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Archivos Marzo 2018


En diciembre, sin que sus argumentos tengan relación con la Navidad, se ha convertido en una costumbre que, si no es una cadena de televisión es en otra, nos coloquen Lo que el viento se llevó, Pretty Woman o ¡Qué bello es vivir! Es como un tic, y ya suena a chiste que, en Semana Santa, siempre aparezcan las inevitables películas de romanos, que pueden serlo o no, porque, para el público de este género, romanos son todos los pueblos, imperios y personajes de la cuenca mediterránea en la antigüedad, tengan o no que ver con la pasión de Cristo.

Foto modeloty.jpgSi quieren hacer cine temático, puede entenderse que emitan La historia más grande jamás contada, Rey de reyes o el Jesús de Nazaret de Franco Zeffirelli (por cierto, las tres con Jesucristo rubio y anglosajón), o bien Barrabás, por ser un personaje que aparece en los Evangelios como alternativa a la liberación de Cristo, Ben-Hur (casi obligatoria), que está basada en una novela cuyo título es Una historia del tiempo de Cristo, y se escenifica la subida al Gólgota, la crucifixión y la muerte del Nazareno, o incluso La túnica sagrada, que, además del tener relación con el tema, participa en ella nada menos que Víctor Mature, el más inexpresivo rostro del cine (él decía que no se consideraba actor), pero daba el tipo de forzudo, gladiador o ayudante del Richard Burton de turno.

Lo que ya es un disparate repetido durante décadas y ahí vuelve otra vez, es que cualquier película que tenga que ver con el mundo antiguo sea colocada con inexplicable oportunidad cada Semana Santa. Porque ¿qué relación tienen con Jesucristo o el Cristianismo títulos como Cleopatra, El coloso de Rodas, Ulises, La caída del Imperio Romano, Los últimos días de Pompeya, Julio César (la buena, la de Manckiewiz), Espartaco, Rómulo y Remo, ¿Quo vadis?... Y aunque sean de tema bíblico, nada tienen que ver con Cristo y su nueva doctrina contraria al "ojo por ojo" del Antiguo Testamento cintas como Sansón y Dalila, La Biblia, Sodoma y Gomorra o Los Diez Mandamientos (otra fija en esta época). Entre las nombradas hay de todo, desde películas malísimas a medianías e incluso obras maestras. Esta costumbre de relacionar Semana Santa con películas de romanos sigue ahí; pero, con toda la pesadez que significa que nos repitan las mismas historias sin un criterio mínimamente defendible, lo que más nos retrotrae en el tiempo no es que vuelvan a programar Gladiator, sino que el Viernes Santo cierren los bares por decreto. Y eso sí que me preocupa, porque siempre se puede cambiar de canal, pero lo otro empieza a significar otras cosas que dan miedo.


3r56.jpgQue se celebre cada 21 de marzo el Día Mundial de la Poesía seguramente indica que se le presta poca atención. En general, se entiende la poesía como algo endeble y propio de personas pusilánimes y extraviadas de la realidad. Es falso, la poesía es expresión de fortaleza que nace de las almas fuertes y apela a la humanidad, a la inteligencia y a la sensibilidad. ¡Ah, qué triste equiparar sensibilidad con languidez, debilidad y cursilería! Si algo no es remilgado en el mundo es la poesía, que nunca consiste en apilar versos que suenen o que incluso estén tamizados por cien diccionarios; la poesía es otra cosa y aparece en los versos, pero también en la prosa, en cualquier acto creativo en incluso en la vida cotidiana. Porque se trata de una forma de mirar, es el microscopio del pensamiento, el bisturí que transforma a los seres humanos. Poesía es entablar relación de igualdad con personas afectadas por el Síndrome de Down, que también celebra hoy su Día Mundial. ¿Hay algo más poético que la comunicación entre seres humanos? Desde la poesía se crea belleza, pero no solo la belleza puede ser poética. Así que hoy felicito a la gente que hace poesía amasando pan, cuidando a un anciano, contando una historia, barriendo una calle, enseñando a quien no sabe, transmitiendo los tres focos de luz de la poesía: humanidad, inteligencia y sensibilidad. Y, cómo no, felicito a quienes, escribiendo versos, a veces también hacen poesía.


En la novelas del oeste de quiosco de Marcial Lafuente Estefanía aparecían con frecuencia predicadores de religiones extrañas y vendedores de crecepelo. La muerte de Stephen Hawking ha vuelto a desatar incluso en la prensa supuestamente seria el advenimiento de charlatanes varios que encuentran relaciones cósmicas en que el científico haya fallecido el día del número Pi (π) que es también en el que vino al mundo Albert Einstein y, además, naciera el día del 300 aniversario de Galileo. Cruzan situaciones y parece que todo está escrito, como los paralelismos que se encuentran entre los presidentes norteamericanos asesinados Lincoln y Kennedy, aportando algunos datos reales y otros de muy difícil comprobación, o las especulaciones esotéricas alrededor del atentado de las Torres Gemelas. Y, claro, se convierten en memes y circulan con profusión por las redes. Vamos, como embaucadores de novelas baratas del oeste.

pi1.jpgEn mi opinión, son meras casualidades, en las que no se tienen en cuenta otros datos distintos a los que interesan para montar la ecuación, o una obviedad que suele olvidarse como que el calendario en vigor es arbitrario en sus divisiones de meses y los días de que se compone cada uno, o que, incluso, si se tira de fechas muy lejanas ni siquiera coinciden los días porque ha habido varias modificaciones a lo largo de los siglos. Al ver la coincidencia en la fecha de mi nacimiento con personajes que también nacieron o murieron esa misma fecha (que es el sistema que manipulan estos apóstoles de la confusión), yo tendría que estar buscando esos lazos universales, y tendría que morir joven como Carole Lombard o anciano como Bette Davis, que debo ser aviador como Roland Garrós o tenista como el torneo que lleva su nombre, o si debo lavar mis camisas a manos (o no) por coincidir en la fecha con George Westinghouse, primer fabricante industrial de lavadoras. Y la conclusión a la que llego es que todo es un enredo verbal sin pies ni cabeza, sin lógica y con fiabilidad cero. Solo una coincidencia encontré que determina una certeza: al haber nacido el mismo día que un renombrado emperador del Sacro Imperio, es seguro que llegará un día en el que, como todo el mundo, perderé el pelo, pues el tal monarca no es otro que el conocido como Carlos el Calvo. Y lo demás son mandarinas, que en China son llamadas naranjas del país; es decir cuentos chinos en los que, encima, no hay chino.

COSAS MÍAS

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No estás todas las que son, pero sí son todas las que están.
COSAS MÍAS


Amar lo que haces es amar a los demás.

(Anónimo).

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COSAS MÍAS


Inteligencia, trabajo y conocimiento.

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triooo.jpgCuando uno lee o escucha estas cosas, se pregunta si quienes las dicen saben qué significan y lo nítidamente que quedan retratados. Ejemplos hay muchos, pero he escogido tres porque casi parecen parodias extraídas de un monólogo humorístico, y aunque está uno tentado por la risa, es mayor la pena, el asco y la indignación ante palabras tan reaccionarias.

El primer componente del trío es el obispo de San Sebastián, que ha dicho sin encomendarse a Dios o al diablo (creo), que las feministas llevan el demonio dentro. Digo yo que será para que no coja frío, con ese invierno tan duro...

El segundo del trío es el Gobernador del Banco de España, al que por lo visto le parece que los pensionistas que tengan vivienda propia van servidos. Es que ya la gente ni sabe ser pobre como Dios manda. Menos mal que este señor nos lo aclara.

La tercera del Trío es la presentadora de televisión Ana Rosa Quintana, que en un ataque de clarividencia ha dicho que ella apoyaría la huelga femenina del 8 de Marzo si no tuviera ideología. Un huelga sin ideología, ese sí que es un invento; supongo que ya está trabajando en otras innovaciones, como la paella sin arroz o el hielo caliente.

COSAS MÍAS

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Decía Marcelino Camacho que los trabajadores son los


parientes pobres de la democracia; si esto es así,

las trabajadoras ni siquiera son de la familia.


COSAS MÍAS


Lo importante es decidir por sí misma qué mirar.


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COSAS MÍAS

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(Foto tomada de Internet. Desconozco autoría)


Este febrero que nos deja ha sido raro, otro momento en el que suele repetirse la frase de que estamos clausurando una época, lo cual es cierto, pero también lo es que según se mire, porque la época de las grandes figuras melódicas forma parte de la historia de muchas personas, pero no tengo claro si esa época se clausuró con Modugno, con Sinatra o con Nat King Cole, o habrá que esperar a que cierren su carpeta Aznavour y Tony Benet. Tampoco sé si otra vertiente de la música cerró cuando desaparecieron Nina Simone o Ella Fitzgeral, o dará el carpetazo final con la inminente retirada de la inalcanzable Aretha Franklin. Tal vez esta semana cerró la conexión parisina del arte canario con la muerte de Juan Hidalgo, y que siempre tuvo un hilo de seda, fuera con Oscar Domínguez, con Juan Márquez o con Blas Sánchez. Hidalgo fue atrevido, innovador e iconoclasta, aunque de alguna manera eso acabó convirtiéndose en una especie de academia de la creatividad. Al verlo en el CAAM durante el inicio del gran viaje, dormido y silente, desprecoupado, pensé que de alguna forma nos dejaba la responsabilidad de seguir con la imaginación alerta. Seguramente la imaginación, la creatividad y el humor (Juan Hidalgo lo utilizaba) sean las únicas armas que tenemos para afrontar un mundo que cada día es más cerrado y cruel. Como decíamos hace una semana con Forges, ahora también sentimos que notaremos la falta del hombro de Juan Hidalgo en la empresa común. Y es que no abundan hombros fuertes. Ahora son memoria, y la memoria es siempre un homenaje.

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