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Novedades en la categoría Aniversarios

Se encontró con su nombre en la carretera. Aparecía su fecha de nacimiento y el día de su muerte. Supuestamente llevaba muerto siete años. Alguien seguía poniendo flores amarillas en aquella cruz que estaba justo a la salida de una curva. Llegó a su casa, se duchó y no le comentó nada a nadie. Venía de correr y ese día había variado la ruta aprovechando que esa carretera estaba cortada por obras.

Se la encontró en la playa. Había sido su novia. No tenía nada que ver con aquella señora. Él tampoco se parecía al joven enamorado que la besó por vez primera en la última fila de un cine de barrio. Los dos trataban de evitar sus respectivos cuerpos cuando se miraban. Habían soñado ese momento durante muchos años, pero ninguno había imaginado que se iban a reencontrar casi desnudos en la orilla de la playa. Un niño pequeño no dejaba de llamarla abuela desde el agua mientras ellos buscaban la manera de seguir cada uno por su lado.

Las ausencias no se curan ni con multitudes ni con escapadas. Al final, cuando pierdes, has de enfrentarte cara a cara con tus propios miedos si quieres seguir yendo a alguna parte. Es verdad que el tiempo es un gran aliado en las derrotas, y que la experiencia nos enseña que siempre acaban bajando las inevitables mareas de la pena. Hace cinco años que cientos de personas quedaron heridas cuando perdieron a familiares y amigos en el accidente del avión que salía de Barajas para Gran Canaria. De alguna manera, todos fuimos aquellos viajeros con mil planes en sus mentes cuando despegaban porque todos hemos volado muchas veces en esos mismos aviones y desde ese mismo aeropuerto. A los residentes canarios nos tocó más de cerca: casi todos conocíamos a alguien que iba en ese vuelo y todos tenemos que seguir volando si queremos acercarnos al continente. También ahora nos duelen igual que a sus familiares los ninguneos y la insolidaridad de los responsables de aquella tragedia y de quienes tendrían que defenderlos. Una vez se retiraron las cámaras y los representantes institucionales, el dolor fue solo de cada uno de ellos. Los demás tenemos el deber de no olvidar a quienes murieron y de apoyar en todo lo que podamos para que la justicia condene a los responsables del accidente. Va para ellos.

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