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Springsteen en Compostela (I): El concierto

bruce santiago panorámica.jpg

Bruce Springsteen and the E Street Band. Working on a Dream Tour. Auditorio del Monte do Gozo, Santiago de Compostela.
Bruce Springsteen, voz, guitarra
Clarence Clemons, saxo, percusión, voz
Max Weinberg, batería
Roy Bittan, piano, sintetizador
Steven Van Zandt, guitarra, voces
Nils Lofgren, guitarra, acordeón
Charles Giordano, teclados
Soozie Tyrell, violín, coros
2 de agosto de 2009
Entrada: 74 euros
Aforo completo
Duración: Dos horas y 50 minutos aproximadamente.

El boss cumplirá 60 años dentro de un par de semanas, concretamente el 23 de septiembre. Esa es una realidad inapelable a la que suelen recurrir sus detractores (y también gentes dedicadas al hermoso arte de joder por joder) para hablar de agotamiento, de falta de creatividad, de olor a Imserso y de todos los sambenitos que les suelen colgar a los viejos rockeros. Digo esto porque, tras su aparición en el festival de Glastonbury a principios de verano, se habló mucho de que si Springsteen iniciaba por fin la cuesta abajo, de que si el ocaso del boss, de que si...pollas en vinagre.

Puedo estar de acuerdo, y de hecho lo estoy, con que su último disco, Working on a dream, es bastante flojito. Más parece un edredón elaborado con los retales sobrantes de Magic, su magnífico trabajo anterior, que un producto original. Creo incluso que el propio Springsteen lo admite implicitamente cuando sólo interpreta en la gira promocional del disco en cuestión dos de sus temas. Pero ese sería otro debate, porque hablamos de un concierto en directo. Y en este terreno, Springsteen sigue siendo el número uno mundial, desde mi punto de vista de una forma indiscutible.

Muy probablemente, no sea el de Jersey el rey del rock and roll, pero sí es el rey del buen rollo en escena, asunto distinto este, veamos; para mi gusto el rey del rock, o el mejor músico de rock vivo actualmente, podría ser Keith Richards, pero yo no le confiaría a mis hijas ni quince minutos. Con Bruce, sin embargo, les permitiría ir de acampada a Ayacata durante una semana.

Hablaremos de los desastres organizativos del concierto de Santiago en una segunda entrega, que el asunto tiene tela. Ya lo abordó Ángeles al día siguiente del evento, en caliente, con los pies aún doloridos por el vía crucis y en una crónica palpitante, aunque esté mal que yo lo diga. Vamos a centrarnos en el aspecto estrictamente musical, que yo creo que merece la pena.

El espectáculo comenzó con un golpe de efecto sin riesgo alguno, un truco de vendedor de crecepelo para meterse al respetable en el bolsillo: Probablemente ya lo han oído: sale Lofgren con un acordeón y toca la canción más tradicional del lugar, probablemente aprendida en el avión veinte minutos antes. En Udine (Italia) fue una tarantela, en Bilbao el Desde Santurce..., y en Santiago...pues claro, a Rianxeira.

Nada que objetar -that´s entertainment- y, mientras las ondiñas vienen y van, los músicos se afianzan en sus puestos. Del backstage emerge Bruce asistiendo al big man Clemons -supercastigado por la artritis; se operará en enero; suerte, monstruo- , el personal enloquece y contiene la respiración. "¡Santiago, boas noites!", brama el boss, y con el tradicional "One, two, three!", da paso a una atropellada versión de Badlands. Veámoslo.

Estoy a unos veinte metros del escenario, en el centro (les remito de nuevo al post de Ángeles para que entiendan cómo lo conseguimos). Primera línea de fuego. El himno de Darkness on the edge of town me suena...apresurado. Totalmente desangelado si lo comparamos, por ejemplo, con la versión del vídeo grabado en Barcelona en 2007. Además, no me parece la mejor elección para abrir un concierto, ni siquiera con el lubricante de A Rianxeira. Es una de las piezas más épicas, emblemáticas, emocionantes y potentes del repertorio de Springsteen. Lo diré; una de las legendarias (y no le den al adjetivo el prostituido uso que le da hoy en día la televisión, por favor, donde se tacha de legendario hasta al badajo del Dinio) y, para mi gusto, sería ideal para cerrar antes de los bises, incluso como último bis, pero nunca la pieza de apertura. Badlands debe ser una recompensa, un premio después de dos horas de concierto y de tragarse algún que otro coñazo, una pieza sudada, no un anticipo a cambio de nada.

Para que me entiendan mejor, les adjunto la versión que tocó en Barcelona hace pocos años. Me parece que ya la colgué en anteriores entradas. Y la colgaré las que haga falta, porque es el mejor ejemplo de comunión rockera entre un artista y su público que he visto en mi vida:

Aterricemos. Volvamos al Monte do Gozo, comienzos del espectáculo. El grupo no ha probado sonido (bajaron del avión media hora antes del concierto), hay bastantes imperfecciones en los graves y la gente aún no está metida en harina. Badlands casi se malgasta. Un primer vistazo confirma que la Scialfa se ha dado la fugona en la gira Europea, pero no parece importar demasiado. Sozzie Tyrell lleva el mismo farandol y se coloca en su mismo lugar, y nadie parece quejarse. Algunos incluso la confunden con la señora Springsteen.

Pequeños detalles aparte, los tres bombazos elegidos para ir haciendo boca ya nos colocan al borde de la afonía: Tras Badlands, la maravillosa Out in the Street (oh-oh-oh-oh-oh), clasicazo de The River, y sin solución de continuidad y de la misma fuente, Hungry Heart, que el boss deja cantar casi en toda su extensión al público. El sonido va transformándose en el que cabía esperar, cristalino, y los cámaras que se encargan de mostrar al público el detalle desde las macropantallas evidencian que están a la altura de las circunstancias.

Alguien había escrito, en críticas de shows anteriores, que Bruce se estaba mostrando reacio al contacto físico con el público en esta gira. Los cojones; En Santiago baja a la arena como un torero, sin el más mínimo titubeo. Coge manos, da besos, se deja tocar (hasta le soban el paquete en algún momento), recoge un guiñol del público, lo usa para hacerle cosquillas a Weinberg y a Van Zant, lo devuelve para que el dueño tenga algo que contar a sus nietos, se recorre el escenario varias veces, no deja de sonreír, hace muecas, payasadas... es imposible que esté simulando que lo pasa en grande. El boss está contento y sus acólitos no caben en sí de gozo. La energía que emana del escenario no nos permite dejar de saltar, a pesar de llevar siete horas de pie (les remito de nuevo al post de Ángeles)

Cae Outlaw Pete, el single de su último disco, entre espectaculares imágenes crepusculares del valle de la muerte. Un hit de más de siete minutos al que, para mi gusto, le sobran estrofas, siendo benévolo. Se suceden sin demasiada huella Spirit in the nigth, un mediotiempo de su primerísima época, y Working on a Dream, la pieza más comercial del último disco. Entramos en una de las mejores fases del concierto, rockera sin concesiones: Adam raised a Cain, Murder Incorporated, Jhonny 99 y Darkness on the edge of town. Rock en estado puro. "Tengo algunas cervezas y la autopista es gratis, qué me dices a ello, querida", proclamaba Bruce en Sherry Darling, que desgraciadamente no cayó en Santiago. Pero sí el olor a asfalto; la E-Street circula a velocidad de crucero, engrasada como un Studebaker de los cincuenta. Se echa de menos a Danny Federici, el teclista que otorgaba a la banda su sonido característico (murió de cáncer a principios de año), pero Giordano, su sustituto, tampoco lo hace mal. Acaba la tanda con Raise your hand, y pasamos al momento endémico de los shows del Boss en el que la banda complace las peticiones del público.

Ya saben, y si no lo saben, les cuento: En todos los conciertos desde hace muchos años, desde que llena estadios, Bruce reserva el foso ante el escenario a sus seguidores más fieles, los que acuden al recinto por la mañana, o incluso el día antes. A esos, que en Santiago eran unos 1.300 (nosotros nos quedamos fuera por un par de horas), se les toma la filiación antes del concierto y se les concede la famosa y codiciada pulserita fluorescente, que les permite acceder a las primerísimas filas, ver el concierto a sus anchas con la cerveza en la mano (tiene su propio bar) y sobar literalmente a su ídolo.

Estos iniciados (no confundir con los vips, en Santiago colocados en el quinto coño monte arriba) acuden con pancartas en las que escriben las canciones que desearían oir. Llegados al punto previamente establecido, el boss baja a la arena, coge algunos de esos carteles y cumple los sueños de unos pocos.

Las cámaras de detalle nos permitieron ver como Bruce pasaba de largo -para mi desazón- ante carteles que reclamaban Sandy, Because the nigth o Sherry Darling, y elegía otros en los que se leía Burning love, Born to be wild -sí, sí, la de Steppenwolf- y unas cuantas más que finalmente no tocó.

No sé si lo de Born to be wild estaba preparado de antemano, pero lo cierto es que la banda ejecutó una versión perfecta, como si no hubieran hecho otra cosa en toda la gira. Un alma generosa lo grabó (no fui yo) y lo colgó en youtube:


Y, aunque pareciera increíble, aquello aún estaba empezando. Sin parar, con el único respiro de los atronadores one,two, three!, caen las vitalistas My love will not let you down y Waitin' on a sunny day (con niño preparado, como en los mitines políticos), el himno The promised land, la hermosísima This life y los cañonazos que anuncian el intermedio: Backstreets, gloriosa, Lonesome Day, The Rising y, fin de etapa, Born to run, atronadora, esta sí en su sitio. No cuelgo ningún video -que los hay, bastantes- porque no había nadie en condiciones para grabar sin que se moviera la cámara.

A estas alturas, cada golpe del pedal del bombo no percute en el parche, sino directamente en mi estómago. Parece que Gary Talent se ha creído que mi esófago es la cuerda de su bajo. "Los vagabundos como nosotros hemos nacido para correr, nena", aúlla Springsteen por encima de 40.000 parroquianos extasiados. Todos coreamos con una sonrisa boba de felicidad plena. Dios, que pedazo de cabrones, qué buenos son. Mis dos acompañantes, muy poco brucistas hasta hace apenas dos horas, están casi en trance. De hecho, los tres levitamos por momentos, aunque se debe más a la compresión de la primera línea de fuego que a un milagro.

La tanda de bises comienza machacándonos a arengas: primero, con una versión acústica del No Surrender, himno del Born in the USA que también lo fue de la campaña demócrata de Kerry. Este mediotiempo precede a otra de las banderas del boss post 11-S, Land of hope and dreams, y ésta, a otra pieza aún más épica si cabe, American Land, de las sesiones de Pete Seeger. Cuando ya nos estamos cansando de tanto héroe desterrado, y otra vez sin reposo, Bruce enciende la traca final: Glory days, Dancing in the dark (ya no saca a bailar a jovenzuelas, de nuevo eligió a un niño) el Rockin' All over the world del ex Creedence Jhon Fogerty, un middle entre Twist and shout y La Bamba y, para cerrar, fuera de todas las quinielas y por primera vez en toda la gira, Born in the USA.

En medio de aquel acabose, una última y genial payasada: vio un cartel entre el público que le felicitaba por su inminente 60 cumpleaños, corrió a cogerlo, se lo colgó al cuello y simuló un desmayo, mientras un roadie disfrazado de médico acudía presto a suministrarle oxígeno. Aspiró dos o tres bocanadas, se levantó, gritó por enésima vez "one, two, one, two, three!" y se volvió a desatar la tormenta.

Aquí les cuelgo un video de un alma cándida que aún fue capaz de sujetar la cámara para grabar el final. ¿Se mueve mucho? Pues claro. A ver si tú lo harías mejor a esas alturas.



Probablemente muchos de los lectores ya habrán sacado su moraleja de lo narrado, ya; No hay nada nuevo bajo el sol de Bruce, y este concierto podía haber sido el de hace cinco o diez años, porque sus hitos son una apuesta segura y se compusieron hace lustros, cuando no décadas. Es posible, es posible que Springsteen esté viviendo de rentas en cuanto a creatividad, pero, como decía al principio, sigue sudando la camiseta como nadie en el mundo, y cuando digo nadie, digo nadie. Y además, con una sonrisa en los labios, que no es lo mismo que tener los labios hinchados, ¿vale, Mick?


Ya casi me olvidaba del maridaje! Como habitualmente lo que hacemos es colgar una receta y procurarle una música, en esta ocasión buscaremos una receta que cuadre con lo narrado. Mi amiga Fátima me manda un video que casa muy bien con el registro Soprano de Steve Van Zant, ya saben, el que encarna a Silvio en la serie. Espero que os guste, es muy creativo.



PD. A los que acaban de regresar de vacaciones, ánimo, que ya queda menos. A los que se van, que las disfruten mucho con su familia, de la que no dejo de acordarme (joder, es una broma, que lo paseis muy bien).


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16 comentarios

1

Solo puedo decirte una cosa, Antonio "ALL YOU NEED IS ROCK", besos desde tu querida tierra, que tampoco hace falta que tengan que llegar los estíos para venir a visitarla no? que ésto en invierno tiene su misterio y su encanto, te lo dice la Meiga Vedoira que de misterios sabe mucho.

2

Bienvenido, caballero. Ya se os echaba de menos por estos lares.

3

Bienvenido Antonio !!!!
Ya te echabamos de menos.
Un abrazo

4

Exactamente esto mismo vivieron unos amigos mios en ese concierto, dejaremos aparte la organización y tal. Buscando tu receta de pulpo vi que hacias referencia ya por el mes de mayo al Lar de Angel y a Roberto.(Ese dia hice el comentario de la mona y no volvi a verlo). Angel el del Lar fallecio no hace mucho tiempo , su mujer y su hija siguen llevandolo como siempre, con los niños por el medio y su hermana arriba en la pelu con las toallas en el parking, hicieron un porche y agora tienen 6 o 7 mesas fuera. La comida igual que siempre.
Roberto el de la Guayra subiendo a la Madroa cerró hace tiempo, enfermó y un tiempo lo llevo el hijo con no buena suerte y ya no funciona.Saludos a todos

5

Santi: no sé si hablamos del mismo Roberto. El que yo digo, creo recordar que estaba en la misma carretera que O lar. Desde luego no era subiendo a la madroa. Era un chalé en desnivel con la carretera, como O Lar, y tenía dos plantas, abajo un comedor reservado. Camareros con chaquetilla blanca y ponían el "brazo" entero del pulpo con cachelos. La última vez que fui fue en el ...¡86!!!!No lo volví a comer tan, tan rico en mi vida. Al final no nos vimos, cojones. El verano es asín....te sigo queriendo mucho. En cuanto al comentario de la mona, no sé a qué te refieres, desde luego yo nunca borré un comentario tuyo, ni "muerta".

6

Gándara, te he echado de menos... Y has vuelto con una crónica memorable del concierto del Boss. He escuchado, una vez más, el "Badlands" de Barcelona y coincido contigo. La pena es no haber tenido oportunidad de oirlo en directo. Estoy también de acuerdo en tu crítica sobre el orden de las canciones. Los Rolling Stones nunca tocan "Satisfaction" al principio. En fin, Gándara, sigue ofreciéndonos mucho tiempo la ilusión de abrir el enlace a tu blog cada semana.

Un abrazo.

7

Bienvenido tocayo....muy buena tu crónica del concierto-rebumbio-batalla del BOSS,da gusto leer una descripción tan pormenorizada de todo lo que aconteció allí...y SE VE QUE MERECIÓ LA PENA TANTO SUFRIR POR VER UN GRAN CONCIERTO...ME ALEGRO

8

Los echaba de menos a usted y a su costilla...
Ah, y yo también me iría con el Boss de acampada a Ayacata. Sin niños, claro ;-)

9

Jua Jua jua jua!!!! hola Cuinpar!!!!!

10

Negro, bienhallado y gracias por las flores. Viniendo de un hombre tan curtido en conciertos, además, doble placer. A ver si nos vemos.

11

Antoñito estaba loco por que llegaras a este peñasco insular y despues de alegrarme por las vacaciones, casi mas que un maestro de escuela, que te has tirado y de lo bien que has comido y el gusto que te dió viendo a tu boss, quiero cambiarte el tercio con una pregunta concreta.
¿Sabes algo de Jorge Murrillo? He pasado a mi vuelta por el Cuyás y su patio esta cerrado y parece que que Jorge renunció a la explotación, eso me dijeron, y aquello esta muy triste sin el amigo que daba unos super menús a 12 eurazos. Creo que si no tenemos alternativas, mejor que sean de Jorge otra vez, la gente de la zona y los que lo son,vamos a echar mucho de menos e incluso alguno@s lloraremos tan fastuosa y sobre toda sabrosa pérdida.
Anda sé bueno y tú, que generalmente estas bien informado, arroja un haz de luz sobre nuestros maltrechos y jodidos paladares.
Un abrazote y feliz vuelta

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Para A. de la Cruz: Lo único que te puedo decir en este foro público es que, de momento, de Cuyás nada de nada, y que pronto Jorge nos dará una sorpresa. Hasta ahí puedo leer. Por cierto, por A. de la Cruz no te ubico, aunque está más que claro que eres un amigo. who the fuck...?

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Tomy Roca!!!!!!!!!!!!
Eres tú pedazo de cabrón después de tanto tiempo?
Cántame I´ve got you under my skin una vez más...recuerdas?
Hace mucho tiempo que no sé nada de tí.
Responde si tienes...
El otro día recuperé el contacto con Antonio después de 30 años, y hoy de rebote he sabido que aún estás ahí.
No me va a quedar más remedio que ir a Las Palmas a correrme una juerga.
Te mando un fuerte abrazo para tí y para los que pilles por ahí de aquella época.
Nacho

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Nacho Aguirre !!!!
Si que soy yo, cabronazo !!! Sigo aquí....dónde si no ? En Las Palmitas se vive muy bien.
Me acaba de llamar Antonio comentándome el encuentro que tuvieron después de tanto tiempo...qué bueno...qué bueno...A ver si lo repetimos aquí.
Tu si que no tienes lo que hay que tener para venir a vernos....y cantarte lo que haga falta...jajajaja...
Querido Nacho, joder, que buenos ratos pasamos hace mas de 20 años..... no sabes cuanto me alegra saber de ti, y además, según Antoñito, de que estés de puta madre...
Espero que no te quede mas remedio que venir a echarte un juerga con nosotros...Muchas ganas de verte Aguirre !!!!
Ya contactaremos...
Un abrazo fuerte,
Tomy Roca

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Después de la historia de las brasileñas y este reencuentro de ahora, voy a poner una agencia de contactos, ni blog ni hostias. Me alegro un huevo de tamaño hallazgo. Dios nos cría y nosotros nos juntamos.

16

¡¡¡¡¡QUE DIVERTIDO EL ENCUENTRO DE NACHO CON TOMY ROCA !!!!!
Si es que el mundo es un pañuelo , lleno de mocos , pero un pañuelo al fin y al cabo.
Nosotros en Galicia tambien lo reencontramos tras 30 años de ausencia , LA LECHEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE.
Eso si , una vez recuperada su presencia pretendemos no volver a perderlo y procuremos disfrutarlo con asiduidad.

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