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Chachapoyas, la fascinante civilización perdida

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En el norte central de Perú aún quedan numerosos vestigios de la fascinante civilización perdida de los Chachapoyas. En esta ocasión les traigo un relato sobre lo que aprendí de la historia de los Chachapoyas, pues poco se conoce de ellos en la actualidad. Muchos lamentan que la ciudadela perdida de Kuelap en lo alto de la selva peruana haya caído en el olvido a la sombra de la famosa Machu Pichu, y no es para menos, pues es verdaderamente asombrosa.

No solo se llama Chachapoyas a la civilización ancestral que ocupó gran parte del norte del Perú durante siglos, sino también a una región situada en la actual zona selvática de la Amazonía peruana. Es ahí donde se desarrolla el relato de hoy.

Para los peruanos de la zona se hace muy raro ver a extranjeros en sus calles, esto se debe a que es una región poco conocida y visitada. Pero, para mi gusto, de una riqueza incalculable. Si bien es cierto que la ciudad es desagradable a la vista, pues es bastante polvorienta, ruidosa y sucia, los atractivos se encuentran en las afueras.

Hay bastantes lugares que visitar y descubrir. Entre los más impresionantes se encuentra la ciudadela perdida de Kuelap, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, y los sarcófagos de Karajia. De hecho, Kuelap fue el centro social y cultural de los Chachapoyas desde el año 800 hasta el año 1475.

Kuelap

El significado del nombre de los Chachapoyas es "guerreros de las nubes". Desconozco si fue atribuido por la altitud en la que vivían. Pero no me extrañaría porque se sabe que habitaban de los 3.000 metros de altura hacia arriba. Y fue en tan altas montañas donde construyeron la estructura de piedra más grande de todo América del Sur. Su interior alberga cerca de 500 viviendas circulares. Impresionante.

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Poco había escuchado sobre este lugar, y no podía perdermelo en mi ruta por Perú. Me picaba la curiosidad y quería conocer más sobre ellos. Para llegar hasta Kuelap tomé un colectivo por 7 soles (1,75 euros) que tardó cerca de una hora en llegar hasta la base de la montaña donde se toma el recién estrenado teleférico. Éste te asciende hasta cerca de la cima, a un kilómetro aproximadamente de la ciudadela.

Y ahí estaba yo, en el teleférico más moderno de Perú disfrutando de unas vistas de escándalo. El trayecto en teleférico es de unos 20 minutos, así que se pueden imaginar las grandes distancias que había que salvar antes de su inauguración para visitar este lugar. Hay que abonar una entrada para acceder al complejo arqueológico (20 soles entrada general, 10 soles para estudiante. 1 euro = 4 soles). Yo me serví de mi antiguo carnet de estudiante para favorecerme de un sustancioso descuento. Vale, todos sabemos que ya no soy estudiante, pero soy mochilera y cada euro cuenta.

El ascenso hasta la ciudadela fortificada de Kuelap fue asombroso pues iba viendo a lo lejos la suntuosidad de tal estructura de piedra. Es bastamte curioso observar el lugar que eligieron para desarrollar su vida durante tantos años. Cuentan las crónicas que los Incas los conquistaron de forma pacífica. Los asediaron y cuando los Chachapoyas se quedaron sin agua, se rindieron.

Con la llegada de los españoles, los Chachapoyas se aliaron con ellos para recuperar su territorio de lo alto de las montañas. Tras una batalla victoriosa en contra de los Incas lograron su objetivo y recuperaron Kuelap. Los españoles habían orquestado el plan. Pues pensaban que entre las murallas de la grande ciudadela se escondían los tesoros de oro y minerales que tanto ansiaban encontrar en América. Tras comprobar que no tenían ninguna riqueza los mataron a todos, extinguiendo así a una de las mayores civilizaciones que existió durante siglos.

Destacar que el territorio de los Chavhapoyas abarcaba más de 300 kilómetros cuadrados. Se estima que en él vivieron cerca de 3.000 personas que durante siglos lo hicieron en armonía con el medio natural, desarrollando una sociedad organizada socialmente de manera avanzada para la época. También destacaron por su gran conocimiento en ingeniería, tejidos y cosmovisión. Prueba de ello son las todavía conservadas estructuras de drenaje de agua, construcciones y pinturas que a día de hoy se pueden observar en Kuelap.

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Resulta interesante plantearse el gran esfuerzo que realizaron para vivir en tan altas tierras, construyendo la ciudadela más grande de América del sur conocida hasta la fecha. Además, se hace palpable la poca investigación y conocimiento que existe sobre las civilizaciones preincas. Pues si a los Incas se le atribuye la invención del sistema de contabilidad y escritura conocido como los Kipus, ciertamente ya eran usados por culturas anteriores como los Chachapoyas. Queda así patente que la historia ha sido contada en beneficio de algunos, omitiendo ciertos aspectos para engrandecer an unos frente a otros.

En mi visita a Kuelap quedé realmente fascinada. Pues si las vistas a la cordillera andina eran increibles, la buena conservación del lugar después de tantos siglos de abandono fue lo que me cautivó. Cabe destacar que dicho emplazamiento era de un acceso bastante complicado. En la actualidad las ruinas han quedado absorbidas por la naturaleza que está recuperando lo que alguna vez se le fue arrebatado. Es el típico escenario de cualquier película de Indiana Jones en la que el protagonista visita ciudades perdidas en busca de tesoros.

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Teniendo en cuenta la gran cantidad de siglos que el lugar quedó abandonado por completo, las pinturas y estructuras de base se encuentran en un estado más que óptimo. Pues han ocurrido bastantes sismos en la zona, a la vez que tormentas que suelen arrasar con todo. Así pues, los trabajos arqueológicos de la actualidad pretenden recuperar todo aquello que se encuentra enterrado para conocer más sobre esta cultura preinca.

Otro gran misterio por desvelar es llegar a comprender al completo el sistema de culto al muerto que llevaban a cabo los Chachapoyas. En la próxima entrada les contaré todo lo que pude descubrir sobre ello al visitar los sarcófagos de Karajia. Unas estructuras funerarias incrustadas en un acantilado del que parece imposible su acceso. Sin duda, se trata de una cultura apasionante que ha despertado en mí gran curiosidad. La magia y energía que se siente en Kuelap es asombrosa. Dicen que su enclave fue considerado lugar sagrado para los Chachapoyas, por algo sería.

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2 comentarios

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Lecciones de historia y viejas desde otra óptica. Muy enriquecedor... Impresionante.Gracias una vez más por abrir una ventana a la realidad no oficial.

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INTERESANTE

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