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Archivos Mayo 2018


¿Quién es el hombre que fue capaz de darnos tanta miel como quisiéramos y por qué pienso que debería estar enfadado? Para ello comencemos este post con una breve pero bonita historia, la de Anton Janša, el pionero de la apicultura moderna.


Éste comenzó siendo un entusiasta de la pintura, logrando ser admitido durante su juventud en la prestigiosa Academia de Bellas Artes en Viena, la misma que denegaría el acceso 139 años después a Adolf Hitler.


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Durante sus años dedicados exclusivamente a la pintura Anton no había mostrado aún interés por los pequeños vectores, aunque esto sólo se mantuvo hasta el momento en que su padre montara la centésima colmena de abejas en su jardín, suceso que impresionaría al jóven, comenzando a interesarse por ellas.


Tal fue su implicación a partir de entonces que estuvo trabajando durante todo 1769 como apicultor en su jardín, perfeccionando muchos de los métodos y técnicas de la época y asistiendo a las charlas que se impartían en su pequeña localidad de Breznica sobre agricultura y apicultura. Además, encontró el equilibrio entre su pasión por la pintura y el entusiasmo por las abejas, culminando en las pinturas decoradoras de los frentes de sus colmenas.


Tan sólo un año después, Janša era ya profesor de apicultura en su ciudad, había escrito un libro, poseía colmenares en los jardínes imperiales de Augarten y viajaba por toda Austria dando conferencias sobre esta curiosa práctica.


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Tras su repentina muerte por tifus, la emperatriz María Teresa de Austria promulgó un decreto en el que obligaba a todos los profesores de apicultura a usar los libros de Anton. Esta importante figura pasaría a la historia como el padre de la apicultura por haber aportando al mundo no sólo la innovación y el conocimiento alrededor de la práctica sino también increíbles pinturas que aún pueden visitarse en su propio colmenar en Breznica.


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Cuento esta historia porque el pasado día 21 de mayo fue el Día Mundial de las Abejas (World Bee Day), celebración que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) ha querido usar para transmitir el mensaje de que "Las abejas deben de estar protegidas para garantizar el futuro de la alimentación humana".


Por ello, trataré este tema en base a dos citas del propio protagonista de nuestra historia, Anton. Una de ellas es: "Las abejas son un tipo de mosca, trabajadora, creada por Dios para proporcionar al hombre toda la miel y la cera necesarias".


Quizá ponga en duda quién o qué ha sido el que creado tan curiosos seres, lo que no cabe duda es que las abejas si que son trabajadoras, tan trabajadoras que han sabido proporcionarnos durante siglos los mencionados y tan provechosos materiales.


Otra de sus citas es: "Entre todos los seres de Dios no hay ninguno que trabaje y sea tan útil para el hombre con tan poca atención necesaria para su mantenimiento como la abeja".


En este caso (de nuevo dejando a un lado el tema religioso) quiero ampliar el radio de la cita no sólo a la propia producción de miel y cera (que es por lo que son conocidos estos vectores), sino a la otra increíble función que estas ejercen por si solas, sin necesidad de atención humana, hablo de la actividad polinizadora, una actividad estrechamente asociada a la producción de alimentos y que es esencial para el desarrollo de numerosas plantas y árboles.


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Y es que según ha explicado la FAO en la celebración del World Bee Day, del 90% de los 100 cultivos principales con los que se abastece la humanidad, hasta un 71% de ellos son polinizados por las abejas, cuya actividad se traduce en seguridad alimentaria y un valor económico que supera los cientos de millones de euros.


La FAO advierte que el número de polinizadores además de su diversidad han disminuido en las últimas décadas y que las evidencias muestran que las causas principales son las actividades humanas y el cambio climático, de ahí que se abogue por las prácticas agrícolas sostenibles como la agroecología, ya que ayudarían a proteger a las abejas reduciéndose la exposición a pesticidas y diversificando el paisaje agrícola.


En este sentido la FAO ha puesto en marcha el Código Internacional de Conducta para la Gestión de Plaguicidas como un marco para definir las mejores prácticas que puedan ayudar a disminuir la exposición de los polinizadores a los pesticidas.


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Sobre la ceremonia, ésta se celebró en la localidad eslovena protagonista de nuestra historia (Breznica). Concluyo este post con un vídeo destinado a concienciar a la humanidad sobre el peligro que corren los polinizadores hoy día (enlace).


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Hoy arrancamos esta entrada con una nueva sección, esta vez, dedicada a las entrevistas. Y menudo comienzo, ya que tengo como invitado a la representación en persona de la famosa cita que ha estado inundando mis últimos posts "Sin locuras, no existen cambios". Un invitado además de marca española.


Hablo de Eduardo Castelló, un destacado investigador postdoctoral especialista en robótica del MIT (Massachusetts Institute of Technology), quién además ha colaborado en proyectos internacionales en Japón, Alemania, España así como en Estados Unidos de la mano de gurús de talla mundial como Hiroshi Ishiguro (famoso ingeniero conocido por crear una copia robótica de sí mismo) o Alex Pentland (uno de los autores más citados en ciencias de la computación).


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Y es que según cuenta Eduardo, su objetivo es construir nuevos sistemas robóticos que puedan evolucionar la manera en la que la humanidad se alimenta, comunica, transporta y vive.


Prueba de ello es el Personal Food Computer, proyecto en el que Eduardo estuvo trabajando hasta hace algunos meses y que según afirma, pretende cambiar la manera en que nos alimentamos.


Se trata de un dispositivo agricultor de ambiente controlado el cual tiene la posibilidad de modificar temperaturas, el grado humedad y acidez con el que la planta crece así como la luz entre otros, logrando que la planta crezca de 2 a 4 veces más rápido que en el caso de la agricultura convencional, ya que esta obtendrá específicamente la cantidad de nutrientes necesarios para su crecimiento, recreando así cualquier tipo de clima sin necesidad de modificar el genoma de la especie en crecimiento.


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Según Eduardo, con el Personal Food Computer, la agricultura tradicional se convertirá en una agricultura de datos, una agricultura en la que la cosecha podrá cifrarse en gigabytes además de en kilos.


Además, este sistema tiene por objeto ser planteado como un sistema al alcance de cada casa y que augura por un futuro en el que la población sea en gran medida, autosuficiente, pudiendo cosechar desde casa su propia comida.


Dentro del ámbito medicinal, Eduardo comenta que el Personal Food Computer quiere pretender una situación en la que los médicos cesen de recetar medicamentos para en su lugar, recetar formulaciones climáticas para la obtención de alguna especie vegetal, especie que tendrá las condiciones específicas para inducir un estado de mejora en el paciente.


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Probado el tremendo interés de Eduardo por el porvenir, pasamos a la ronda de preguntas que le he propuesto:


Pedro: ¿Es realmente sostenible la manera en que producimos alimentos actualmente?

Eduardo: Hay varios estudios que dicen que necesitaremos varios planeta tierra para sostener la manera en que consumimos, especialmente, si juntamos el nivel de vida de los países desarrollados y la población creciente de países como China, India, etc. Definitivamente, tenemos que cambiar algo para poder "equilibrar" el modelo que hemos usado en las últimas décadas. Sobretodo, si tenemos en cuenta el hecho de que el cambio climático está desplazando las zonas dónde se producen los alimentos.


Pedro: ¿Serán necesarios cambios radicales en nuestra forma de obtención de alimentos para suplir las necesidades de la superpoblación que se avecina?

Eduardo: Estoy seguro. Una de las maneras en las que esto puede cambiar es producir localmente. Esto evitaría gran parte de la huella medioambiental que se produce hoy en día. Si no lo puedes producir localmente (como por ejemplo los mangos en Finlandía), herramientas que te permiten democratizar el clima como el Personal Food Computer serían tremendamente útiles para ese fin.


Pedro: ¿Cuando comenzaremos a presenciar cambios de gran envergadura como los que el Personal Food Computer plantea?

Eduardo: Creo que el empoderamiento del consumidor será clave para empezar ese dominó de cambios de los que hablas. Cuando los consumidores de un supermercado quieran saber TODO lo que ha pasado con lo que están cogiendo de la repisa (calidad, maneras de producción, composición, datos, etc.) y no quieran confiar en un intermediario los dispositivos como el Personal Food Computer serán importantes.


Pedro: ¿Son los cambios aceptados cada vez con mayor rapidez?

Eduardo: Es una realidad que vivimos en una era de cambios exponencialmente acelerados. Esto crea una sensación de incertidumbre que (en mi humilde opinión) explica gran parte de los cambios (políticos, económicos, estratégicos, etc.) que estamos viendo. Por ahora, gran parte de la sociedad ha aceptado los grandes cambios se nos han planteado (google, amazon, facebook). Sin embargo, el problema puede venir de aceptar algo de lo que luego no podamos escapar. Necesitamos regulación para poder evitar estos escenarios.


Esta entrevista, que pudo realizarse gracias a los buenos oficios del investigador de Eduardo Castelló, es un cruce de caminos entre respuestas ofrecidas por escrito e intercambios de impresiones sobre el futuro que augura la industria alimentaria.


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