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Archivos Octubre 2018


Cuando llegan estas fechas, se despierta Halloween, que luego se adormece hasta el año siguiente. Suena la palabra y empieza el mismo debate de siempre, que si estamos invadidos por la maquinaria mediática norteamericana, que si hay que recuperar las costumbres locales -en nuestro caso Los Finaos-, que se pueden hacer las dos cosas. Hay opiniones para todos los gustos, y, claro está, hay mucha gente a la que le pilla muy lejos armar festejo, celebración, tradición o lo que sea alrededor de un hecho tan fundamental en todas las culturas como es la muerte. Y aunque lo que surge a simple vista es una puesta en escena, una costumbre secular o la inercia del calendario, en el fondo estamos hablando de un hecho tremendo e inevitable.

IMG_20181020_131400777.jpgHay lugares, como México, en los que el Día de Difuntos es parte vertebral de su manera de ser como sociedad, mientras que en las grandes urbes occidentalizadas se mira a la muerte por encima del hombro, como si nada tuviera que ver con nosotros. Y luego está el moderno Halloween en nuestro ámbito, muy viejo en Estados Unidos o en Irlanda, que es donde parece que tiene su origen. La idea de disfrazarse con motivos fúnebres y dar la imagen de una persona difunta proviene del intento de engañar a la muerte, que si viniera por nosotros y nos encontrara convertidos en esqueletos, calaveras o zombis podría pensar que ya estamos muertos. El viejo truco de hacerse el muerto para que no te maten, y de ahí viene la famosa frase "truco o trato", porque si falla el truco y no logras engañar a la muerte tendrás que negociar con ella un posible trato.

Con la idea de que la educación va más allá de números, letras y geografías, en la enseñanza se han ido introduciendo celebraciones que tratan de integrar al alumnado en la sociedad en que viven. De ese modo hay actividades en los colegios con diverso motivos, como el Día de Canarias, los carnavales, La Paz y otras que se suceden según criterios de cada centro. Cuando llega el 1 de Noviembre, en unos lugares se hacen los Finaos y en otros Halloween. Por supuesto los hay donde coexisten los dos y otros donde pasan de puntillas. Y es que el Halloween que nos ha llegado seguramente como una campaña comercial es una más de las costumbres que se han asimilado de la potencia dominante, como ha sido siempre, y el ejemplo más patente es La Navidad, que en Europa es antiquísima, y en Estados Unidos se inventaron un Papá Noel gordo, rojo y blanco, que nació como anuncio de refresco y viene en Nochebuena, y desplaza o comparte nuestra ancestral costumbre de los regalos de la noche de Reyes.

aaaannn.jpgAsí que, no está pasando nada que sea nuevo, que las culturas se mezclan y se mueven de un lado para otro. También es un principio inapelable que los países dominantes imponen su cultura a los demás, y de hecho seguimos practicando un sistema de vida que se compone de influencias del dominio británico, francés o español en cada momento, e incluso que proceden de épocas muy lejanas, pues el Carnaval ya estaba en el Imperio Romano y más atrás, y ha ido modificándose en la Italia renacentista, la Francia racionalista y en el calor y el color del Caribe o Brasil. Y sigue siendo Carnaval, de manera que lo que entendemos por cultura propia siempre tiene flecos que proceden de otras, lo que ocurre con Halloween es que lo hemos visto llegar, pero en dos generaciones parecerá que ha estado siempre aquí.

Todas estas costumbres son importantes si significan que una sociedad comparte vivencias; como el mundo es una gran tienda en la que todos tenemos algo que vender, se aprovechan estas fechas para mover el comercio, aunque eso tampoco es novedoso y seguramente ni siquiera tan malo como se dice, porque cuentan que a la entrada del circo romano se vendían reproducciones en barro de los gladiadores más cotizados. Ahora son camisetas de cantantes y futbolistas, disfraces de carnaval, múltiples regalos navideños o calabazas para Halloween. En todas las épocas y en todos los sistemas que imaginemos, el comercio es parte fundamental del engranaje de la economía. Otra cosa es que se practique de forma irresponsable.


Cuando llega el otoño y empiezan las lluvias, o al menos se las espera, salen a la palestra todos los asuntos relacionados con el agua en la isla de Gran Canaria. Y recalco lo de Gran Canaria porque el tratamiento de la propiedad del agua en esta isla es diferente al que se le da en cualquier parte del planeta, incluso en el resto de nuestro archipiélago. A cualquiera de fuera que le digas que el agua ha sido aquí durante siglos propiedad privada, como la tierra, los objetos o las casas, no se lo cree, porque a donde quiera que vayas encuentras sistemas y acuerdos seculares que tienden todos al uso comunal del agua, porque es un bien colectivo, como el aire que respiramos, porque es obvio que sin agua no hay vida, ni economía ni supervivencia, y eso lo vemos desde siempre en la agricultura, la ganadería y, sobre todo, en el servicio del ser humano, pues, si miramos un mapa veremos que las poblaciones nacen junto a los ríos, los lagos o cualquier hilo de agua que haga posible la supervivencia.

1-PICT0h046t.jpgLo mismo que aquellos acuerdos sindicales de hace más de tres décadas desembocaron en leyes que terminaron -al menos teóricamente- con un sistema medieval como la aparcería, pensábamos que la Ley de Aguas aprobada en el Parlamento de Canarias en el año 1990 daría cierre a la propiedad privada del agua, aunque ya ento3 PICTh0043.jpgces lo proyectaban a la distancia de cincuenta años (2040), que nos hacía desconfiar, porque medio siglo da para mucho, y más cuando hay intereses económicos mezclados con la política. Por desgracia, la desconfianza no era gratuita, porque estamos viendo que, de forma encubierta o a cara de perro, el agua sigue siendo controlada por los aguatenientes de toda la vida, y ya hemos consumido más de la mitad de ese plazo pactado entonces en el Parlamento. Para mayor descaro, también empieza a ser papel mojado otra ley posterior del Parlamento español, que en el año 2010 legisló claramente sobre el uso del agua.

También hay instituciones canarias que tienen responsabilidad sobre el uso y reparto del agua, y organismos como el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, surgido en 1992 a consecuencia de la ley antes mencionada, y que se adscribe al Cabildo de la isla. Se supone que este organismo tiene la penúltima palabra en la interpretación de las normativas (la última en los conflictos la tienen siempre los tribunales), y también se entiende que debe escuchar todas las voces que se hagan oír cuando existan conflictos. Pero no parece tener oídos para el clamor ante el desastre que se está generando en el Barranco de la Mina, y es muy triste que quienes tienen la obligación de velar por la normativa, el medio ambiente y la supervivencia de la isla no asuman su responsabilidad.

Están entubando el agua desde la salida del túnel de La Mina, que hasta ahora llegaba libremente al pago de La Yedra, en el municipio de la Vega de San Mateo. En ese recorrido, el barranco ha mantenido distintos ecosistemas, flora única que da cobijo a una fauna peculiar, y desde luego ha incrementado la riqueza paisajística. Hay instituciones canarias que tienen responsabilidad sobre el uso y reparto del agua, y organismos como el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, surgido en 1992 a consecuencia de la ley antes mencionada, y que se adscribe al Cabildo de la isla. Confieso que me produce un enorme desencanto la inacción del Cabildo grancanario, del que por su discurso se esperaba mayor preocupación y ocupación alrededor de un asunto de interés colectivo tan claro como este.

2 PICT016c9.jpgLa regulación del uso del agua del Barranco de la Mina viene de 1501, pues consta en un documento signado por los Reyes Católicos. Y seguimos en Gran Canaria con la maldición de ser el único lugar en el planeta en el que el agua es propiedad privada, a pesar de que existen una Ley canaria y otra estatal. Tampoco parece interesar al Parlamento de Canarias, al Diputado del Común y a todas las instancias que en principio tendrían que velar por el interés general. El agua del Barranco de la Mina no solo es un bien económico -que también- es historia de nuestra isla, futuro de nuestras riquezas naturales y presente de nuestro paisaje. Empieza a ser hora de que acabe la práctica de que unos pocos controlen y se apoderen de lo de todos, y encima pongan en peligro el espacio que vamos a legar a las nuevas generaciones. De modo que el agua del Barranco de La Mina tiene que discurrir en superficie; debe ser así por derecho histórico y por sentido común. Lo contrario sería una cacicada (no es la primera vez que lo digo, pero parece que es necesario seguir repitiéndolo).
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(Este artículo fue publicado en la edición digital de Canarias7 el día 23 de octubre de 2018).


Una de mis abuelas fue una extraordinaria contadora de historias; esa facultad le venía con su gran talento natural para la narrativa, pero sin duda se le educó con la afición al romancero popular y a la lectura de lo que ella llamaba "novelas antiguas", que era su definición de las novelas del siglo XIX, o del XX que se situaran en el siglo anterior. Cuando era niño, supe de la insobornable ansia de libertad de una tal Jane Eyre, de las dudas clasistas de la señorita Elizabeth Bennet, y de la fortaleza orgullosa de un huracán llamado Scarlet O'Hara. Cuando empecé a leer aquellos libros, me di cuenta de que Jane Eyre, Orgullo y prejuicio y Lo que el viento se llevó eran novelas escritas por mujeres. Y volví a encontrar maravillas imaginadas por Virginia Wolf, Mary Shelley, Emilia Pardo Bazán y una 1111.jpglista gloriosa de mujeres que llenaron de relatos y de poesía muchas horas de mi primera juventud. Nunca encontré diferencia entre ellas y los varones consagrados en los manuales, y para mí Jane Austen, Rosalía de Castro, Charlote Brönte o Gabriela Mistral ocupaban en mi mente el mismo espacio que los grandes nombres masculinos, tenido por gigantes. Pronto me di cuenta de que algo no iba bien, porque siempre que se hablaba del canon literario moderno de Occidente se repetían Dante, Cervantes, Shakespeare y Goethe, y una pléyade de coroneles, desde Dickens a Baudelaire, todos hombres. Y no había espacio en la memoria, el reconocimiento y la influencia para Teresa de Ávila, Emily Dickinson, Sor Juana Inés de La Cruz y muchas otras, generalmente silenciadas por eso que llaman Academia, que no sé por qué es un sustantivo femenino.

Desde que, muy joven, leí la novela Entre visillos, me enganché a la literatura, tanto de creación como ensayo, de Carmen Martín Gaite, una de las grandes escritoras españolas del siglo XX. Y el canon vuelve a repetir lo mismo, los grandes nombre de la narrativa española de posguerra son Cela, Delibes y, si acaso, Torrente Ballester y Martín-Santos. Carmen Martín Gaite no aparecía ni como segundona, y les aseguro que nada tiene que envidiar a los otros nombres, incontestables, sin duda. Ese silenciamiento de la mujer llega hasta nuestro días, pues es muy conocida la anécdota de que la autora de Harry Potter puso solo sus iniciales J.K. delante de su apellido (Rowlling) cuando presentó el primer libro a una editorial, porque sabía por propia experiencia que ni siquiera lo leerían si sabían que era una mujer. Y así están las cosas, en Canarias también, porque nuestro cuadro de honor literario del siglo XX está ocupado por varones que sin duda lo merecen, pero no surgen a la primera nombres como Josefina de la Torre, Mercedes Pinto, Pino Ojeda o Pilar Lojendio, merecedoras sin duda de ese lugar en nuestra cultura, porque pocos varones, incluso de los del cuadro dorado, fueron más valientes, audaces y coherentes, y sus obras siguen ahí para quien quiera comprobar su peso y su oportunidad. 2222.jpgY aprender, porque al silenciarlas se le hurta a mucha gente lo que ellas aportaron. Creo que este es el renglón adecuado para reclamar el rescate de una autora no suficientemente valorada como es la desaparecida Natalia Sosa Ayala.

Desde 2016, en España se celebra El Día de las Escritoras el lunes siguiente al 15 de octubre, festividad de Santa Teresa, escritora donde las haya. Por ello, el Parlamento de Canarias ha decidido homenajear este año a Elsa López, lo cual me parece un acierto porque todos los reconocimientos que se le hagan a Elsa son merecidos y casi siempre tardíos. Pero nunca es tarde si llegamos a fin de mes. Porque Elsa López, aparte de una poeta de las grandes de nuestra lengua, conecta con las anteriores en su firmeza, su coherencia vital y su valentía en pleno territorio del patriarcado literario y social. Por lo tanto, aplaudamos a Elsa López porque nos estamos reconociendo como sociedad, y leamos su abundante bibliografía en varios géneros, aunque yo recomendaría a los neófitos empezar por su poesía. Y de paso, es buen momento para mirar a nuestro alrededor y apreciar la labor literaria de las mujeres, que merecen ser visualizadas. Claro que hay escritoras buenas y menos buenas, igual que en el reino intocable de los varones, pero la transcendencia literaria debe medirse por la propia obra, no por el sexo de quien la escribe. Y como hoy es Santa Teresa, y celebra su onomástica y su cumpleaños la escritora Teresa Iturriaga Osa, no puedo terminar estas líneas sin unirme a la felicitación jubilosa por su literatura, como la de tantas mujeres escritoras, que admiro porque suele ir unida su calidad humana con el valor de su obra. Felicidades.


Charles Aznavour ha muerto a los 94 años. Todos los noticiarios repiten lo que siempre hemos sabido: que fue un prolífico compositor de 1.200 canciones, muchas de ellas con la grandeza de las tonadas inolvidables, que fue un cantante con una voz singular e inconfundible, que lo sitúa en el Parnaso popular de Gardel, Sinatra y Aretha Franklin, que hasta hace una semana subía a un escenario de Tokio para seguir cosechando aplausos. Un gran artista, sin duda, porque durante siete décadas todos lo recordamos como actor de mucha intensidad en películas como Disparen al pianista, El tambor de hojalata, Papá Goriot y cincuenta más; fue la banda sonora de millones de personas, que ya saben, gracias a él, lo que se siente en Venecia sin ti, en qué consiste La Bohème y lo que realmente significa el nombre de Isabel. Todo eso forma parte de nuestras historias, aunque generalmente no lo tuviéramos presente, porque lo que nos hace vivir es tan evanescente como el aire. De todo eso se habla hoy, día de su muerte, y se quedan cortos ante uno de los grandes artistas de nuestro tiempo.

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(FOTOGRAMA DE LA PELÍCULA DISPAREN AL PIANISTA (1960) DE FRANÇOISE TRUFFAUT).

De lo que se habla menos es de su dimensión humana. Cantaba Atahualpa Yupanki que lo primero es ser hombre y lo segundo poeta. Con la inabarcable dimensión poética de su arte, Aznavour siempre tuvo claro que era poeta, músico, actor y cantante en segundo lugar. Primero fue hombre, un hombre pequeñito físicamente, un metro sesenta de humanidad con sangre armenia, que nació en París al final de la escapada de sus padres, cuando tuvieron que huir de su pequeño país a causa de la intolerancia. Eso lo marcó y lo hizo grande. Cuando era un adolescente, junto a sus padres y su hermana, dieron refugio y libraron de una muerte segura a centenares de judíos que eran buscados por la Gestapo en la Francia ocupada para llevarlos a los campos de exterminio. Se jugó la vida sin complejos, y cuando acabó la guerra siguió siempre alistado en el lado de los débiles, los perseguidos, los pobres. Cuesta creer que en un cuerpo tan delgado y diminuto hubiera sitio para tanto arte, para una voz tan hermosa, para un corazón tan grande. Nunca hizo alarde de nada, su condición de hombre, la primera, la vivió discretamente. Por eso hoy Francia está triste, Armenia llora, la Humanidad está de luto por un artista gigantesco, pero antes que nada, por un hombre justo.

Descansa en paz


Shahnourh Varinag Aznavourián Baghdassarian:


CHARLES AZNAVOUR.

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