los blogs de Canarias7

« El tacón |Inicio| Contratiempos »

El hombre y medio

Llegaba todos los días a la misma hora. Miraba la comida que teníamos en el expositor y luego nos decía lo que quería. En ese momento era cuando se erguía, levantaba la barbilla y ponía cara de enfadado. El resto del tiempo sonreía. Cuando se ponía como un gallo quíquere, erguido y déspota, repetía en alto que le pusieran comida para un hombre y medio. No pasaba del metro sesenta y nuestras raciones eran unipersonales; pero al final el jefe no quiso perder a un buen cliente y le servía esa ración para una persona y media con la condición de que pagara por dos. Él pagaba encantado. Todos los días le dejábamos ser el hombre que había soñado desde que pasó la edad del crecimiento.

| | Comentarios (0)

Escribir un comentario

Páginas

  • Carrete