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Archivos Octubre 2008

Bueno, tras resolver algunos problemas técnicos, ya os puedo comunicar oficialmente que la fiesta de las canciones de nuestra vida, la primera que se celebra a iniciativa de los lectores de un blog de Canarias7, se celebrará el próximo sabado 1 de noviembre, a partir de las 23.00 horas y hasta las 3.00 de la madrugada del domingo 2, en el Pub Vinilo, localizado en la calle Secretario Artiles esquina con isla de Cuba. Abajo teneis el mapa con la ubicación exacta.

Para lo que no sepais de qué va la cosa, os cuento: hace un par de semanas le pedí a los seguidores de este blog que eligieran la canción de su vida, o al menos un de las muchas que podían serlo. Aquí está el vínculo a aquella entrada: https://mas.canarias7.es/blogs/entremesas/2008/10/la-cancion-de-tu-vida.html

La propuesta resultó ser un gran éxito y cuando ya tuvimos que cortar el rollo porque se iba realmente de madre, me enconté con cerca de cuatro horas de música y video que ahora tengo grabadas en un pen drive que, por iniciativa de Tomy Roca -al que se le ocurrió la fabulosa idea de hacer una fiesta-, se visionará y escuchará este sábado en el bar de Fran Rivero.

La entrada es libre. Fran nos pone las copas a precios razonables (cuatro euros el combinado normal, uno más si es con reservas y 2,50 las cervezas y refrescos). Allí os espero, a los que conozco personalmente y a los que no. Será un buen pretexto para vernos las caras y disfrutar de lo que hemos elegido como la música de nuestras vidas.

Espero que no falteis. Gracias por anticipado a todos.

Muy importante: El video dura cuatro horas, o sea, que se pondrá exactamente a las 23.00 para acabar a las 3.00 de la madrugada. Es importante asistir con puntualidad, pues alguno se puede perder SU canción vital.



Ver mapa más grande

Unas setitas en el patio del Cuyás, hoy mismo o cualquier jueves hasta que entre el frío de verdad. ¿A que apetecen?



Producción especial para Delmi Álvarez, fotógrafo y periodista gallego en la diáspora en Letonia que añora los platos humildes de su tierra. Merece la pena que pinchen en su nombre y accedan a su fantástico blog sobre gallegos caracoleros; es un fotógrafo formidable, muy respetado en la profesión y colaborador habitual de La Voz de Galicia y del National Geographic. Fue reportero de guerra en la antigua Yugoslavia y fotógrafo constumbrista en La Habana, hace poco estaba en Namibia, grabando para la televisión gallega entre leones...en fin, un personaje my interesante y un excelente amigo. Y hasta aquí puedo leer, porque pronto tendremos más noticias de él en Canarias. Aquí van las lentejillas que le ofrece su amiguete Antonio.



(Música: "Me and Bobby Mcgee" en dos versiones, la de la película "Last king of Scotland" y la auténtica de la Joplin. En la última parte, un trozo de "Crazy Rythm", la que bailaba Gregory Hines en Cotton Club)


El video contiene prácticamente toda la información que el post intenta transmitir. Sólo algunas precisiones ante errores provocados por "el directo", ya que está grabado del tirón, tal y como salió, sin segundas tomas.

Verán que aludo a una aparente polémica sobre el origen de la fiesta, si procede de un episodio de la guerra de la independencia (1808-1814) o de un incidente ocurrido en Oviedo durante la primera guerra Carlista (1833-1840). Yo creo que al curioso se le disiparán las dudas sin pincha aquí o aquí.

Les voy avisando, para curarme en salud, de que en la narración hay dos errores evidentes. El primero, cuando hago la presentación, que hablo de una confrontación entre "españoles y carlistas", cuando evidentemente quería decir entre "españoles y franceses". Posteriormente, cuando converso con un comensal asturiano que sustenta la tesis de que el desarme ocurrió en la guerrra de independencia, le pregunto si fue hacia 1830, cuando es evidente que en aquella fecha no quedaba ni un soldado gabacho en España. Y tampoco en el 30 había conflicto alguno entre isabelinos y carlistas, ya que Isabel II nació precisamente el octubre de ese año.

Espero que los amigos y parientes asturianos me perdonen el atrevimiento de colarme en una de sus tradiciones, lo he intentado hacer con todo el cariño del mundo.

Y otra confesión que es de Justicia: la anécdota que narro de los callos, en la que pongo por protagonista a mi padre, no le ocurrió a éste, sino al padre de mi amigo Juan Castro. La he contado ya tantas veces que la he hecho mía, cuando no lo es.

Una última advertencia: en la previsualización he notado que el video se carga con mucha lentitud, espero que sea por la sobrecarga en la red mientras estaba haciendo la prueba. Si también lo notan ustedes, tengan un poco de paciencia, por favor, y dejen que cargue entero antes de visionarlo, dándole al pause hasta que se llene totalmente la barra de carga (la línea roja).

Hace algunos años, más de una década, cuando trabajaba en La Provincia, publiqué durante unos meses una serie de reportajes que se tituló genericamente "artistas invitados" y que estaba dedicado a músicos. Músicos famosos o no tan famosos, músicos que estaban en su momento de gloria y músicos que nunca habían conocido la fama, músicos que tocaban en piano bares, artistas que estaban en la cresta de la ola y veteranos intérpretes que en su juventud habían recorrido el mundo con su guitarra o su saxofón como única maleta.

Todas las biografías tenían un punto en común: pedía a cada uno de los protagonistas una selección con las diez mejores canciones de su vida.

Quiero retomar en algún modo aquel juego, pero con un más diíficil todavía: dígamne cuál es la canción de su vida y, si tienes posibilidad, incluyan la dirección donde puedo encontrarla, si es que está publicada en video en la web. Dentro de una o dos semanas haremos una lista conjunta. ¿Les apetece?

Ya les adelanto la mía, que siempre he tenido muy claro porque me acompaña desde hace más de 30 años: es The Carpet Crawlers, de Genesis en la época Gabriel. La mejor versión que he encontrado en youtube, o la más presentable, es esta que hicieron los Genesis cuando se reunieron en 1999 para celebrar que en el 97 habían cumplido 30 años.
¡Anímense! Quizás de esto sacamos un disco recopilatorio, quién sabe....


Agrego también la última versión, la que hicieron los Genesis de Phil Collins en su última gira, como bis. Éste fue el último concierto de la gira, Roma, junio de 2007, que posiblemente fuera la última, así que esta fue la postrera ocasión en la que ejecutaron la pieza en público en la historia (espero que sea así; yo de estos Genesis de hoy en día tengo mucho que decir en contra). Tiene calidad de DVD y mucho sabor a despedida, aunque a estos cabrones ya los hemos matado varias veces en los últimos veinte años (Phil Collins -aquí clavadito a Wotjila- haría un buen papel en Die Hard IV, ¿no creen?).



Esta es una entrada que tiene más que ver con el cine, o con los conceptos audiovisuales, que con la música, aunque de eso también hay. Mi buen amigo Alex me envió hace unos días el vínculo a un sorprendente video del grupo Vetusta Morla, que creo que la semana que viene se dejará ver por Las Palmas de Gran Canaria.

Convendrán conmigo en que calificar de "sorprendente" un video -o un spot- en estos tiempos tan saturados de comunicación audiovisual es sumamente difícil, y sin embargo creo que este "Otro día en el mundo" merece tal epíteto, pues no tiene otra cosa que talento. Merece la pena que lo vean enterito:


La canción no es que me vuelva loco -mi amigo Alberto Dotras (autor de un excelente blog que aquí les vinculo) dice que la idea es muy buena pero que la canción no vale nada; para mí sí tiene su puntillo, aunque no inventa nada nuevo- pero el conceto, que diría Manquiña, es estupendo, ¿no creen? Me pregunto cómo encontraron una casa que estuviera a la exacta distancia de la Fnac para hacer coincidir los tiempos y cómo convencieron al dueño para que se la prestara, cómo calcularon el minutaje y todos los detalles.

En cuanto al plano/secuencia, y aquí ya hablamos de cine, el clip del grupo me trajo a la memoria automáticamente aquella gloriosa escena de "Goodfellas" (Uno de los nuestros) en el que Ray Liotta y Lorraine Bracco (sí, esa misma, la psicoanalista de Tony Soprano) entran por la puerta falsa del Copacabana a golpe de propinas y reverencias del personal. De la calle a primera línea del espectáculo en una única toma. Y aquí está, bendito youtube:

Claro que los cinéfilos me partirían la boca, con toda razón, si hablara de planos/secuencia míticos y no hiciera referencia a éste, el más famoso y genial de la historia: Sed de mal (Touch of evil, 1958), de Orson Welles:

Creo que merece la pena que, fuera de programa, como si de un bis se tratara, publique la traducción de "Shine on you crazy diamond". Me suele ocurrir: editar una entrada sobre una canción me lleva a volver a enamorarme de ella. En este caso, además, la pieza es tan excepcional, está tan cargada de emotividad, que a pesar de haberla escuchado 100.000 veces, me vuelve a conmover. Les recuerdo: es una canción dedicada al anterior líder de Pink Floyd, Syd Barret, que tuvo que dejar el grupo por trastornos psíquicos derivados de los abusos con el LSD (dietilamida del ácido lisérgico, otro día hablo de esta sustancia con más calma).
Además, les voy a regalar una versión "unplugged" de Gilmour (el guitarrista de los Floyd) que vale su peso en oro. Atentos a la reacción del público cuando se da cuenta de qué es lo que está presenciando.

Aunque sólo fuera por el significado de la frase "Alcanzaste el secreto demasiado pronto" (you reach out the secret too soon) ya valdría la pena la pieza.


"RECUERDA CUANDO ERAS JOVEN
BRILLABAS COMO EL SOL.
SIGUE BRILLANDO, DIAMANTE LOCO.
AHORA HAY UNA MIRADA EN TUS OJOS,
COMO AGUJEROS NEGROS EN EL CIELO.
SIGUE BRILLANDO, DIAMANTE LOCO.
QUEDASTE ATRAPADO EN EL FUEGO CRUZADO
DE LA NIÑEZ Y EL ESTRELLATO
LEVADO POR LA BRISA DE ACERO
ADELANTE, TÚ, OBJETIVO DE RISAS LEJANAS
ADELANTE, TÚ, LEYENDA, TÚ, MÁRTIR,
Y ¡BRILLA!.
ALCANZASTE EL SECRETO DEMASIADO PRONTO
Y LLORASTE POR LA LUNA
SIGUE BRILLANDO, DIAMANTE LOCO.
AMENAZADO POR LAS SOMBRAS DE LA NOCHE
E INDEFENSO EN LA LUZ.
SIGUE BRILLANDO, DIAMANTE LOCO.
DEJASTE DE SER EL BIENVENIDO
CON PRECISIÓN ALEATORIA
CABALGANDO LA BRISA DE ACERO.
ADELANTE, TÚ, LOCO DELIRANTE Y VISIONARIO
ADELANTE, TÚ, PINTOR, TÚ, GAITERO, TÚ, PRISIONERO,
Y ¡BRILLA!.

Espero que lo disfruten, de verdad.

RichardWright.jpgRichard Wright, teclista de Pink Floyd (Londres, 28 de julio de 1943), falleció el pasado 15 de septiembre en su ciudad natal a los 65 años, víctima de un cáncer.

"Odio a Pink Floyd", rezaba la leyenda de una camiseta con la que, allá por 1977, solía fotografiarse Jhonny Rotten, el cantante de los Sex Pistols.

"No hay nada personal -replicaría ante la imagen Michael Corleone- son sólo negocios"; esto es, para salir adelante como movimiento contracultural, el punk tenía forzosamente que cargarse al stablishment, a los que entonces estaban en el machito musical, y los primeros en ser pasados por las armas serían -naturalmente- los Floyd, que en aquellos años eran el principal icono del prog rock. Nada nuevo: No consta proceso revolucionario en la historia que no se haya saldado con el asalto al palacio de invierno y la siega de alguna que otra cabecita, empezando por las de la familia real, claro: Así, las golovás (que diría Burgess) de Waters, Gilmour, Wright y Mason se sirvieron de Hours d´oeuvre a la kermesse de escupitajos de mediados de los setenta.

No voy a negar que el punk fue un movimiento juvenil de importancia -con más ruido que nueces, eso sí- pero, tal y como confirma Andy Summers (The Police) en su brillante autobiografía El tren que no perdí, en principio la tendencia no fue más que un hábil ardid del manager de los Pistols, Malcom Mclaren, para vaciar el stock de ropa de segunda mano que amontonaba polvo en su tienda de Londres. Para bien o para mal la operación de mercadotecnia fue un éxito en una Inglaterra corroída por el paro y hastiada del conservadurismo de la Tatcher y, por puro efecto dominó, un fenómeno casi mundial en todos los países que, al hilo del fenómeno Beatles, conformaban la Commonwealth musical, entre ellos España, entonces borrega musical de solemnidad.

Por aqui acabábamos de salir de 40 años de caspa, o sea que si había alguien dispuesto a despelotarse, a clavarse un imperdible en el moflete y a quemar los discos de Pink Floyd eran nuestros mozos, omitiendo pequeños detalles como que -ya lo he escrito en alguna ocasión- la mayoría de nuestros protopunkies eran hippies el día antes de coger el billete para Londres. Niños consentidos (Berlanga y compañía) que en su vida habían tenido motivos para estar rabiosos, rebeldes sin causa, en fin.

Yo no me resistí al encanto de -algunos de- los abanderados del No Future, (Clash, Stranglers, algo de los Ramones y poco más) pero nunca quemé mis discos de Pink Floyd ni renegué del rock progresivo, porque hacerlo equivalía a aceptar una equivocación que nunca consideré como tal. Por eso no pude evitar emocionarme el pasado 16 de septiembre, cuando leí la noticia de la muerte de Wright. Miembro fundador de los Floyd e incluso inventor del nombrete según algunos hagiógrafos (homenaje a dos desconocidos profetas del blues, Pink Anderson y Floyd Council), el teclista, desde los inicios de la banda, fue una de los pilares de la originalidad de su sonido. Cierto que con el paso de los años y el peso de Gilmour y Waters fue ninguneado progresivamente (¿protomobbing?) hasta pasar de titular a asalariado, pero ahí están los discos de la primera época para avalar la condición de figura básica del ilustre finado.

¿Cual fue el pecado de los Floyd, por qué se convirtieron en unos apestados hasta hace bien poco? Parte de culpa la tuvieron ellos y parte sus acólitos. En primer lugar, hacían una música conmovedora, trascendental, limpia y correcta cuando de pronto el suelo se abrió a sus pies, entraron a saco los descamisados y rompieron con furia todo lo que oliar a academia, a pentagrama pulcro y a solfeo. En segundo término, sus seguidores tardaron bien poco en auparlos a la condición de dioses y fueron devorados por el fanatismo. Ellos mismos parodiarían la peripiecia de su ascenso al olimpo y posterior bajada a los infiernos en In the flesh de The Wall (1980).

Pink Floyd - Wish You Were Here - 1a.jpgLos puristas siempre han subrayado la importancia del primer líder de la banda, Syd Barret, y los amantes de su segunda etapa destacan el trabajo de Waters o de Gilmour, olvidando a menudo que los teclados son quizás el aspecto más brillante de discos tan fundamentales en el siglo XX como The dark side of the moon (1973, 40 millones de copias vendidas en todo el mundo, 741 semanas en la lista Billboard; se calcula que uno de cada cuatro británicos tienen o tenían el disco en sus estanterías) o Wish you were here (1975, número uno en Estados Unidos e Inglaterra). Y ya sé que las cifras de ventas no son siempre un indicativo fiable sobre la calidad del producto (coma mierda, 1.000 millones de moscas no pueden equivocarse; en 1981, el número uno en los videoclubs españoles eran las películas de Esteso Y Pajares), pero en este caso resultan excepcionales.

Adiós emocionado, señor Richard William Wright, de un seguidor que nunca quemó sus discos, que aún se emociona con el piano de The great gig in the sky o con el preludio atmosférico de Shine on, you crazy Diamond.


Nota al margen 1: Creo que ya lo conté en otra ocasión, pero es una anécdota tan casposa que no me resisto a repetirla: cuando salió Wish you were here, todavía coleaba en España el mandato franquista de traducir todo lo que se publicaba en inglés. Encomiable tarea si estuviera hecha por profesionales, pero los que se encargaban del trabajo no tenían la suficiente preparación como para salirse de la literalidad. Así, en la contraportada de las primeras ediciones del elepé, debajo de Shine on you crazy diamon, se leía Diamantes locos brillan sobre tí. La traducción correcta es Sigue brillando, loco diamante.

Nota al margel 2: El loco diamante era Barret, que a causa de sus problemas con el LSD había tenido que abandonar la banda. El propio Wright contó alguna vez que en una de las sesiones de grabación del elepé, cuando llegó al estudio, se encontró a un tipo calvo al que no conocía esperando con una guitarra en la sala de grabación. Tardó varios minutos en darse cuenta de que era Syd, que afirmaba que había acudido a "tocar su parte". No le dejaron; estaba ya muy deteriorado por el lisérgico. Habrá que concluir, pues, que el trabajo debería haberse titulado Wish you were here clear (ojalá estuvieras aquí lúcido).

¿Por qué talibán? pues porque es un all i oli (así se escribe en catalán) absolutamente ortodoxo, un All (ajo) y Oli (aceite) elaborado exclusivamente con estos dos ingredientes y un puntito de sal, y punto pelota, nada más.Y nada menos, tampoco.

Vayánse a la wikipedia a la búsqueda del término alioli: Asevera el editor: "es tremendamente difícil conseguir que el ajo emulsione, y son contadísimas las personas capaces de preparar un alioli propiamente dicho sin que se corte". Menos lobos: si lo logró el que les escribe, que no es ningún Arzak, lo puede conseguir cualquiera. Aunque también es cierto que ya nadie lo hace, al menos para el público, y que el 100% de los aliolis que se puede encontrar uno por esos bares de Dios son simples mayonesas a las que se les ha agregado ajo durante la elaboración.

¿Me salió a la primera? Sinceramente, no, ¡ni de coña! He tirado a lo largo de estos días varios intentos que se cortaron, otros me han salido bien y otros me han salido infumables, saladísimos y fortísimos. En principio hice dos o tres usando sólo un diente de ajo. Salía una mínima cantidad, eso sí, exquisita. Éste que pueden ver en el video es el primero que hago en una cantidad razonable. Como observarán, empleé cuatro dientes de ajo y unos 125 centilitros de aceite de oliva con una pizca de aceite de girasol para que no quedara tan fuerte.

Ya lo digo en el video: Si merece o no la pena el esfuerzo (cuando llevas 45 minutos dándole vueltas comienzan los temblores y peligra la vida del producto, porque no es difícil que se te vaya la mano y largues un chorrazo de aceite que te corta el invento, o que te caigan gotones de sudor en el mortero) depende del entusiamo de cada uno y de su querencia al ajo o a la cocina. Personalmente, opino que sí: el sabor es sublime, y no les digo nada si lo maridamos, por ejemplo, con un arroz abanda, con un arroz negro con sepia o, me atrevo a decir, con un buen chorizo criollo.

zoom_1040130.jpgAsegura la literatura especializada que los orígenes de la salsa se remontan a la edad media. Probablemente, porque desde luego la técnica es arcaica de cojones. Los catalanes ya han inventado una maquinita para hacerlo (ver la foto). En cuanto pueda me agenciaré una, porque, por lo que veo, facilita muchísimo la tarea.

Bueno, aquí va el video en el que se resume la experiencia. Les diré que me he comprado una cámara, ya no la tengo que pedir prestada, y que esta temporada el blog va a ser muy, muy visual. Bon apettit,. ¡¡¡no se desanimen si la primera vez no les sale!!!!

Nota al margen: ¡Hola, hola, hola, hola y rehola a everybody in the house! Gracias por los mensajes de cariño recibidos durante esta convalecencia más larga de lo inicialmente previsto, pero ya les advertí en su momento -¡hace casi un mes!- de que esto no era una ciencia exacta. Estoy (casi) como nuevo y encantado de regresar con ustedes. Espero que no tengamos que volver a pasar por estos molestos recesos.