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3ffttt.JPGCuando de las relaciones políticas e institucionales desaparecen el diálogo y la negociación, surge el encono. Si lo que arbitra estas relaciones es la ley sin más, crecen los muros. La ley es el pilar de todo Estado de Derecho, pero la política es la que viste el entendimiento, y aquí no ha habido política. Si un sector muy importante del pueblo quiere hacer oír su voz y solo se le devuelve el eco de la ley, surge la tentación de pasar por encima de ella. Cuando se entra en la ilegalidad política, siempre hay tiempo para evitar que sea solo la ley el argumento. Es obvio que las instituciones de Cataluña han incurrido en ilegalidad; este es un gran problema que no se resuelve solo con la ley, que, además, puede ser interpretada de muchas maneras, porque pudiera suceder que, tratando de resolver una ilegalidad, se estuviera entrando en terreno jurídicamente pantanoso, porque de un artículo generalista de La Constitución se extraen conclusiones de urgencia que parecen olvidar que las instituciones catalanas nacen de las urnas. No se discute la legalidad de un artículo de la Constitución, pero flaco favor se hace a la historia e incluso al futuro unido que se pretende defender si el único instrumento es la ley desnuda. Por ello hay que insistir en que es necesario poner sobre la mesa todo lo que no se ha puesto durante años. La ley, a secas, es un argumento muy pobre -en este caso excesivo- y, además, inútil, porque no resuelve el problema.


Aunque parezca que lo hago, no estoy hablando de Cataluña. Lo que quiero comentar es el cansancio que sobre este asunto agarrota a muchas personas que conozco. Cabría decir que somos unos blandos, que nos agobiamos por poca cosa, o bien que este asunto se alarga indefinidamente en el tiempo. Yo creo que no es por ninguna de las dos cosas, porque se han vivido momentos muy duros y también otros que se eternizaron, y hemos aguantado. Entonces la respuesta debe ser otra. Hace ya bastantes días me preocupó que me sintiera sobrepasado, pero pronto me di cuenta de que lo mismo está pasándole a otras personas. Y es raro, porque un hecho de este calado debería tenernos atentos; pero no, Fotos pruebauuu778.JPGse ha establecido una especie de intento de desconexión entre nuestros cerebros y el ruido que nos llega. Sé de mucha gente que, como yo, pasa directamente hasta de los envíos bienintencionados en clave de humor (chistes, memes, parodias). Los reciben y los borran sin mirarlos. Mi impresión es que lo que cansa no es el exceso de noticias, las distintas opiniones, los disparates que se gritan desde uno y otro lado; lo que realmente nos tiene quemados es que hemos empezado a percibir que lo que se hace, se dice, se grita o se mueve forma parte de una especie de juego, mezcla de escondite, ajedrez y póker, que se hace como espectáculo mediático, y que el verdadero juego es otro, del que desconocemos las reglas, los premios, el propósito y hasta los verdaderos jugadores. Es como el juego del bobo de nuestra niñez, en el que dos mayores se tiraban una pelota y el pequeño que estaba en medio nunca lograba cogerla porque pasaba muy alta. Y como todo esto es un arcano que nada tiene que ver con lo que nos llega, nos agota el constatar que lo ignoramos casi todo y nos negamos a que sigan haciéndonos luz de gas. Por eso, y constatando que en nada va a influir lo que pensemos o digamos (sobre todo porque no sabemos de qué va esto porque la pelota está fuera de nuestro alcance), la idea que ha ido incrustándose en nuestro cansancio es la de que nos torean mientras ellos hacen lo que quiera que estén haciendo. Y ni me molesto en preguntar porque dudo incluso de si algún día -como tantas cosas- llegará a saberse.

La identificación con una sociedad es un sentimiento noble tan viejo como la Humanidad y tiene las mismas raíces que el sentimiento religioso, que es el que surge de la incertidumbre del ser humano ante lo desconocido, cuando tiene conciencia del azar, el destino y sobre todo de la muerte; la identificación con los demás surte de la necesidad del otro para seguir adelante, de donde nacen la colaboración, la solidaridad y la memoria colectiva. Nunca hubo un grupo humano, fuera grande o pequeño, poderoso o desfavorecido, tribu, ciudad o estado, en el que ese mito de la transcendencia y ese sentimiento de lo común no hayan hecho su aparición. Esto, que en primera instancia funciona como defensa de la individualidad y del grupo, empieza a pervertirse cuando se busca el control absoluto sobre la comunidad y especialmente cuando, lo que nace como factor de cohesión y de defensa, se convierte en instrumento de dominio y ataque a otros colectivos. Es entonces cuando el sentimiento religioso se convierte en religión y la identificación con una sociedad en nacionalismo.

Pandoraaa.JPGGeneralmente han ido juntos, pero también suelen darse por separado, y en regímenes totalitarios expresamente ateos se sustituye una abstracción por otra, Dios por el Estado. Tan discutible es que España sea un todo inseparable como que sea un estado plurinacional, porque ambas percepciones pertenecen al terreno de lo abstracto, y para llevar a mucha gente a tales convencimientos se utiliza la repetición de mantras (verdaderos o falsos, eso no importa) sobre la economía, las tradiciones o la historia. Los sentimientos se apoderan entonces de cualquier razonamiento, y los números, que teóricamente son fríos e imparciales, pueden ser interpretados de una forma y la contraria sin variar un solo guarismo. El nacionalismo se maneja por los mismos mecanismos que la religión, y es como un incendio, que una vez ha prendido, resulta muy difícil apagar. Así que, quienes abren la caja de Pandora para nutrir sus intereses personales o partidistas deberían saber que resulta a veces imposible volver a meter al genio en la lámpara. Y vale tanto para nacionalismos aglutinantes como para los separatistas. El mundo se formula a base de percepciones, y es lo que se percibe, aunque no sea la realidad. Por ello es una grave responsabilidad la de políticos, activistas interesados, medios de comunicación y otros agentes cuando crean situaciones como la que ahora mismo nos ocupa y preocupa. Porque, como ya dije, fabricamos realidades con mitos, y los mitos son ficciones; los representamos con banderas de colores a veces no tan opuestos, que físicamente solo son telas, pero que se convierten en instrumentos muy peligrosos cuando se enarbolan contra ideas de los otros, porque una vez colocada la bandera en el mástil, el diálogo se hace cada vez más laberíntico. Lo más triste es que quienes han hecho salir las banderas (todas las banderas) de la caja tienen las espaldas cubiertas y sabían a qué jugaban. En una sociedad justa, ahora mismo tendrían que dimitir quienes en cualquiera de las instancias de ambas partes han propagado el incendio. En este punto, nadie tiene razón, porque todos desprecian lo que nos hace humanos: el pensamiento para razonar y la palabra para dialogar. Y como escribió hace más de un siglo mi tocayo Émile Zola,YO LOS ACUSO.


Estamos en la línea divisoria entre el verano y el otoño. Astronómicamente, este año el cambio se produce el 22 (hoy, viernes) a las 22 horas y dos minutos. Muy curioso el juego del dos, lo que no sé si para esto en Canarias se aplica también lo de una hora menos. El caso es que entra el otoño; aunque es seguro que a muchas personas les habrá ido muy bien, de forma general este verano pasará a la historia por sembrar incertidumbre, miedo y desgracia a este planeta. Así que, poquita pena me deja la marcha de este verano. Dos locos mantienen un pulso nuclear que nos tiene en vilo; nos harían un gran favor si se entretuvieran mirando revistas de peinados masculinos, porque ambos tienen mucho que mejorar en sus cabezas, dentro y fuera. Las fuerzas de la naturaleza tampoco se han quedado cortas, con dos terremotos muy destructivos en México y una lista de huracanes, a cual con mayor mala leche, haciendo cola para molestar a los ricos y arrasar brutalmente a los pobres.

Fotos prueba633.JPGEn España se ha olvidado la ristra de graves problemas que aquejan a nuestra sociedad porque Cataluña quiere hacer un referéndum. Y el verano culmina con los primeros atisbos del choque de trenes que veíamos venir todos menos los que conducen las locomotoras. La inacción nunca resuelve problemas; al contrario, los enquista y origina que luego las posibles salidas sean más difíciles. Una parte de Cataluña quiere irse de España, y nadie sabe qué hacer con la otra parte. Ahora mismo, me parece poco rentable estar España, pero irme en plan canario es un negocio todavía peor. Y no lo digo por las cabras sino por los que se dicen pastores. En Canarias parece que nunca pasa nada, y ese es el problema, porque mientras tanto nuestra forma de vida se deteriora porque los tiburones solo ven dinero para ellos y miseria esclavista para quienes ponen el sudor. Las microalgas o el barco en llamas con miles de toneladas de fertilizante han pasado con sordina, mientras la gente se rasgaba las vestiduras a favor y en contra a cuenta de la contratación de un cantante de reguetón o el fichaje por tres meses de un futbolista que en enero se irá a otro equipo. Por desgracia, el verano se clausuró con un gran incendio forestal en el corazón de Gran Canaria, que para más dolor se ha cobrado una vida humana. Así que espero que el otoño venga con mejor karma que el verano. Y escuchando las sandeces que dicen unos y otros, recuerdo el famoso verso 20 del Poema del Cid ("¡Ios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor!") Se supone que no estamos en tiempo de vasallos y señores, pero como sigan un ratito más estos que pastorean por encargo aquí, allá y acullá, volveremos al feudalismo. Eso sí, con móviles de última generación.


Entrar en las complejidades de Cataluña sería seguir hablando en balde, y ahora mismo sobra el ruido cansino y patriotero desde cualquier punto de vista. Se mira hacia atrás continuamente, que si tú hiciste, que si tú dijiste y es una discusión bizantina y enconada. La cosa es que estamos en el punto que estamos y esta es la hora de la gran política y de las figuras que hagan lo imposible mirando el interés general, expresión que cobija un gran concepto, pero que generalmente se usa pensando en intereses particulares, partidarios y de otros propósitos menos confesables pero muy evidentes.

Dicho esto, señor Rajoy y la compaña, trato de ponerme en su lugar y entiendo que, desde su perspectiva trate de hacer todo lo posible para que se cumpla el artículo 2 de la Constitución, el de la unidad indisoluble (el adjetivo tiene mangrina) de España; para ello, usted echa mano de jueces, fiscales, fuerzas de seguridad y hasta del Tribunal Constitucional, y sobrevuela la posible aplicación del artículo 155, ese que podría permitirle suspender competencias a instituciones y personas de una comunidad autónoma, que es la música (no la letra) del acuerdo del Consejo de Ministros del día 15 de septiembre. Vale, ya he hecho el esfuerzo, estoy en su lugar.

Y, mire, señor Rajoy; puesto que le mueve un ataque febril de constitucionalismo, los derechos de todos los españoles y otras músicas, digo yo que, ya que está por fin decidido a defender la sacrosanta Constitución, de paso podría mirar alguna cosilla que se le ha ido quedando atrás; por ejemplo:

muro 55.JPGEchar un vistazo al artículo 14 y ver que se incumple gravemente en asuntos de igualdad de sexos, mientras se recortan las prestaciones, ayudas y prevenciones necesarias para erradicar la violencia machista.

Lo del sistema tributario justo, que está en el artículo 31 tampoco le está quedando muy bien, y es asombroso cómo en tiempos de crisis crece el número de pobres y también el de millonarios. Hay alguna palabra que no se ha entendido bien y tal vez haya que mirarla en el diccionario de la RAE (¿progresividad tal vez?)

Habría que defender con uñas y dientes la aplicación del artículo 35, que es el que habla del derecho al trabajo, a una remuneración suficiente y a la no discriminación laboral por razón de sexo, que veo yo que ha quedado en el olvido y es la base del bienestar social basado en la justicia.

Para no cansarle, Presidente, digo yo que defender la Constitución es aplicar el artículo 43, que se refiere a la sanidad, detener y recuperar el deterioro del sistema nacional de salud y proteger la sanidad pública evitando las privatizaciones que están haciendo de la salud un negocio muy lucrativo; o el artículo 47, que habla del derecho a una vivienda digna y adecuada; o el 50, que trata de la protección a las personas mayores y dependientes; o el control del consumo para que no nos vendan productos nocivos; o... Bueno, es que esa sacralizada Carta Magna (parece un nombre de coñac) se la han pasado por el Arco del Triunfo usted y sus antecesores, y ya que está dispuesto a aplicarla, hágalo en toda su extensión, porque salvo para declaraciones grandilocuentes, la Constitución de 1978 suele ser papel mojado.

Ya sé, señor Rajoy, que es mucho lo que queda por hacer, pero en eso consiste gobernar, no en esperar a verlas venir. Y, mire usted por dónde, ya han venido, están encima.

Y, claro, lo de Cataluña. Buen otoño.


Como toda persona interesada en la vida colectiva, he seguido y sigo lo de Cataluña. Y no le pongo nombre porque estos los llaman procés, esos ejercicio de soberanía, aquellos ilegalidad manifiesta y varios de una y otra parte utilizan la expresión golpe de estado, que unos achacan a los independentistas y estos al gobierno de Madrid, a los partidos centralistas y a las fuerzas de la llamada caverna mediática. Tendré que releer La Técnica del golpe de estado de Curzio Malaparte porque tenía la impresión de que lo que dice el libro no se ajusta a lo que veo. O sí. amanece que.JPGCuando sintonizas un medio audiovisual o lees un medio escrito, sea en papel o digital, ya sabes de antemano qué van a decir, porque aquí nadie se mueve un milímetro. Luego aparecen quienes nos hablan del siglo XII y anteriores, otros que proclaman que Cataluña es solo una pequeña parte del reino de Aragón, los que dicen aportar documentos que no muestran y sobre todo los que tocan de oído, que en ambas posiciones, de repente, se han convertido en eminentes juristas, ínclitos historiadores e iluminados adalides del separatismo o del unionismo. Y casi sin darme cuenta, he logrado percibir los matices que diferencian el significado de palabras aparentemente sinónimas como argucia, farsa, invención, cuento, ardid o camelo, o la aplicación interesada de otras como bulo, trola, patraña, engaño, fingimiento o calumnia. Eso sí, todos se acusan de dinamiteros de la democracia, y al final suena a un gran caleidoscopio de mentiras. Parece que hay una competición a ver quién dice o hace la cancaburrada más sonora, y me pone nervioso la actitud, las palabras y a veces hasta la presencia de personajes que parecen sacados del siglo XIX. No entiendo el pito pito gorgorito del PSOE, el entreguismo de la burguesía catalana siempre tan orgullosa del "seny", el sonido a bóveda lúgubre de los unionistas catalanes del PP y Ciudadanos, el lenguaje ambivalente de los partidos de nuevo cuño, que ponen una vela a Dios y otra al diablo. La verdad es que no entiendo nada, me quedó más claro el final de la película de José Luis Cuerda Amanece, que no es poco. Confusión es la palabra que define este momento, por usar un término suave, ya que manipulación me suena peor. Y luego los modos bravucones de unos y otros. Si viviese en Cataluña, el 1 de octubre no sabría si votar o no, porque luego cada voto o abstención son suceptibles de ser utilizados para una cosa y la contraria. Dije en el título que iba a hablar de lo de Cataluña; ya he hablado, ahora me mojaré: voy a ducharme.


Me pregunto si quienes tienen la capacidad de impulsar grandes cambios desde el poder son sordos, torpes por no hacer lo que debieran o mala gente porque saben cómo actuar pero no lo hacen seguramente pensando en su propio beneficio. Lo que ahora está pasando en el sector turístico se veía venir desde hace años, cualquiera que no fuese político o gran empresario lo palpaba, pero, como parecía que aquello nunca iba a terminar, nadie movió un dedo en Canarias y tampoco en Madrid. Prueba de ello es este pequeño comentario que publiqué en la página 2 de Canarias7 en septiembre de hace 22 años. Como la mía, había muchas voces que se hacían eco de los argumentos esgrimidos por quienes conocían el sector pero no podían hacer nada para cambiar el rumbo. Para no revolver las hemerotecas, el comentario se titulaba Turismo barato y decía así:

las kellys.JPG"Aunque las cifras turísticas son buenas, la gente que se mueve alrededor de este sector está descontenta. Es cierto que los hoteles se llenan, que los edificios de apartamentos tienen buena ocupación y que las playas están repletas. Pero hay quejas de que se está malbaratando el sol de Canarias, pues los precios de ocupación son bajísimos y el turismo no tiene la calidad deseada. Quienes peor lo están pasando son los establecimientos no hoteleros, restaurantes, cafeterías, discotecas, tiendas de centros comerciales y todo el entramado de servicios que tanto cuesta mantener. Los turistas no consumen, no compran, y se pasan los días que a tan bajo precio compraron a base de bocadillos y botellas de agua sin gas. La pequeña y mediana empresa que tan vigorosa fue hace unos años en el sector turístico está en la cuerda floja, y eso es malo. Esto es lo que hay, y como me lo contaron se lo cuento, señor Olarte".

Se menciona a Olarte porque en 1995 era el político engargado del sector turístico en el Gobierno de Canarias, pero en su lugar hay una hilera de reponsables que en su momento no respondieron. Al contrario; amparados en los pactos primero con Aznar y luego con Zapatero siguieron avanzando en el desmadre, con ideas tan disparatadas como el "todo incluido", que se llevó por delante buena parte de la actividad extrahotelera que se generaba entonces. Como al de La bien pagá, "ná te debo, ná me debes" (uso la ironía para solidarizarme con Las Kellys), pero aquí hay mucha gente que ha comulgado con piedras de molino y a la que seguramente nadie pedirá explicaciones, pero que han traspasado la fina línea que separa responsable de culpable.

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(*) La foto ha sido tomada de la página web de Las Kellys, ingenioso nombre que significa "Las que limpian".


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Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Cancionero y romancero de ausencias
(Miguel Hernández).

***

Los hechos acaecidos en Cataluña en la última semana me han dejado sin palabras. Creo que la vida es un don que llevó millones de años hacerse posible, y la vida inteligente es un misterio. La vida tiene su ritmo, se extingue y se renueva siguiendo su propio ciclo, que puede romperse; un ser humano puede quitar la vida a otro sin proponérselo, accidentalmente, pero no consigo entender que haya quien pueda segar deliberadamente una rareza tan singular, al menos en esta parte del Universo. Supongo que a veces sucede porque no hemos aprendido a valorar ese don, ese misterio. Por ello estaré siempre en contra de quien quita la vida a otra persona. Nunca hay una razón con peso suficiente para justificarlo, salvo la legítima defensa de la propia vida o de otras inocentes.

Triste es la guerra -dicen que vivimos una-, y resulta muy doloroso que personas que tienen el deber de liderar el diálogo utilicen la muerte con mezquindad. Hay quienes han sabido estar en su sitio, pero también quienes aprovechan el río revuelto para mentir, tergiversar, confundir... Crear más odio. Y en todos los colores del espectro (des)informativo y político. Podría aludir a citas, proverbios o frases bíblicas sobre el odio, la sangre y la venganza, pero serían tomadas del mismo modo y añadirían más confusión (de hecho, he dudado si escribir o no este folio). Soy menos pretencioso, o tal vez más: solo pido a los políticos, responsables institucionales, periodistas, tertulianos y personajes con capacidad para hacerse escuchar que actúen y hablen con sentido común; y a los que aprovechan el ruido para seguir embarullando, que sepan que están despertando al monstruo del fracaso colectivo. Utilizar el discurso de la confusión y la manipulación interesada genera más odio, y no solo es inmoral y mezquino, sino que hará finalmente que ese monstruo engulla también a quienes lo engordan. Echo de menos la presencia de los líderes elegidos en las urnas, creando opinión constructiva. No es momento de vacaciones, chiringuitos y relax veraniego, y mucho menos de sembrar de minas la confianza entre distintos sectores. Tampoco es hora de esconderse. Mezclar esta tragedia con las politiquerías es abominable. Ahora, de una vez, toca la POLÍTICA, otra cosa no cabe. De lo contrario, la factura de la historia será terrible, y su juicio implacable.


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Danza de la Muerte

Por el diverso azar
de nuestro tiempo, la lluvia
sutil ha de juntarnos.
En la noche que escucha
arderán lentos cirios,
cera rebelde, ejército
desazonado por el lejano
orden de las serenas
patrias de luz, de los nobles
portadores del silencio.

Salvador Espriu.


las ramblas.JPGLas Ramblas son la ruta de la historia. El cauce por donde bajaban y subían los reyes hacia la Atarazanas Reales, la catedral y la basílica de Santa María del Mar. Surgió la Plaza de Cataluña y Las Ramblas fueron el camino hasta el puerto. Siempre hay un hueco entre las calles desde donde se ven el castillo de Montjuich y la noria del Tibidabo. Es la guía del Paseo de Gracia que se prolonga en Sarriá hasta el tranvía de Valvidriera. Las Ramblas es Barcelona. Barcelona es Las Ramblas. Ese camino está jalonado de acacias, un árbol especial, posiblemente el único que es capaz de pensar, que sabe defenderse y defender a sus congéneres. Ese es el árbol que define Las Ramblas. Ni los puestos de flores, que son el aire; ni los quioscos, que son la palabra; ni el Gran Teatro del Liceu, que es la música; ni la fuente de Canaletas, que es la foto fija de un espacio urbano. Nada confiere tanta fuerza a Las Ramblas como las acacias, las que dan color y alegría y a la vez resisten el sufrimiento y el tiempo. Esa es la Barcelona que siempre seguirá de pie frente al odio, el dolor y la muerte, porque las acacias son la metáfora de la resistencia. Por eso golpearon ahí. Barcelona, Ramblas, Vida. Siempre.


mov 22.JPGNo sé si por la cercanía a la vergonzosa fecha del 18 de julio, circulan por la redes sociales chistes y recordatorios de marcado corte reaccionario, por no llamarlos de otra manera. Los chistes, con apariencia de humoradas, suelen contener una carga ideológica fascista que va saltando de móvil en móvil sin que muchas de las personas que los reenvían se den cuenta del odio que transmiten y la poca gracia que tienen. Esto viene a hacer llover sobre mojado, porque abundan las informaciones tendenciosas que inventan quienes quieren reescribir la historia de la II República y una guerra civil que a este paso va camino de durar cien años en las mentes enfermizas de quienes parecen empeñados en repetirla. Aunque a veces vemos esos trabajos de sorriba en periódicos supuestamente serios, donde más abundan es en blogs minoritarios o pequeñas publicaciones digitales, que no importa cuántos seguidores directos tengan, porque luego se multiplican en las redes sociales.

mov 33.JPGEn estos días he visto varias versiones (algunas tergiversadas) del episodio del 12 de octubre de 1936, en el que el rector de Salamanca, el inefable don Miguel de Unamuno, se enfrenta el general Millán Astray, cuando este grita aquello de "¡abajo la inteligencia, viva la muerte!" Lúcido estuvo Unamuno cuando le contestó que "Viva la muerte" equivale a "Muera la vida", y reivindicó la universidad como templo sagrado de la inteligencia. También les dijo "Venceréis porque tenéis una demostrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque no tenéis la razón". Ese episodio es la carta de navegación del fascismo, que destruyó ciencia, cultura y conocimiento cuando empezaban a florecer en España y que nos ha condenado a ser una sociedad de camareros ilustrados con salarios de miseria. Y para justificar cualquier idea progresista e igualitaria, vuelven a falsear la historia, pero hay que recordar que, a los 50.000 maestros y maestras depurados (expulsados, encarcelados o fusilados, según les daba el viento), hay que sumar (o restar, más bien) todo el exilio de la inteligencia y la destrucción de la universidad, por ser lo que era y porque la convirtieron en otro instrumento de su régimen.

mov 44.JPGEl muestrario tiene por desgracia más botones que todas las sotanas de un seminario, pero como muestra valgan los fusilamientos de Salvador Vila, rector de la universidad de Granada en el barranco de Víznar, cuatro días después que García Lorca, seguramente porque fue el discípulo más querido de Unamuno, y en enero de 1937 el del catedrático y rector de la universidad de Oviedo, Leopoldo García-Alas, por la terrible e imperdonable acusación de haber asistido a un mitin de Manuel Azaña. Como explica la profesora ovetense Carmen García, la causa real de su asesinato fue el hecho de ser el hijo de Leopoldo Alas "Clarín", autor de La regenta, y era tanto el odio de las clases poderosas de la ciudad contra la novela que tan bien la retrató, que como el autor ya no vivía mataron a su hijo. Cada vez que me llega alguna de estas cosas y detecto que es otro exabrupto ultraconservador, lo fulmino, sea foto, vídeo, chiste o enlace, porque seguir la cadena es colaborar con esa España falsaria y sangrienta en la manipulación interesada de la historia. Fascismo no con mi móvil.

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