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Archivos Febrero 2018

COSAS MÍAS


cirilico.jpgEl ministro Méndez de Vigo ha dicho que el Gobierno estudia la manera de acabar con la inmersión lingüística en Cataluña, y enseguida he ido a consultar el artículo 155 de la Constitución de 1978. Por mucho que repaso los dos puntos del citado artículo, aplicado a Cataluña hace unos meses como es bien sabido, no consigo atisbar de qué renglón, de qué frase, de qué palabra puede deducirse que el gobierno central puede llevarse por delante una ley catalana de educación en vigor y un Estatut bendecido por un referéndum catalán y por las Cortes Generales; cierto es que fue podado por el Tribunal Constitucional en 2010, pero que es el Estatut por el que se rige hoy Cataluña y que el artículo 155 solo establece que se haga cumplir. Tras la enésima lectura, entiendo que algo así no puede hacerse ni con una mayoría en el Congreso de los Diputado, que, tal y como están repartidos los escaños, no saldría adelante. Por lo tanto, debo pensar que Méndez de Vigo habla de un decreto-ley del Gobierno, sin encomendarse a mayorías parlamentarias y saltándose el Estatut que dicen salvaguardar y la mismísima Constitución que tanto invocan.

Como parece que el Gobierno posee ciencia infusa que le da sabiduría innata, he pensado dos posibilidades muy distintas y una conclusión:

1. El Gobierno se extralimita con un uso indebido de sus competencias, por muy excepcionales que sean las circunstancias. Esto suele tener un nombre, pero como no puedo fiarme de mi capacidad lectora y de las correspondencias semánticas, lo dejo ahí.

2. Dadas mis carencia a la hora de comprender textos, debo aprender a leer de nuevo, porque lo que se hace no casa con lo escrito en el artículo 155, según interpreto con la lectura comprensiva que manejo (muy deficiente por lo visto).

CONCLUSIÓN: El argumento para descalificarme es obvio: no soy jurista, aunque hasta hoy pensaba que sabía leer (castellano, por supuesto, faltaría más).

COSAS MÍAS

guitar.jpgValentina es una guitarra que siempre está conmigo; no es mi guitarra, pero soy yo quien le ha dado vida durante los 45 años que empezaron un 14 de febrero de 1973. Con más torpeza que virtuosismo, juntos hemos tratado de entender por qué alguien fijó para siempre en letras y notas el recuerdo de una Amanda universal, un Gracias a la vida que era una despedida o quiso creer que la respuesta está en el viento. Estoy seguro de que Serrat, Violeta, Atahualpa, Cecilia, Brassens, Sabina, Chabuca, Moustaki... poetas de las seis cuerdas saben que esos ecos que recuerdan a lo que su talento imaginó son una manera de dar las gracias. Desde su humildad de guitarra de serie, siempre ha dado la nota perfecta. Sé que no he estado a su altura, aunque hemos recorrido un camino que, por ir juntos, se ha hecho menos duro. Dentro de otros 45 años, probablemente yo no estaré, pero ella seguirá aquí, guardando en su caja muchos de mis sueños. Feliz onomástica y cumpleaños, Valentina, querida guitarra.


COSAS MÍAS

La radio ha sido vital en el siglo XX, y sigue siéndolo en el XXI. Como

hoy es Día de La Radio, como homenaje a este gran medio de comunicación,

extraigo un capítulo de mis Crónicas del Salitre, publicadas en Canarias7

en la década de 1990 y en libro en los albores de la presente centuria.

Cronicas del salitre-La radio.pdf


radio.jpg

LA RADIO EN LA TRASTIENDA

El barito, situado en una de las navetas invertidas del Puentepalo, ya no tenía el aire intelectual de
principios de siglo. En los años sesenta era un cafetín, con veladores de mármol y espejos en su pared
occidental, unos ventanucos que daban al pedregal del cauce del Guiniguada, y una pequeña barra en
la que algunas cucarachas se presentaban cuando menos se las esperaba.

El llamado Puentepalo estaba condenado a morir, igual que su vecino el Puente de Piedra, que
algunos seguían conociendo como de Verdugo, en memoria del que antes uniera los barrios de Triana
y Vegueta, y que salió de las arcas del acaudalado obispo del mismo nombre. En cada una de las
esquinas del Puente de Piedra, una de las cuatro estaciones, en forma de estatua genovesa, levantaba
las críticas de un sector de La Iglesia porque mostraba a la luz subtropical sus senos de mármol
terroso. Se hablaba del proyecto de techar el barranco para hacer una avenida a la que entonces se le
asignaba el nombre de Miguel de Cervantes. Andrés el Ratón (1) pasaba con frecuencia por el bar,
asombrando a los clientes con sus descomunales pies descalzos y su pechera repleta de chatarra,
condecoraciones de todas clases que eran su mayor orgullo sin que nadie se las hubiera concedido.
Hacia las ocho y media de la tarde solía llegar Rosendo, un parlanchín que decía conocer a cuantas
personas importantes se mencionaran en la conversación.

-No te preocupes -decía con suficiencia al arrendatario del bar-, todo eso de la avenida y de que van a
tirar el puente son habladurías que debes tener en telar de menos cuenta.
-¿Y tú cómo lo sabes? -le preguntaba el arrendatario.
-Hombre, lo sé... -y se hacía el interesante; luego, como en secreto pero con la intención de que se
corriera la voz, Rosendo invocaba una conversación que había mantenido con el alcalde Ramírez
Bethencourt, con el que decía haber tomado café horas antes y al que llamaba Pepe, tanta era la
supuesta amistad que les unía, aunque nadie podrá jurar que los viera juntos alguna vez.

El bar era sobre todo mañanero. Por las tardes tenía algún movimiento en la sobremesa, y a eso de las
nueve de la noche se echaba la llave con los que estuvieran dentro. El arrendatario servía copas a los
que allí se reunían, casi siempre los mismos, mientras se despuntaba la noche en una inevitable
partida de zanga o envite.

-Yo creo que no le conviene arrastrar -comentó Rosendo, mirando la partida, pues no podía
permanecer silencioso aunque lo pretendiera.

-Usted cállese -le atajó uno de los jugadores-, los que está por fuera, están para prestar dinero.

Ya eran las nueve de la noche. La partida se volvió más lenta porque la atención de los presentes
-Pero no haga comentarios, por favor, no quiero que me fichen por agitador -gimoteaba uno de los
jugadores, un rubio del barrio de San José que no quería saber nada de política.

-Y eso si no nos meten en Barranco Seco (2) -apostilló el arrendatario-, pueden pensar que somos
una célula del Partido Comunista.

-¡Chissst!, cállese usted también -el rubio estaba temblando de miedo.

"El presidente Kennedy viajará próximamente a Viena para entrevistarse con el líder
soviético Nikita Khruchev, según ha anunciado hoy el Secretario de Estado norteamericano
Dean Rusk. El ministro de Asuntos Exteriores español, Señor Castiella, ha declarado a la
Agencia EFE que esto supone un gran esfuerzo por la paz mundial de nuestros amigos de
Washington..."

-Menudo meleguino está hecho el Castiella ese -tuvo que decir Rosendo, porque si no se asfixiaba-,
seguro que cree que el ruso y el yanqui van a hablar de Gibraltar.

-Su lengua nos va a desgraciar un día de estos -volvió a gemir el de San José.

Y así era siempre. Cerraban el bar y escuchaban la radio. A veces, Rosendo se metía detrás de la
barra, pulsaba la onda corta del receptor, y entre interferencias que semejaban el sonido de una
serrería lograba sintonizar la voz evanescente en castellano de Radio Moscú.

-Escuchen, es La Pirenaica.

-Si ya la Pirenaica no existe -comentó uno de los presentes, pero para Rosendo, cuando se hablaba
mal del régimen español, siempre era la Pirenaica, fuera Radio Moscú, Radio Francia Internacional o
la BBC.

"En Barcelona continúa la parodia de juicio contra el líder obrero Julián Grimau. El
consejo de guerra es uno de los coletazos del tirano antes de que las fuerzas proletarias
ocupen el poder en Madrid..."

-Quite eso que ya el parte se debe estar acabando y va a hablar el Viejo (3).

El Viejo era el hombre del tiempo; no debía tener muchos años, pero arrastraba la voz de una forma
tan gangosa que, a través de las ondas, daba la impresión de estar escuchando a un anciano majadero:

"Muy buenas noches señores y señoras radioyentes del Archipiélago Canario y costas
de Africa. Canarias está bajo la influencia del anticiclón de las Azores, con una presión
media de 1.018 milibares. Las líneas isobaras indican que habrá nubosidad de
desarrollo vertical en zonas de medianía y costa, y en las vertientes que dan al nordeste
nubes en forma de coliflor. La humedad relativa del aire será de un 70 por ciento. El
viento será de fuerza fresquito, como hoy. Y nada más, hasta mañana si Dios quiere".

-Pero bueno, ¿llueve o no llueve? -se impacientaba Rosendo, que no entendía una sola palabra de lo
que decía el meteorólogo-, este viejo sigue emperrado en eso de las isobaras y en el dichoso
anticiclón de las Azores, y dice que el viento será de fuerzas fresquito, como hoy; ¡pero si hoy ha
hecho un calor de mil demonios!

Y lo mismo que en el bar, ocurría en muchas trastiendas, a donde acudía el vecindario a oír el diario
hablado, el parte meteorológico y las primeras notas neocrológicas que daban cuenta de los
fallecimientos de los que podían pagar el anuncio de su muerte en la radio.

-Este Antonio Naya habla y no se le entiende -criticaba Rosendo al meteorólogo.

-Lo que pasa es que tú eres un ignorante, y no sabes de esas cosas, seguramente él habla como debe
hablar -le reprendía otro de la tertulia-. Lo que no entiendo es por qué no se lo dices a él, ya que
conoces a todo el mundo seguramente habrás tomado café con Don Antonio Naya.

-Yo no lo conozco -reconoció el parlanchín Rosendo-, pero un amigo de Tirajana me contó que, un
día que él iba por la carretera hacia San Bartolomé, un coche que venía de la cumbre lo recogió. El
conductor le preguntó por la agricultura, y mi amigo le comentó sin malicia que todo iba muy mal,
porque desde que El Viejo hablaba por la radio no había forma de que cayera una gota. Cuando llegó
al pueblo, le dijeron que el conductor del coche que lo había traído era Antonio Naya.

-Vale más que te calles Rosendo; ahora vamos a escuchar "La Ronda", que la hija de un amigo se
casa el domingo y le hemos puesto para felicitarla "La Mañanitas". Espero que el novio no se lo tome
a mal.

Y a los sones de la tuna, con el patrocinio de "Saldadora Canaria, de la calle San Pedro número 2"
comenzó el espacio más escuchado de las noches isleñas: "La Ronda".
________________________
(1) Andrés Déniz, conocido por "El Ratón", era un personaje muy popular que deambulaba por la
zona del mercado de Vegueta.
(2) Barranco Seco es el lugar donde estaba entonces la cárcel de Las Palmas.
(3) Al meteorólogo Antonio Naya (algunos decían Anaya) se le conocía vulgarmente por "El Viejo".
Daba un parte muy técnico después del diario hablado de las nueve de la noche.


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