar vertical u horizontalmente en la pared, o incluso en el techo cuando está en gravedad cero. Una característica de diseño que podría poner fin a los problemas de espacio dentro de un entorno urbano en crecimiento con apartamentos más pequeños.


En lo que respecta a la contaminación acústica, este refrigerador no requiere de ningún motor para su funcionamiento, por lo que elimina cualquier tipo de zumbido, chasquido o gruñido que pudiera hacer cualquier otro refrigerador convencional.


Desde la perspectiva del desperdicio de alimentos, el hecho de que la comida esté visible en todo momento ayuda a ser más conscientes de lo que se tiene dentro de la nevera y de lo que se necesita consumir antes de que comience a ponerse en mal estado.


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De la información existente, aún no está completamente claro qué tan sostenible es la energía de este refrigerador y cómo las sobras de alimentos (especialmente de carne) se podrán almacenar adecuadamente dentro del gel sin usar ningún tipo embalaje.


A partir de ahora, este refrigerador simplemente existe como un prototipo de diseño que necesita de investigación y desarrollo. Sin embargo, este prototipo de diseño ofrece una solución de diseño que comienza a abordar algunos de los problemas actuales que se presentan en el entorno de la cocina urbana moderna.


Puedes seguir también toda mi actividad a través de mi blog personal www.futureandfood.com

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