los blogs de Canarias7

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Acabaron las fiestas. Atrás han quedado las reuniones familiares, las bandejas de dulces propios de la navidad y las cenas de empresa. Ahora vamos a ver cómo funciona la dieta mediterránea combinadas con los zumos e infusiones de détox.

Pero no, no será la gastronomía el objetivo de esta entrada. Se ha generado un ambiente en el último mes en este país, que invita a tomar dosis considerables de tila, antes de enfriar bien la cabeza. Enfriar la cabeza y el corazón para establecer estrategias eficaces, capaces de acabar con esta ola de mal rollo, que nos llega por tierra, mar y aire.

Hasta las tradiciones más sanas de este país se han puesto en entredicho. Al menos en la Navidad, se daba una tregua a toda lucha para sacar lo mejor de cada persona y posibilitar unas fiestas en paz. En mi caso, además porque no tengo cuñados en mi familia y puedo permitirme compartirlas con quienes realmente quiero y me apetece.

Pero no, estas navidades han sido diferentes. Se nos atragantaban las uvas al pensar en el convulso año que nos espera. Un ambiente enrarecido se ha ido apoderando en una buena parte de la ciudadanía, sobre todo de las mujeres.

Parecía que tras la movida que llevamos a cabo el 8 de marzo había cosas, conquistas que estaban asentadas, asumidas por la mayoría. Sin duda, el patriarcado iba a sacar su patita de nuevo para intentar mantener sus privilegios, pero sinceramente no pensé que fuera el cuerpo entero, ni siquiera que lo hiciera utilizando el sufragio popular. Y menos, que se convertiera en llave de un gobierno, dícese que del cambio.

Muchas veces me he preguntado estos días, qué tecla emocional ha movido a gran parte de esas cuatrocientas mil personas para confiar en ese partido, que sin creer en las autonomías, se presenta a ella y cuyos líderes destacan por las incongruencias en su vida tanto personal como profesional.

No quiero entrar en un debate acalorado de los muchos que se han dado en estos días, ni pretendo hacer campaña contra ese partido, al que prefiero no nombrar, ya que son de los que piensan que mejor que hablen de ellos, aunque sea mal.

Lo único que me interesa es conocer los porqués. Qué les ha movido a creer que estos señores van a proporcionar al pueblo andaluz una mejor vida. Qué les ha convencido de ese discurso contra los extranjeros, cuando seguramente sus casas las limpian mujeres latinas. Cómo han podido distraer a tanta gente diciendo que quienes vienen a quitar el trabajo en los invernaderos a nuestros hijos e hijas, son los inmigrantes y no los fondos buitres. Saber si de verdad creen que las cifras de las mujeres, que un día si y otro también, caen asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas son las mismas que los hombres muertos con causas parecidas.

Quiero entender, si. Porque me parece que solamente entendiendo, seremos capaces de establecer las estrategias necesarias para hacer frente a tanta demagogia. Quiero saber hasta dónde se puede llegar, cuándo el hartazgo por la gestión política llega al hastío. Quiero analizar las formas que han utilizado para calentar los corazones de gente que vibra con banderas y expresiones que rallan el odio, aunque sean fervientes católicos.
Quiero comprender ese uso que hacen de las redes sociales, que utilizan como altavoces de sus mensajes y que han sido capaces de convertirlos en el centro del debate.
Quiero creer que seremos capaces de hacer frente a este desafío, que no ha conseguido frenar ningún cordón sanitario entre partidos, como en otros países europeos, porque los nuestros son capaces de todo, por el llamado cambio.

Sin embargo, creo profundamente que no es solo en la calle donde se debe jugar este importante partido. La calle ha permitido movilizaciones de apoyo a grandes causas, manifestaciones que han posibilitado liderar diferentes luchas, pero estas protestas deben ir acompañadas de gestión, de propuestas que den respuestas a las necesidades de la ciudadanía. A esas familias que no llegan a fin de mes. Que mejore las condiciones laborales de la gran mayoría de la clase trabajadora. Que seamos capaces de empatizar con la gente que viene de fuera, porque nuestros hijos e hijas tambien han tenido que salir a buscarse la vida. Y sobre todo, sobre todo defender la santa igualdad. Que no nos usen como excusa, como moneda de cambio de intereses ocultos, intereses económicos.Y ahora también hasta bélicos, tras las nuevas propuestas de convertir Canarias en base militar.

Me preocupa la falta de respuesta común de los partidos políticos de izquierda ante esta amenaza, porque la derecha, a pesar de los cantos de sirenas en que nos tienen entretenidas estos últimos días, han llegado a acuerdos, algunos de los cuales problablemente jamás sabremos.

El movimiento feminista se está organizando para recordar que no estamos dispuestas a dar un paso atrás. Es más, seguiremos exigiendo la aplicación del Pacto de Estado contra la violencia machista y el desarrollo de las políticas de igualdad.

Mientras tanto, y como para darnos terriblemente la razón, se multiplican las manadas de enérgumenos que se jactan de violar a las mujeres, mientras graban sus fechorías convirtiéndose en asquerosos protagonistas. Las nuevas tecnologías, maravillosas para muchas cosas, son escenarios para quienes probablemente no son capaces de ser famosos por sus capacidades artísticas, humanistas, deportivas sino por ser seres repugnantes.

Estoy segura que hay muchas cosas importantes y bonitas que están pasando en el mundo, pero desde luego, las noticias estos días son para hacer provisiones de sales minerales que permitan digerir tanta noticia triste. Y también argumentos tan peregrinos que parecen venidos de otros planetas.




Mani.jpgP.D. Cojo prestada la viñeta de mi compañero en Canarias 7, el genial Morgan

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La prensa y las redes sociales vuelven a ser el escenario donde vomitemos el horror, la repugnancia y el cabreo ante el nuevo atentado terrorista contra las mujeres. Una joven mujer, profesional, guapa, lista, feminista, deportista. Nada sospechosa de ser extranjera, de habérselo buscado, de insinuar de, de, de... como a veces se justifica para tapar esta insoportable violencia contra nosotras.

Y digo la prensa, porque si juzgamos el hemiciclo de nuestro Congreso de Diputados y Diputadas, durante el minuto de silencio propuesto para protestar contra este vil crimen, me voy a ahorrar comentarios.

Si además, cuando sus señorías hablan del asunto se tiran a la yugular defendiendo sus posturas, sin hablar de la puesta en marcha del Pacto de Estado contra la violencia machista, en una prueba más de que cada uno va a sacar su rédito partidista pues, para mear y no echar gota, que dicen en mi pueblo.

Siento esa profunda desazón, de estar sola ante el peligro. Me dan rabia los minutos de silencio, porque pienso que ya bastante silencio hay en la inacción y  en las tumbas de las mujeres asesinadas.

Siento que tras las condena, hay palabras que empiezan a sonar huecas por repetidas, por ineficaces.

Siento que los servicios públicos son más eficaces para encontrar desaparecidas y muertas, que para prevenir situaciones de peligro.

Siento miedo, cuando vuelvo a mi casa, después de una cena agradable, de una charla amistosa, de una reunión y me fuerzo a volver caminando, porque no quiero que el miedo me paralice, porque quiero ganar la calle aunque sigo mirando hacia atrás cada vez que oigo un ruido o cuando me olvido de la proyección que hace mi  propia sombra.

Siento miedo, hasta escuchar la llave de mi hija abriendo la puerta,  cuando llega a la hora que le da la gana, porque he intentado por todos los medios educarla en el derecho a la libertad.

Siento miedo porque veo a una clase política desconectada de la emoción de la gente, sin analizar ese sentimiento de abandono y desilusión, que se apodera de una parte de la ciudadanía y que otros tan bien están canalizando desde el patriotismo de las banderas.

Y siento que va a tener que ser de nuevo la sociedad civil, en este caso las mujeres, las que tendremos que resolver nuestro miedo a que nos maten, a que maten a nuestras hijas, a que maten a nuestras amigas, a que maten a nuestras nietas, a nuestras sobrinas, a nuestras vecinas.

Y no se si tenemos que aprender de otros, a ir armadas, a ir con perros, a ir con hoces, a pedir protección. Desde luego a ir con mucho cuidado, sin duda.

Porque mucho me temo que dentro de unos días, Laura será un nombre más de los que invocaremos cuando hagamos la lista de mujeres asesinadas en la próxima convocatoria contra la violencia, pero que vendrán otras. No se cuántos días pasarán, pero probablemente por la estadística que llevamos, esta misma semana.

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Y esto no va de ir contra los hombres, Conozco a muchos que nos ayudaran a hacer frente a este terrorismo, porque también sufren al ver a sus hijas, hermanas, amigas, vecinas, sobrinas pero creo que esto lo vamos a tener que resolver nosotras o seguiremos siendo asesinadas,  viviendo con miedo. Y eso si, muy acompañadas en nuestros funerales.

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Hace muchos años, cuando era bastante más joven, vivía en el Palmar, barrio movidito de Teror. Allí, entre muchas cosas, hacíamos representaciones teatrales, festivales, fiestas. Participé activamente en uno de los proyectos, que por aquel entonces dirigía el emblemático Cristóbal Almeida Macías, recientemente fallecido. Era una recital de poesía. Entre los autores que había seleccionado, él que venía de la cosmopolita Barcelona, se encontraban Beltor Brecht y León Felipe.

De vez en cuando, sobre todo, cuando me siento especialmente convulsa por cómo veo la realidad, me viene de manera recurrente uno de esos poemas. Es de León Felipe y dice:


Yo no se muchas cosas, es verdad.
Digo tan solo lo que he visto
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

Está claro que en la época de León Felipe no se tenía en cuenta el lenguaje del género. Por supuesto, no seré yo quién enmiende el poema por este tema. Pero si me parece que el contenido, el cuento que nos quieren contar, es de rabiosa actualidad.

Estamos ante la víspera de la celebración de elecciones en una Comunidad Autónoma importante de nuestro país. Andalucía celebra mañana los primeros comicios, después de acontecimientos políticos que han marcado la vida de nuestra sociedad en los últimos meses. Casí podríamos aplicar el eslogan medioambiental: piensa globalmente, actúa localmente, porque por esa comunidad ha pasado la totalidad de la clase política. Y sinceramente, he escuchado hablar más de todo, que de la propia realidad andaluza. Sabemos, por tanto, que lo que pase mañana en el Sur de España afectará a los vientos que soplarán los próximos meses en todo el Estado.

Y sinceramente, me preocupan los aires que hacen ondear banderas contra los derechos humanos, contra la igualdad, contra la libertad. Me asustan esos cuentos que nos están queriendo convencer de  que unas personas son mejores que otras por sus distintas condiciones; cuentos dirigidos a fomentar el odio, a la división, a la confrontación.

Me cabrea pagar a una clase política irresponsable, que alimenta con su inanición, silencio o complicidad manifiesta, estas actitudes. Me entristece, lo que ayer un alto cargo del funcionariado en la Comunidad Valenciana, denominaba "política disney", es decir que ante esta situación, nos quedemos en discursos, en grandes proclamas y no nos demos cuenta de que se está creando una sensación de ineficacia y abandono que otros aprovechan.

Me muevo en el filo de la navaja, entre la necesidad de ser consciente de la realidad en la que vivo, la decisión de no deprimirme y mantener intacto mi compromiso para cambiarlo.

Debo reconocer que a veces me cuesta mucho. Estos días figuran en ese calendario. Me siento particularmente cabreada ante la falta de capacidad de una gran parte de la administración pública para resolver los problemas de la ciudadanía. Y sobre todo, porque en estos momentos, he visto cómo quienes encuentran en el cabreo, la desesperanza y la desconfianza, el caladero donde pescar para su causa, están haciendo el agosto y creciendo mucho, según los sondeos y las manifestaciones públicas.

Como pueden comprobar no voy a dar nombres, porque no seré yo quién haga publicidad a quienes me parecen sencillamente peligrosos. Pero si creo que es necesario pasar de la Política Disney a la concreción de cómo mejorar la realidad del día a día porque sino, quizás el lobo viene antes de lo que nos gustaría. Y ojalá me equivoque. Estaré encantada de reconocerlo.

Por lo pronto, esta tarde disfrutaré de Madrid Central, una apuesta de que la ciudad debe ser primero para las personas. Y que el cuidado de la salud pasa por un medio ambiente equilibrado. Y esto no es un cuento, es la pura realidad aunque cueste a la comodidad inicial.


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La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, lo expresó claramente cuando salió publicado en el BOE la inscripción en el registro de sindicatos OTRAS, la denomindada organización de trabajadoras sexuales: me han colado un gol por la escuadra.  Lo decía con esa voz profunda de castellana cabreada, conocedora de que más que un gol, se le abría un buen melón al recién estrenado gabinete socialista.

El Gobierno más paritario de la historia, reconocido además como feminista, y con un partido que se ha manifestado como abolicionista, se encontraba con un buen marrón al que está intentando hacer frente de la misma manera que las asociaciones feministas: solicitando a la Audiencia Nacional la anulación de este sindicato.

Hoy, en el juicio contra la legalización de OTRAS, Charo Carracero y Sara Vicente, representando a la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución, la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres y la Plataforma del 8 de Marzo, han denunciado que detrás de esta acción se esconde la legalización del proxenetismo y la prostitución.

El reconocimiento de este sindicato, pone en evidencia la existencia de un patrón ante quienes tienen que reivindicar y defenderse las mujeres prostituidas, lo que nos lleva  a la legalización del proxeneta lucrativo, algo que está prohibido en nuestro país. Ir en contra de este sindicato no es estar en contra de que las mujeres se organicen, ya que existen numerosas asociaciones desde hace muchos años, sino estar en contra de la legalización del proxenetismo y la prostitución, que es lo que subyace tras la creación de este sindicato.

Esta denuncia ha ido acompañada de un comunicado que he firmado y al que se han adherido miles de mujeres ,porque consideramos que la prostitución es violencia machista, es violación de derechos humanos, y de la dignidad de las personas, y que ni el Estado ni ninguna institución, organismo, o asociación puede apoyar su legalización sin situarse del lado de los opresores. La legalización de la "industria sexual" legaliza la desigualdad entre mujeres y hombres y legitima que sigamos siendo consideradas como objetos, mercancías a explotar. Por lo tanto, no dejaremos que decidan por todas las mujeres.

Durante estos días, previos al 25 de noviembre, fecha reconocida internacionalmente como de lucha contra la violencia hacia las mujeres, la prostitución debe estar en el centro de las acciones reivindicativas. Las pancartas en las diferentes manifestaciones recogerán este fenómeno, porque esta compra de los cuerpos de las mujeres, íntimamente ligada a la trata, es una de las violencias más profunda contra las mujeres.

Sin embargo, este tema no deja de levantar ampollas entre la ciudadanía, los partidos políticos, sobre todo de izquierdas y algunos sectores del feminismo, donde se debate de nuevo la reglamentación de la prostitución. Esto se ha puesto de manifiesto en diferentes comunicados públicos, firma de documentos, pronunciamientos diversos.

Por mi parte, deseo que llegue pronto la ilegalización y que no consideremos trabajo a la compra de los cuerpos de las mujeres. No veo en los planes de formación a la prostitución como carrera, módulo y certificado de profesionalidad, con prácticas. Y si nos encontramos un enorme mercado en el que las mujeres, en su mayoría pobres, caen en enormes telarañas de intereses tras los que se esconden  proxenetas, chulos, puteros..


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Esta canción de mi paisana Rosana, es el rum rum,  que está moviendo a un grupo de gente enrollá en la organización de un concierto solidario. El objetivo es  hacer frente a las dificultades económicas que ha sufrido la Asociación El Cerezo, con el brutal recorte al funcionamiento diario del Centro de Día, comunicado en el mes de Julio por la Generalitat Valenciana.

Debo reconocer que todavía mi hígado se altera ante esta resolución. Trasladé en su momento a las personas responsables, la irresponsabilidad de dejar estos recursos tan necesarios para la gente joven, los mal llamados ni ni, tan tocados a mitad de año. No voy a entrar al detalle de los argumentos, aunque estaré encantada de ofrecerlo a quienes tengan interés. Porque, como siempre, lo que hacemos la gente que desde hace muchos años hemos hecho de la vocación, opción de vida, lo que tocaba era empezar a buscar fórmulas para revertir la situación. En resumen, no dejar en la cuneta a esos jóvenes por los que la Comisión Europea nos tira permanentemente de las orejas.

Aunque he sufrido mucho la profunda decepción que me produce la falta de respuestas prácticas de las personas responsables de la administración pública, debo reconocer el aumento de la confianza en la gente cercana, en el equipo de la Asociación, en las amistades, en quienes también han hecho de la educación, el trabajo social, las empresas de inserción, un modo de vida.

Mientras organizamos el festival, con esa metodología ya tan instalada de constituir un grupo de what,s up, y todo ha ido rodando tan fácilmente, sin dosieres, instancias, registros, cuños, cuñas, informes por duplicado, pensaba que al margen de cómo salga el festival, que seguramente saldrá de...música, ya había merecido la pena iniciar el proceso por la generosidad, entusiasmo y pasión de quienes participan en el. 

Y todo ello, sin tener que escuchar lo mal que está todo en la intervención, el funcionariado, que ha sido una constante en mi peregrinar por la administración pública local y autonómica. Podernos dedicar nuestro escaso tiempo solamente a qué hacemos, cómo lo organizamos, a quién implicamos, quién se encarga de qué. Este proceso está siendo una fuente inagotable de satisfacciones.

Por eso, hoy aparte de invitarles a que participen en el concierto, si viven cerca de Alicante o que opten por la fila cero, si la presencia no es posible, quiero reconocer el trabajo voluntario de Susana, Sergio, Ana, Esther, Mª Carmen Carbonell, Roberto, Miguel Ángel, Manolo y Alfonso Copé, José Vicente, Sonia y del equipo del Cerezo. Y digo más, no solamente el empeño en sacar esto para adelante sino en la dosis de confianza en el ser humano que estoy recibiendo.

Estoy segura que llegaremos a tiempo.  Como dice mi amiga Cristina: cantar para no cerrar. Porque merece la pena seguir construyendo espacios donde la educación en igualdad, el respeto, la búsqueda del sentido de la vida, el cuidado del medio ambiente y de las personas sigan estando en el centro. Espero que esto la administración pública lo tenga en cuenta, porque sino estos chicos y chicas, al margen de las estructuras formales, encontraran en quienes si saben cómo canalizar las frustraciones de la gente sin formación y análisis, para situarlos  en grupos que distan mucho de buscar ciudadanías libres, preparadas y responsables. 

La sociedad civil comprometida hemos dado pruebas de nuestro compromiso permanente y constante, pero los hígados no pueden estar permanentemente sujetos a estos vaivenes. Nunca he tenido tanta gente conocida y querida en cargos de responsabilidad política como ahora, pero tampoco hemos sufrido tanto en los presupuestos, en la Asociación y la empresa de inserción Insertadix  como este año, y les aseguro que hemos tenido años duros. 

Así es que este mes nos queda cantar, cantar mucho  y fuerte para llegar a tiempo.



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Esta semana ha sido  emocionalmente muy intensa. El final del mes de octubre, antesala del día de las personas difuntas, nos ha sacudido particularmente a las mujeres feministas.
Nos conmovía la noticia de la muerte de Carmen Alborch, la ministra colorista, feminista y vitalista que formó parte del gabinete de Felipe González. No seré yo quien intente añadir nada más a la cantidad de calificativos que esta semana se han dedicado a esta brillante mujer.

Ayer, estábamos preparando la marcha de otra mujer sonriente, luchadora, cámara en ristre para sacar lo mejor de nosotras. Dori Fernández pasó a otra fase. Se fue esta vasca, afincada en tierras andaluzas, feminista y creyente. Sí, si lo decía Charo Marmol ayer en su recuerdo, era creyente.


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Debo reconocer que no somos muchas, más bien somos raritas las que hemos llegado al feminismo desde la militancia cristiana; desde la convicción de que el Evangelio hace una propuesta de igualdad integral para hombres y mujeres; una apuesta porque la justicia llegue a todos los confines de la tierra; una opción preferencial por la gente más vulnerable, entre las que sin duda, nos llevamos la palma las mujeres de Europa, de Africa, de América Latina, de Asía.

Pues si, somos raritas las que estamos en esta a veces tierra de nadie, porque no encontramos un lugar en la Iglesia Institucional, peleada con las mujeres, ni en las estructuras políticas que miran con reojo a la progresía creyente, aunque tenga poco que cuestionarle en su compromiso social. Dori estaba en ese grupo, era creyente, feminista y peleona.

Y seguro que como a mi, sabedoras que sacamos ratos para nuestros oraciones particulares, le llegaban peticiones de rezos varios. ¡Ay, reza por mi para esto, reza por mi para lo otro! Si,si, mis amistades no creyentes. Al ponerles en evidencia de tamaña contradicción me dicen: yo no creo, pero tu si. Así es que debe valer. De esa manera me paso muchos ratos pidiendo para que las intenciones de mis amistades no creyentes se cumplan. Eso lo comenté una vez con Dori y se moría de risa porque también le pasaba.

En lo que no creo, y en eso me considero también rarita, es en la deriva de esta fiesta, en la que los cementerios se convierten, una vez al año es espacios de concentración de flores como si no hubiese más días para el recuerdo. Debo reconocer que no me gustan los cementerios ni las flores después de haber pasado el tránsito. Mi madre y yo hemos convenido que las flores nos las vamos a regalar en vida, que vamos a disfrutarlas de la misma forma que debemos cuidarnos mientras estamos en este planeta. Después, todo lo demás, vanidad de vanidades. 

Esta semana también, mientras nuestras amigas morían tras luchar contra esa peste del siglo XXI que se llama cáncer, en el Parlamento se debatía la ley de eutanasia. Según el Sr. Casado es una realidad que no existe en España. Me pregunto en qué burbuja vive. Si no ha tenido en su familia ninguna persona sufriente, sujeta a una cama mientras se deterioraba día a día, sin ninguna esperanza.

Como todas las leyes de estas características, no se pide que se despachen en los supermercados. Queremos poder elegir, cuándo el sufrimiento en lo que se ha convertido la vida, pueda terminar sin que las personas que nos acompañen, terminen con sus huesos en la cárcel.

Pero lo conseguiremos porque hay cosas en las que aunque el teatrillo político pida otra cosa, es tan evidente que solo es una cuestión de tiempo.

Como tiempo es lo que creo que debemos dedicar a decirnos lo que tengamos que decirnos antes de morir. Pensar que en cualquier momento, la parca puede venir a visitarnos, ojalá sin tener que pasar por trances tan sufrientes.

Cada vez creo menos en los homenajes póstumos, en las flores en los tanatorios y cementerios, en las loas después de muerta. Y más en lo que hagamos y vivamos en el presente. Decididamente, cada vez me voy viendo más rarita.


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Ayer, en una conversación con unas amigas que han venido a pasar el finde en Madrid, comentábamos el estilo educativo que se ha ido imponiendo en nuestro país en los últimos años. Lo denominábamos con el nombre de un programa de televisión, al que no pienso dar publicidad, pero que se identifica por sus gritos, personajes que viven de esos espectáculos, sin haber hecho nada medianamente productivo salvo mirar la vida de todo el mundo y exponer la suya para sacar negocio.

Aunque es doloroso aceptar que ese tipo de comunicación crea escuela, debo reconocer parte de razón, a juzgar por cómo se va imponiendo en la sociedad.

Pienso en todas mis amistades dedicadas a la educación y a nuestro propio proyecto en el Cerezo, en el que se intenta inculcar a los chicos y chicas, los valores del respeto, petición de la palabra ordenada, cuidado en el turno de intervención del compañero/compañera, reflexionar antes de hablar y elaborar los argumentos para defender los posicionamientos.

Me estoy preguntando estos días, cuando oigo a sus señorías en el Parlamento, esas personas que hemos elegido para que nos representen, qué pensarán los niños y niñas que van a la escuela cuando ven el pataleo en el Congreso mientras habla una ministra; o qué les pasa por la cabeza cuando contemplan, mientras engullen el puré de verduras que no les gusta mucho, una comparecenccia en la que sus señorias se tratan de palmeras e imbéciles. Y también visibilizo a mis amistades al frente de las clases de literatura, abrir los ojos como platos, buscando ejemplos de elaboración de buenos discursos y se encuentran con la intervención de la exministra Monserrat.

De cómo se compara la educación de una y otra comunidad, ya ni hablamos porque afortunadamente los niños y niñas de este país serán capaces de distinguir las actuaciones de los mayores cuando estamos en nuestras batallitas para demostrar que somos lo más, con actuaciones que evidencia el mínimo común múltiplo

En medio de todo esta carrera de desvaríos para conseguir más minutos de gloria en los medios, cara al posicionamiento en las encuestas electorales, aparece una muy buena noticia que espero sirva para cambiar esta escuela de griterío sin educación: la vuelta de la asignatura de filosofía. Fue incomprensible entender su desaparición. ¿Cómo podemos entender la vida, las relaciones, la historia y proyectar el futuro sin esa base fundamental en la formación? Pues curiosamente ha vuelto con el apoyo mayoritario. 

Me lo quiero tomar como esos brotes verdes de luz, a los que acogerse de vez en cuando, para seguir creyendo en la política como instrumento de cambio. Un brote verde que esta semana ha venido también con la posibilidad de que las personas con diversas capacidades puedan ejercer su derecho legítimo al voto.

Confío en que los brotes vayan convirtiendose en cercados cada vez más amplios y tengan espacios en los medios. Para ello también ha surgido el Lobby de Mujeres Progresistas Siglo XXI, con el objetivo de que el feminismo, como ideología política, vaya impregnando todas las actividades públicas y privadas, de tal manera que la mitad de todo lo que nos corresponde no sea una realidad legal sino una real.

Estos foros posibiltan encuentros curiosos. En mi caso, encontrar otra paisana en la Comunidad Valenciana, Isabel García elegida como canaria del año. Un gusto compartir acentos igualitarios. Pero de este proyecto merece la pena hablar más profundamente en otra entrada. Por lo pronto, bienvenida de nuevo la filosofía a los planes de formación y cuidémosla para que no corra el riesgo de volver a desaparecer. 



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Esta semana, el presentador de una cadena de televisión compartía en los medios de comunicación y en las redes sociales, lo que le había costado la compra de su hijo. Y lo hizo con una expresión clara y contundente. Podría ponerle a su hijo el nombre de Altagama porque le costó, pagó un precio tan alto, como el de un cochazo de esos que solamente se pueden pagar algunas personas privilegiadas.

Creo que estas manifestaciones hablan por si solas, son claras y ponen de manifiesto la enorme hipocresia que existe entre quienes plantean el tema de la gestacion subrogada como una cuestión de generosidad. Esta confesión confirma, la otra vuelta de tuerca del sistema  neoliberal, que tiene como principios el poder comprar y venderlo todo. Que puede comprar también el cuerpo de la mujer como una vasija reproductora para satisfacer los deseos, sobre todo de quienes tienen dinero para comprarse una alta gama.

Me parece maravilloso tener descendencia, tengo dos hijos estupendos y una hija maravillosa. Es una suerte poder vivir esa experiencia de maternidad deseada y realizada. Pero la maternidad es eso, un deseo, una maravillosa experiencia para quienes la hemos podido vivir, pero no es un derecho. No es algo que tengamos que tener a cualquier precio, no es algo que podamos o debamos pagar para satisfacer nuestros deseos como si de comprar un coche se tratara.

He participardo en algunos debates en las redes sociales sobre este tema, máxime cuando aparece la palabra generosidad. Creo que tengo una generosidad con la vida y los seres humanos, bastante aceptable. Me considero solidaria con muchas causas en este país y en otros en peores circunstancias, pero parir una criatura para dársela generosamente a otra, me parece sinceramente, poco creíble.

Tenía un hermano, que se lo llevó el cáncer hace unos años. Lo quería mucho, fue mi compañero de juegos, mi escudo ante las intransigencias de mi padre. No pudo tener hijos, pero en ningún momento se me ocurrió pensar en que podía darle uno de los míos. No entraba ni en sus principios, ni en los míos.
Acudió a la adopción y lo ayudé en lo que pude. Es cierto que ese proceso, también fue como de alta gama, costoso en dinero, tiempo y energías pero lo consiguió.

Por eso, cuando se habla de legalizar la gestación subrogada, sobre todo por quienes practican unas políticas neoliberales brutales en contra de las mujeres, la conciliación y utilizan la palabra generosidad, se me sube la mala leche y veo cómo nos quieren colar otra de las suyas.

Celebramos el aniversario de la explosión del movimiento internacional de MeToo, que ha empezado a manifestar los abusos de millones de mujeres en el mundo. Estamos ante un acontecimiento que seguirá creciendo porque ha empezado a derribarse el miedo. Quedan todavía muchas aberraciones públicas y privadas por derribar, pero ahí estaremos para defender, entre otras cosas, lo que quieren esconder tras la gestación subrogada: controlar el cuerpo de las mujeres, utilizarnos para la compra venta de sus deseos. Y eso, no es generosidad, eso se llama compra, mercantilización.

Lo que podrían hacer quienes tanto interés tienen en legislar sobre este tema es facilitar todos los mecanismos de adopción para que quienes quieran satisfacer ese hermoso deseo pueda hacerlo sin que le vaya en ello la vida, los recursos y la paciencia.



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Esta ha sido una semana trágica para las mujeres. Cada día nos hemos levantado con una nueva víctima de este terrorismo machista que no cesa. Victimas directas e indirectas, como las dos niñas asesinadas por su padre en Castellón, para maltratar y castigar a su ex pareja con lo que más le duele: sus hijas.

Según todas las informaciones publicadas, la mujer había denunciado estos hechos pero la jueza no encontró motivo para dictar una orden de alejamiento. No se cómo estará viviendo esta jueza el fatal desenlace. Tampoco cómo lo está haciendo su homóloga de Bilbao, que no detectó peligro, cuando la mujer senegalesa, asesinada también delante de sus dos hijas, lo denunció.
No me gustaría estar en la piel de quién tiene que vivir sabiendo que sus decisiones pueden producir tal desenlace. Supongo que no será fácil discernir dónde está el verdadero riesgo pero habrá que extremar las medidas, pecar más por exceso que por defecto.

Me estoy preguntando una y otra vez cómo éstas noticias están afectando a las mujeres en su intención de denunciar a quienes las maltratan, ponen en riesgo su vida y la de sus descendientes.

Me planteo si a esa duda y vulnerabilidad, fruto del miedo, la dependencia emocional y /o económica, en la que se encuentran las mujeres cuando son víctimas de sus parejas o exparejas, se le suma la desconfianza manifiesta en el sistema de protección que tendría que velar por ellas y sus criaturas. ¿Cómo vamos a animar a que denuncien? ¿de qué manera seguiremos acompañando estos procesos tan dolorosos?

Tras los acontecimientos de estos días se vuelve a poner de manifiesto la necesidad de formación entre el personal de los juzgados, de la policía. Las raíces del sistema patriarcal están, siguen bien enraizadas en nuestra sociedad y también en sus instituciones.

Durante esta semana también hemos visto a sus señorías  muy preocupadas en mirar por los intereses partidistas, posicionamiento en las encuestas, petición de elecciones, escuchas telefónicas, mientras el Pacto de Estado sobre la violencia contra las mujeres sigue sin desarrollarse. Ahí está. Parece más una declaración de intenciones que la puesta en marcha de medidas concretas. Estos días se ha hablado mucho de la necesaria formación entre el personal especializado en tratar la violencia contra las mujeres que haga frente a esta lacra.

Ya estoy harta de concentraciones, de minutos de silencio, de que esto siga siendo un tema de puertas para adentro y de los colectivos feministas. Me pregunto qué reacción tendría la sociedad, si en lugar de mujeres asesinadas por sus ex parejas, o criaturas muertas por sus padres, fueran representantes de la carrera política, empresarial, jurídica o incluso deportista. Seguro que llenaríamos telediarios, programas de radio y cientos de páginas de periódicos. Pero parece que la vida de las mujeres forma parte de categorías inferiores, que no merecen una actuación con los medios proporcionados a otras luchas antiterroristas.

Como dice la jueza Victoria Rossel, en un magnífico artículo de opinión publicado en el diario,es  de hoy: nadie creerá en vosotras hasta que hayáis muerto. Parece triste pero a raíz de los últimos acontecimientos tiene todos los visos de ser verdad. 

Y a quienes están hartos de la vida y no encuentran más que odio, que sigan la invitación de Morgan: que se suiciden primero.


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Bilbao acogerá la semana próxima, del 1 al 3 de octubre, la 4º Edición del Foro Global de la Economía Social. Bajo el lema valores y competitividad para un desarrollo local inclusivo y sostenible, esta edición pretende continuar con la iniciativa que tuvo su origen en la ciudad de Seúl, en el año 2013. El hito supuso la posterior creación del GSEF (Global Social Economy Fórum) como una asociación internacional permanente que aúna a las administraciones y a las partes interesadas de la sociedad civil del ámbito local que reconocen a la Economía Social como un factor clave del desarrollo económico local.

El GSEF pretende actuar como un centro donde compartir perspectivas y experiencias a través de la colaboración y cooperación transfronteriza, basada en asociaciones multilaterales en pos de un mundo inclusivo, igualitario y centrado en las personas.

Para ello es fundamental la colaboración entre organizaciones de la economía social y las Administraciones locales y autonómicas. El GSEF persigue la creación de un empleo de calidad, un crecimiento justo, el progreso de la democracia de base y el desarrollo sostenible. Valores como la dignidad humana y la ecología sostenible deben ser los principios subyacentes a toda actividad del GSEF. Y ahora más que nunca en esta Europa convulsa pero a la que muchas zonas del mundo siguen mirando como el continente de la estabilidad y el progreso, se necesita el desarrollo de proyectos anclados en el territorio, que permitan crear empleo de calidad y sostenible, inclusivo donde las personas más vulnerables también encuentren su espacio para desarrollar sus capacidades.

En un momento en el que la crisis ha dejado un escenario laboral precario, con condiciones laborales que dejan mucho que desear, es fundamental que se visibilice este modelo económico, que no está exento de dificultades, pero que tiene claro que la sostenibilidad del sistema y el cuidado del Planeta pasa por la implicación de todas las personas en el desarrollo de una economía más inclusiva.

Dentro del ambicioso programa de actividades previsto se han incluido visitas a diferentes proyectos para conocer in situ cómo se van desarrollando estas iniciativas en el País Vasco.

Para celebrar este evento se han preparado una serie de mesas, talleres, visitas a empresas de economía social y solidaria de Bilbao, entre las que se encuentra dos de la Red Social Koopera, la Corporación Mondragón, la Cooperativa Peñascal, entre otros.

Será un momento también para que algunas administraciones públicas expongan sus proyectos para desarrollar la economía social y sobre todo, para posibilitar el encuentro de muchas personas que, en diferentes lugares del mundo, estamos trabajando en proyectos económicos que tienen como principal objetivo la igualdad de oportunidades, el desarrollo sostenible, el cuidado del Planeta y otro tipo de gobernanza en nuestras estructuras productivas.

Así es que preparadas para disfrutar de la acogida del País Vasco y compartir en todas las lenguas posibles quienes somos, qué hacemos y cómo lo vamos consiguiendo.


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