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EcoDunas, un proyecto con corazón

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Durante todo mi viaje he realizado distintos voluntariados, algunos mejores que otros. De todos he aprendido mucho. Experiencias enriquecedoras, y personas maravillosas con las que me he cruzado. Sin embargo, hay proyectos que destacan sobre otros. Es el caso de Ecodunas, una asociación ecológica con actuación en el desierto de Huacachina, cerca de la ciudad peruana de Ica. Hoy les quiero acercar mi experiencia en este lugar, con la intención de desarrollar una conciencia mayor sobre la problemática de la basura.

Uno de mis objetivos durante el viaje era participar en alguna iniciativa de acción directa en la comunidad. En Costa Rica voluntarié protegiendo tortugas, y limpiando la playa de la basura que llegaba a la orilla procedente de las islas de plástico del Pacífico. Fue gratificante a la par que desalentador, por la gran cantidad de residuos que arribaban en la costa. En Perú hay un gran problema con la gestión de la basura a nivel nacional. Y Ecodunas es esa organización local que busca mejorar su entorno.

"Ecodunas surgió del ejemplo de Patrick, un señor que se instaló en tierra de nadie, desierto adentro, y que dedicó gran parte de su tiempo a recoger la basura de las dunas", me cuenta Augusto, encargado de las limpiezas diarias en la zona. "Después de años lo desahuciaron y nosotros quisimos tomar el relevo de su labor. Kelly fue la propulsora de esta iniciativa. Empezó a reunir voluntarios para realizar limpiezas en la zona, y así nació Ecodunas. Los problemas son muchos en este lugar. Partiendo de la base de la no educación ambiental que hay en la región, aquí todo se tira al desierto", añade Augusto.

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La basura, un problema difícil de erradicar

Tradicionalmente la gente de campo tiraba los desperdicios orgánicos al suelo. Éstos servían de abono a la tierra y se revertía en el proceso de cultivo. "El problema actual es que ahora los desechos son envolturas plásticas en su mayoría. Nadie les dijo que eso estaba mal y siguen actuando en base a la tradición de hace años, antes de que llegaran los supermercados con miles de artículos envueltos en plástico", se lamenta el coordinador de Ecodunas.

Mi paso por Perú se ha visto truncado por la gran cantidad de basura que he visto en ciudades y desiertos. Ir en un transporte y ver a otras personas tiran botellas, vasos, papeles, etc por la ventanilla no va conmigo. Me llamó la atención el anuncio de Ecodunas en Workaway. Una asociación que se autosustenta y que está en proceso de convertirse en una ONG para poder recibir subvenciones e ir más allá con el proyecto.

"Si antes tomaban un banano del árbol y tiraban la cáscara al suelo no pasaba nada. Pero es que ahora hacen lo mismo con las galletas, con los pañales, con los yogures. Yo he aprendido a entenderlos un poco, tampoco hay que condenarlos si nadie les ha dicho que está mal", explica Augusto.

Fuera como fuese la raíz, la verdad que ya hablamos de una cuestión de salud pública. Usan las dunas como un botadero improvisado. La basura se vuela con las rachas de viento y al final todo el desierto parece un estercolero. Bueno, el desierto y lo que no es desierto, pues las ciudades corren la misma suerte.

El proyecto de Ecodunas

Ahora mismo el proyecto de Ecodunas avanza con pequeños pero firmes pasos. El problema son los recursos con los que cuentan. Apenas unas bolsas negras tipo sacos, 4 pares de guantes, y muchas ganas por crecer. En Huacachina hay varios focos críticos de basura que hay que erradicar para evitar que el viento siga levantándola por los aires invadiendo así las dunas. Ya se consiguió que un botadero se convirtiera en relleno sanitario oficial.

En el relleno sanitario se separa la basura, se aplasta, se sacan los gases y se tapa la que no se puede aprovechar. Además, Ecodunas plantó un cerco vivo con unos arbustos con pinchos alrededor del relleno sanitario para frenar aquella basura que se pudiera volar. También se consiguió que el camión recolector pasara más veces a recoger los contenedores de basura. "El problema es que el gobierno no destina el dinero necesario para la gasolina que necesitan las dos máquinas apisonadoras que hay en el relleno sanitario, por lo que el trabajo es demasiado lento", apunta Augusto.

Otra de las actuaciones es acudir a Tierra Prometida, un asentamiento desierto adentro que usó una duna como botadero improvisado. "En el año que llevamos trabajando ya hemos sacado de allí unas 30 toneladas de basura", recuerda el coordinador de Ecodunas. En mi estancia en Huacachina solo pudimos ir un día a limpiar la zona, pues para llegar hasta allí hay que hacerlo en transporte. Y para ello, los tubulares (transportes 4x4) deben prestar su servicio gratuitamente. ¡Gracias Arturo por el paseo!

Cuando llegué a Tierra Prometida el mundo se me vino encima. Mis ojos solo alcanzaban a ver basura. Incluso me topé con un cadáver de perro en avanzado estado de descomposición. Ese día, en una hora, cinco personas recogimos 200 kilos de basura. Y les aseguro que cuando eché la vista atrás antes de irme sentí que no habíamos hecho absolutamente nada. Es muy común que la basura se encuentre enterrada, por lo que puedes pasar varios minutos en un sitio sin moverte sacando y sacando sin parar.

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Otra de las líneas de actuación que está en marcha con Javier, un operario comprometido del gobierno regional, es organizar una educación ambiental puerta a puerta. La misma consistiría en hablar sobre el problema de la basura en los hogares, concienciar sobre la necesidad del reciclaje para mejorar el medioambiente, y enseñarles cómo hacer una composta casera para aprovechar sus desechos orgánicos. Asimismo, se les obsequiaría con un árbol de algarrobo para que pudieran tener algarrobina, una especie de miel endémica.

El voluntariado

El voluntariado consiste en realizar una limpieza mañanera por la zona cercana al oasis de Huacachina, y por las dunas aledañas. Nos levantábamos a las 7:00 de la mañana, pues después de las 9:30 ya empezaba a hacer bastante calor. La jornada se completaba con una salida en la tarde, que aprovechábamos muchas veces para ver la puesta de sol en lo alto de las dunas. ¡Preciosa!

A cambio recibimos hospedaje, desayuno y almuerzo en el hostal Deserts Night. El Wildolive compensa la labor de aquellos que acuden a las limpiezas con una ración del famoso pan de ajo italiano y un zumo natural. El restaurante es uno de los mejores de la zona, destacando por su equipo de camareros, cocineros y el pizzero estrella. Personas agradables, de las que pocas quedan. De esas que te reciben con una sonrisa sincera, y unas palabras cálidas. A ellos, gracias por hacernos las noches más amenas.

Y aunque muy agradecidos por el apoyo que reciben, desde Ecodunas se hace un llamamiento al resto de negocios de la zona para que se involucren más con la causa. Pues si bien es cierto que ya hay dos que colaboran, la demanda de viajeros que quieren involucrarse con el proyecto es enorme. Para solicitar participar se hace desde Workaway, pues los perfiles respaldan el acuerdo. No es un lugar para ir de vacaciones, sino para comprometerse con el medio ambiente.

Según los datos, si la situación sigue así, las dunas de Huacachina podrían desaparecer. Y ya les digo que perderse los atardeceres tan mágicos desde ellas sería una gran pérdida para este mundo. Mi paso por este lugar fue sin duda el mejor voluntariado que he hecho en Perú, y uno de los mejores en todo mi viaje, pero de eso también hablaremos en otro momento. Compartí la experiencia con Azaleia, una muchacha estadounidense, y con Daiana y Cristian, una pareja encantadora de argentinos. Entre todos recogimos 607 kilos de basura en 10 días. ¡Hasta pronto chicos, gracias por estos días!

Por último, quiero dedicar las últimas letras de este escrito para hacer un llamado a la cordura y sensibilidad de todos. Debemos replantear nuestro consumo excesivo de plástico. Ya existen países que han prohibido su uso. Por ejemplo Kenia prohibió el uso de bolsas plásticas en el país, condenando su utilización con cuantiosas multas. En San Pedro la Laguna, Guatemala, ya no existen ni bolsas ni recipientes plásticos. Y algunos supermercados europeos también han desechado éstos de sus estanterías.

Otro mundo es posible. A veces, vivimos tan metidos en una rutina diaria que no nos paramos a reflexionar sobre las consecuencias de nuestro hiperconsumo en el planeta. Conservar el medioambiente es responsabilidad de todos. Hay muchas herramientas disponibles para disminuir el uso del plástico. El reciclaje es necesario. El planeta es el único hogar que tenemos que compartimos todas las especies. Cuidarlo es nuestro deber y está en nuestras manos.

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1 comentarios

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A seguir comprometiéndose y concienciando sobre el medio ambiente

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