los blogs de Canarias7

Archivos Agosto 2017


La Hormiga Atómica (*) nos ha dicho siempre que hay que supervitaminarse y mineralizarse, y yo estoy convencido de que ese es un buen consejo como el de evitar determinados alimentos y tener una dieta equilibrada en la que no pueden faltar determinados elementos. De unos años a esta parte, han aparecido en nuestro vocabulario cotidiano palabras que antes solo usaban los profesionales de la nutrición y la medicina, y que nos los explicaban en román paladino a los demás. Ahora son de uso común conceptos como antioxidantes, grasas saturadas, omegas de varios números y un largo listado de sustancias a favor y en contra; no es raro que nos hablen de las ventajas o inconvenientes de algún alimento, con alusiones a términos técnicos, que unidos a los del proceso culinario convierten el discurso en un galimatías, pues no estoy seguro de que quien habla sepa poco más que el nombre sobre los factores de la nutrición y la fisiología de los sistemas que intervienen en un proceso tan complejo. Ahora Internet sustituye con demasiada frecuencia la laboriosa preparación que lleva mucho tiempo y esfuerzo, con visitar una par de páginas webs y blogs ya no son necesarias horas de estudio y formación práctica (eso ocurre en casi todos los ámbitos).

comoooo.JPGY empiezo estar hasta el gorro de que me vuelvan loco con las maravillas de la cúrcuma y el jengibre, la quinoa, la avena y el cus-cús o de semillas, cuya lista es gigantesca: sésamo, lino, girasol, cáñamo, granada, uva, calabaza... La última moda es la chía, a la que por lo visto solo le falta hablar. Y ocurre que, si tomásemos las cantidades recomendables de todos estos productos, más las cinco piezas de fruta de siempre, las verduras, las hortalizas, el queso y todo lo demás, tendríamos que comer cada día lo que ahora en una semana. No niego las bondades de esos productos (exóticos en su mayor parte), pero, aparte de los problemas de escasez que su consumo en el mundo desarrollado genera en sus países de origen (casi siempre pobres), me pregunto qué tiene de malo comer arroz, tomates o sardinas como se ha hecho siempre. Sí, ya sé que se pueden comer, pero es que si hago caso a la cuarta parte de esas novedades no me queda espacio. Desde luego, no pienso pedir perdón por comer sin nuevos aditamentos un potaje de lentejas de toda la vida. Si lo comieron el práctico Esaú de la Biblia y el sabio y valeroso don Quijote, por algo será.

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(*)
Un amable y atento lector me ha corregido en el enlace de esta entrada en Facebook que el superhérohe de dibujos animados que pronunciaba la famosa frase era Super Ratón, no la Hormiga Atómica. Un lapsus que señalo en esta nota. Gracias.


Banderas que, según los colores y dependiendo de quién las mire, significan maquiavélica manipulación o soberana libertad de expresión. Cenas discretas de dirigentes que niegan la ocultación y empresarios que proclaman su neutralidad. Verdades a medias que se transforman en laberintos y que generan nuevas medias verdades que no cuadran con la primera fuente. Informaciones que son ciertas pero que se muestran cojas y automáticamente se vuelven mentiras. Medios de comunicación que cuentan versiones distintas sobre hechos que a veces ni siquiera han ocurrido. Cataratas de ocurrencias con pretensión de ideas en debates, editoriales, declaraciones, comentarios y silencios que solo sirven para confundir. Cuando van contando queda olvidado que antes del tres está el dos, y antes el uno. Preguntas retóricas con respuestas obvias que sin embargo esconden una falsedad.

absurdoo.JPGMedios informativos con vocación de gobierno, gobiernos con vocación de manejar la información que les interesa, teatralidad que es magnificada o minimizada, no por su naturaleza, sino por intereses ajenos. Legitimidades surgidas de aquí y de allá, que son grandiosas cuando interesan y bastardas cuando se oponen. Negación por la vía de los hechos de que la única legitimidad democrática es la que se sustenta en los votos ciudadanos, no en las cenas, en los informativos o en las redes sociales. Reescritura de la historia adaptándola a las conveniencias de cada cual. Saqueo, abuso y olvido de los más débiles mientras se discuten ambigüedades contingentes. Artaud, Mihura, Buñuel, Genet, Piñeira, Pinter y Arrabal tiemblan porque sus profecías a través del absurdo se han quedado cortas. La cantante de Ionesco no es calva, en realidad ha perdido la cabeza esperando al Godot de Samuel Beckett.


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Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Cancionero y romancero de ausencias
(Miguel Hernández).

***

Los hechos acaecidos en Cataluña en la última semana me han dejado sin palabras. Creo que la vida es un don que llevó millones de años hacerse posible, y la vida inteligente es un misterio. La vida tiene su ritmo, se extingue y se renueva siguiendo su propio ciclo, que puede romperse; un ser humano puede quitar la vida a otro sin proponérselo, accidentalmente, pero no consigo entender que haya quien pueda segar deliberadamente una rareza tan singular, al menos en esta parte del Universo. Supongo que a veces sucede porque no hemos aprendido a valorar ese don, ese misterio. Por ello estaré siempre en contra de quien quita la vida a otra persona. Nunca hay una razón con peso suficiente para justificarlo, salvo la legítima defensa de la propia vida o de otras inocentes.

Triste es la guerra -dicen que vivimos una-, y resulta muy doloroso que personas que tienen el deber de liderar el diálogo utilicen la muerte con mezquindad. Hay quienes han sabido estar en su sitio, pero también quienes aprovechan el río revuelto para mentir, tergiversar, confundir... Crear más odio. Y en todos los colores del espectro (des)informativo y político. Podría aludir a citas, proverbios o frases bíblicas sobre el odio, la sangre y la venganza, pero serían tomadas del mismo modo y añadirían más confusión (de hecho, he dudado si escribir o no este folio). Soy menos pretencioso, o tal vez más: solo pido a los políticos, responsables institucionales, periodistas, tertulianos y personajes con capacidad para hacerse escuchar que actúen y hablen con sentido común; y a los que aprovechan el ruido para seguir embarullando, que sepan que están despertando al monstruo del fracaso colectivo. Utilizar el discurso de la confusión y la manipulación interesada genera más odio, y no solo es inmoral y mezquino, sino que hará finalmente que ese monstruo engulla también a quienes lo engordan. Echo de menos la presencia de los líderes elegidos en las urnas, creando opinión constructiva. No es momento de vacaciones, chiringuitos y relax veraniego, y mucho menos de sembrar de minas la confianza entre distintos sectores. Tampoco es hora de esconderse. Mezclar esta tragedia con las politiquerías es abominable. Ahora, de una vez, toca la POLÍTICA, otra cosa no cabe. De lo contrario, la factura de la historia será terrible, y su juicio implacable.


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Danza de la Muerte

Por el diverso azar
de nuestro tiempo, la lluvia
sutil ha de juntarnos.
En la noche que escucha
arderán lentos cirios,
cera rebelde, ejército
desazonado por el lejano
orden de las serenas
patrias de luz, de los nobles
portadores del silencio.

Salvador Espriu.


las ramblas.JPGLas Ramblas son la ruta de la historia. El cauce por donde bajaban y subían los reyes hacia la Atarazanas Reales, la catedral y la basílica de Santa María del Mar. Surgió la Plaza de Cataluña y Las Ramblas fueron el camino hasta el puerto. Siempre hay un hueco entre las calles desde donde se ven el castillo de Montjuich y la noria del Tibidabo. Es la guía del Paseo de Gracia que se prolonga en Sarriá hasta el tranvía de Valvidriera. Las Ramblas es Barcelona. Barcelona es Las Ramblas. Ese camino está jalonado de acacias, un árbol especial, posiblemente el único que es capaz de pensar, que sabe defenderse y defender a sus congéneres. Ese es el árbol que define Las Ramblas. Ni los puestos de flores, que son el aire; ni los quioscos, que son la palabra; ni el Gran Teatro del Liceu, que es la música; ni la fuente de Canaletas, que es la foto fija de un espacio urbano. Nada confiere tanta fuerza a Las Ramblas como las acacias, las que dan color y alegría y a la vez resisten el sufrimiento y el tiempo. Esa es la Barcelona que siempre seguirá de pie frente al odio, el dolor y la muerte, porque las acacias son la metáfora de la resistencia. Por eso golpearon ahí. Barcelona, Ramblas, Vida. Siempre.


Aunque el tópico representa a los creadores enfrentados a la crítica, está social, intelectual y académicamente reconocido que la crítica literaria es una rama de la literatura que trata de su mejor comprensión y de su valoración, siempre subjetiva porque en la apreciación del arte la visión personal juega un papel fundamental. Otra cosa es que posiblemente la peor crítica a una obra de arte sea el silencio, y es evidente que se habla de los nombres bien promocionados, que pueden o no coincidir con los más grandes. Pero eso es así desde que existe la crítica literaria, cuyo origen sitúan los especialistas en Dionisio de Halicarnaso, un historiador de origen griego que vivió en Roma en tiempos del emperador Augusto. Entonces, aparte de lo escrito, tenía gran importancia lo hablado, y así la retórica también era objeto de comentarios. ¿De quién trataba en sus escritos? Pues de oradores anteriores, ya tenidos en su tiempo como clásicos, como Lisias, Isócrates y Demóstenes, y de escritores como Tucídides, también de siglos anteriores a Dionisio. Se echan en falta sus críticas sobre sus contemporáneos, y eso que coincidió en el tiempo con el tridente mágico de la poesía latina: Horacio, Ovidio y Virgilio.

Dionisio halicar.JPGEse debe ser un defecto que durante dos mil años han heredado los críticos. La prestigiosa profesora y crítica Mónica Maud, que dirige un suplemento en un periódico de Santiago del Estero (Argentina) dice claramente que allí no existe la crítica literaria, a pesar de que hay valores locales del presente que merecen ser estudiados, y ocurre como en la Roma de Augusto, que siguen hablando de lo anterior. Y eso ocurre en todos los ámbitos literarios pequeños, donde sus escritores no son tenidos en cuenta, y se agrava hoy porque siempre se está pendiente de lo que marquen las grandes editoras y los grandes medios, que por supuesto no están en Santiago del Estero ni en las Islas Canarias. Sabemos hasta el año y hasta el mes del futuro en el que Paul Auster, Murakami o Pérez-Reverte publicarán su próximo libro, pero nada sabemos de lo que nace a nuestro alrededor.

¿Qué es lo que ocurre entonces? Pues que los propios escritores se erigen en reseñadores de libros ajenos, porque no queda otra; sus textos críticos aparecen en la prensa local, en revistas o en blogs. Lo siguiente es que surgen voces que hablan de amiguismo, pero lo cierto es que si los propios escritores no reman nada se mueve. Claro que, siempre está el "supremo poeta" que se erige (tiene sus palmeros, no crean) en el más grande, el más incomprendido, el único, y de paso niega incluso la existencia de literatura nueva porque él "no la ve". O un reconocido crítico, que poco suele tratar sobre lo escrito en Canarias en los últimos 40 años, que afirma que la crítica en estas islas se reduce a "torpes reseñas" (las que aparecen en prensa local, blogs o revistas) que no sirven para nada. Y, claro, si no se hacen esas reseñas se producirá el silencio. Tal vez es eso lo que quieren, ser los últimos de Filipinas y "después de mí, el diluvio".

IMG_6392.jpgTambién tendremos que esperar a que la crítica académica mire a su alrededor, pues las universidades canarias van, tramos más o menos, por el punto kilométrico de Manuel Padorno, Arturo Maccanti y la Generación del 50 o por ahí. Para la supuesta gran crítica, hace medio siglo que no se crea literatura en Canarias, y cuando se dice tímidamente por escrito que algo se ha movido cae sobre quien así se ha atrevido el calificativo de torpe. Por si fuera poco, siempre surge algún espontáneo que niega por sistema cualquier cosa que se escriba aquí, e incluso hay otros que mienten adjudicando a voleo prebendas y favores que nunca existieron. Eso tampoco ayuda, pues ya solo falta que abran una lista de firmas para pedir que la literatura escrita en Canarias entre en el código penal. Y también hay que tener cuidado si alguien se atreve a hablar de un libro, porque puede que no guste lo que dice, y se está llegando al paroxismo de hacer crítica de la reseña. Así, siguen ganando los que quieren silenciar a una sociedad, y surgen rumores sin compromiso, pues se ha llegado a decir que hay gente que publica críticas de sus propios libros. Si eso ha ocurrido, me gustaría saberlo, porque nunca he tenido constancia de que nadie haya reseñado su propio libro, si siquiera con seudónimo.

Así que, seguimos a la espera de esa crítica seria y rigurosa que sustituya a las "torpes reseñas" que aparecen en periódicos, suplementos, revistas y blogs (esa es otra, algunos parecen no haberse enterado de que buena parte de estas actividades, tanto creativas como críticas, están en el mundo digital que para ellos no existe). Pudiera ser que un día de estos a alguien se le ocurra mirar a su alrededor y tal vez descubra que, entre lo que se ha escrito en los últimos 40 años, haya tal vez obras con tanta calidad como las que consideramos clásicas. O más. Pero claro, siguiendo al santo patrono Dionisio de Halicarnaso, mirar hacia atrás es menos comprometido.

***
(Pido disculpas por la necesaria extensión de este trabajo).


Contando, más que escribiendo, porque no tengo con qué escribir y,
de todos modos, escribir está prohibido.
(Margaret Atwood).

Confieso que la zapatiesta que se ha formado alrededor de las canciones con letras machistas me ha dejado aturdido. Desde luego, el reguetón no es precisamente el tipo de música que más me llega; alguna vez he comentado que me chirrían sus letras. Muchos podrían decir que esa hipersexualización de sus bailes escandaliza; pero ese no es el asunto. También estoy en contra de que, desde canciones, libros, programas de radio o televisión o películas se haga proselitismo, o peor, apología, de costumbres negativas, entre ellas el machismo. Otra cosa es que, con estos mismos medios, se expongan situaciones como reflejo de una sociedad y su consiguiente denuncia. Y ahí está el problema, que como ahora primero se dispara y después se pregunta, no me extañaría que este rasero fuera utilizado sin mirar más allá, y eso sería muy peligroso.

DSCN3649yt.JPGLa libertad de expresión quedó establecida en 1793, en el marco de la Revolución Francesa, se volvió a remachar en el artículo 9 de la declaración de los Derechos Humanos (1948) y figura en las constituciones de los estados democráticos. La Constitución Española de 1978 lo recoge en el artículo 20, y hay que recalcar que, en el apartado 2 dice textualmente: "El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa". Ya hay algo de eso con la obsesión por lo políticamente correcto, con lo que quienes ahora están enarbolando el verbo prohibir o tratan de revisar antes de publicar, están saltándose todas las declaraciones y constituciones que tanto esfuerzo nos ha costado como género humano.
Llegados a este punto, debo insistir en que estoy frontalmente en contra de las barrabasadas, procacidades y degradaciones que aparecen en algunas letras de canciones. Y recalco en lo de "algunas", porque es que se está hilando tan fino que ya casi no se ve el hilo. Con ese baremo, van a quedar tres tangos en pie, buena parte del folclore será demolido (con el flamenco dentro) y, puesto a seguir hilando, habrá quien quiera suprimir el aria La donna è mobile de la ópera Rigoletto y, por supuesto, Otello completo, aunque anden de por medio Shakespeare y Verdi. Puede que esto sea exagerar, pero los incendios empiezan con una chispa.

Si hablamos de libertad de expresión, sepamos que, por muy consagrada que esté, tiene la contrapartida del compromiso, incluso de la responsabilidad penal. La cosa funciona así: se puede decir, cantar, escribir, dibujar o filmar lo que se quiera sin censura previa. Ahora bien, si lo que se ha hecho atenta contra alguno de los principios básicos de convivencia, para eso están las leyes, y será un tribunal quien dirá la última palabra. Y así es como está pensado que actúen los estados de Derecho. La cuestión no es si un ayuntamiento impide que suene determinada canción en sus fiestas, lo que deberíamos plantearnos es qué hacer para que la sociedad rechace este tipo de agresiones a la mujer, que si cruzaran determinada línea, tal vez serían cosa de la fiscalía. El hecho del que se parte es real y deleznable, pero, si entramos en este juego, siempre habrá quien trate de prohibir hasta los amaneceres. Y eso no.


Siempre han existido los tópicos sobre el carácter de los canarios, que han tenido el histórico culmen cuando nos han llamados aplatanados, para jugar con nuestras producciones plataneras. Es verdad que el clima influye en los comportamientos sociales, y es claro que en el Sur se vive más en la calle, mientras que en el Norte el frío hace que la vida sea en lugares cubiertos. Pero de ahí a que eso se relacione con poca actitud hacia el trabajo va un trecho. El canario ha tenido que luchar contra casi todo, empezando por el territorio, y hay que ver la constancia y el tesón de nuestra gente en lugares como La Geria lanzaroteña, o en los bancales en terrazas de nuestras medianías, para aprovechar el terrero o para proteger una sola planta de vid contra el viento. Sobra mencionar las mil iniciativas relacionadas con el agua, que ahora parece ser un problema mundial, pero que en Canarias viene de siempre.

Foto0ft709.JPGOtra cosa es el lenguaje y las actitudes que delatan. En eso hay unas características que van más allá del seseo, de la conversión oral de la "CH" en "Y", de la habitual omisión de las eses finales en algunas zonas o de los acentos más o menos cantarines. Ser islas y que la mayor parte de estas tenga un relieve muy complicado hizo que cada valle, cada vega, cada aldea se convirtiera en un microcosmos por la incomunicación. Se decía que se sabía de dónde era un campesino que iba a la capital por la manera de tocarse el sombrero, pues cuando era un complemento habitual se podía ver distintas formas de armar ese sombrero de paño inglés, si se bajaba o subía el ala por aquí o por allá y la manera de encajarlo, bien calado y recto, ladeado, tirado hacia atrás... El caso es que, combinando la forma final del sombrero con la manera de lucirlo creaba casi un código que diferenciaba claramente el pueblo de procedencia de quien lo portaba. Lo que sí es evidente es la falta de precisión cuando se habla de espacio, tiempo y cantidades. Tendrían que ser los sociólogos quienes determinaran las razones, pero se me antoja que en esto hay un ancestral mecanismo de defensa, que se combina con la costumbre galaico-portuguesa de contestar con una pregunta, seguramente para protegerse y proteger a la comunidad. Si alguien pregunta por Juanito, es frecuente que se le conteste "¿para qué lo quiere?", o si pregunta por uno mismo surge un "depende". Esa imprecisión se extiende a la medida del tiempo; "ahí más allá", "hace un tiempito", "un día de estos" u "otro día" puede referirse lo mismo a dos día que a tres meses. Cuando se habla de espacio surge un "ahí delante" o "un ratito de camino", y si hablamos de cantidad, la numeración va desde un par (que pueden ser siete) a un "puñao", "unos cuantos" o una frase que indica tiempo, espacio, cantidad y lo que sea: "ya veremos". Esta manera de hablar puede indicar que hay que tomarse la vida con distancia, que no hay que agobiarse, y desde luego extraña que aparezca alguien que habla como si retransmitiera un partido de fútbol. Esa manera de ver la vida no es buena ni mala, es así, y tratar de asimilarla a la capacidad de trabajo es no tener ni idea de lo que ha sido y es la historia social de Canarias. Y ya saben, al golpito, que parece van a calentar un poquillo (unos cuantos grados) las temperaturas.


Desde siempre, las estrellas de algunos deportes se convierten en mitos. La corona de laurel que era el gran premio a los atletas griegos les daba prestigio y también un modo de vida, porque el atleta era una luz para los más jóvenes. Así sigue siendo hoy, y aplaudimos con emoción los triunfos en natación, atletismo, baloncesto femenino o voleibol. Muchos deportistas son profesionales o quieren serlo y a trancas y barrancas consiguen alcanzar ese laurel que suele ser una medalla o una copa. Luego está el fútbol, y ahí se disparan las cifras y se fanatizan los razonamientos. Te dicen que un futbolista debe ganar mucho dinero porque su vida deportiva es corta, pero lo cierto es que la mayor parte de ellos siguen ligados luego a profesiones cercanas al deporte, aunque no sea con salarios como los que cobraban cuando estaban en activo. Está establecido por convenio que un futbolista de primera división cobre al menos 155.000 euros al año, a los que habrá que sumar las primas por objetivos. Es decir, que en solo cinco años de carrera un futbolista cobra aproximadamente lo mismo que en 35 años de vida profesional de alguien que trabaje en la policía, los bomberos, la docencia o en enfermería. Si hablamos de otras profesiones, la comparación podría ser más dura. Por ello, lo de la corta vida deportiva es una disculpa que usan los clubs para entrar en el mercado-subasta de los servicios de los mejores. Si hablamos de los grandes equipos, los salarios son diez veces más altos, y entonces el cuento de la corta vida deportiva se convierte en fábula, y en ciencia-ficción cuando hablamos de las cifras que llegan a las cuentas de los más renombrados.

eurrosneymart.JPGY ya se vuelve irracional si hablamos de media docena de nombres, alrededor de los cuales los millones se cuentan por docenas, no solo por los servicios deportivos sino por derechos publicitarios, que a veces superan las ganancia en el equipo y en muchos casos condicionan decisiones deportivas porque también se trata de vender camisetas. Es un circo tan esquizofrénico que a menudo determina que tal o cual jugador tenga puesto fijo porque en China se factura mucho en productos con su imagen. Lejos quedan aquellos tiempos en los que el futbolista era el héroe bien pagado pero todavía humano, alguien a quien lo que le importaba sobre todo era jugar bien y aportar a su equipo. Eso ahora no importa, ya se han inventado un Parnaso disparatado que lo justifica todo. Y es triste que la atención de la mayoría de los medios sea la fuga de un futbolista a un equipo francés o los lloriqueos de otro que tiene problemas con el fisco. Pocos se preguntan por qué cuesta tanto lograr un acuerdo parlamentario sobre la violencia machista, qué plan hidrológico se está siguiendo para hacer frente a la sequía, por qué nadie suspendió la circulación de trenes por una vía por la que se sospechaba podía deambular una niña perdida, qué demonios hay en la cabeza de quienes atacan a los turistas, por qué se van de vacaciones los políticos en lugar de sentarse a hablar de lo que pasa en Cataluña, de las listas de espera en Sanidad, de la eternización de los procesos judiciales, de...

No; los grandes temas son que un caprichoso futbolista se siente ofendido porque se le exige claridad fiscal, y otro aún más caprichoso deja plantado a su equipo y se va a la competencia, mediando una cifra que más que vértigo da vergüenza. Y tanta culpa tienen ellos como sus entornos y los dirigentes que les bailan el agua, seguramente porque todos pescan en río revuelto. Y lo más triste es que hay legiones de aficionados que justifican estos desmanes, aunque a ellos la paga no les llegue a fin de mes. Todo esto tiene poco que ver con la honorable corona de laurel que exhibían con orgullo los atletas griegos.


mov 22.JPGNo sé si por la cercanía a la vergonzosa fecha del 18 de julio, circulan por la redes sociales chistes y recordatorios de marcado corte reaccionario, por no llamarlos de otra manera. Los chistes, con apariencia de humoradas, suelen contener una carga ideológica fascista que va saltando de móvil en móvil sin que muchas de las personas que los reenvían se den cuenta del odio que transmiten y la poca gracia que tienen. Esto viene a hacer llover sobre mojado, porque abundan las informaciones tendenciosas que inventan quienes quieren reescribir la historia de la II República y una guerra civil que a este paso va camino de durar cien años en las mentes enfermizas de quienes parecen empeñados en repetirla. Aunque a veces vemos esos trabajos de sorriba en periódicos supuestamente serios, donde más abundan es en blogs minoritarios o pequeñas publicaciones digitales, que no importa cuántos seguidores directos tengan, porque luego se multiplican en las redes sociales.

mov 33.JPGEn estos días he visto varias versiones (algunas tergiversadas) del episodio del 12 de octubre de 1936, en el que el rector de Salamanca, el inefable don Miguel de Unamuno, se enfrenta el general Millán Astray, cuando este grita aquello de "¡abajo la inteligencia, viva la muerte!" Lúcido estuvo Unamuno cuando le contestó que "Viva la muerte" equivale a "Muera la vida", y reivindicó la universidad como templo sagrado de la inteligencia. También les dijo "Venceréis porque tenéis una demostrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque no tenéis la razón". Ese episodio es la carta de navegación del fascismo, que destruyó ciencia, cultura y conocimiento cuando empezaban a florecer en España y que nos ha condenado a ser una sociedad de camareros ilustrados con salarios de miseria. Y para justificar cualquier idea progresista e igualitaria, vuelven a falsear la historia, pero hay que recordar que, a los 50.000 maestros y maestras depurados (expulsados, encarcelados o fusilados, según les daba el viento), hay que sumar (o restar, más bien) todo el exilio de la inteligencia y la destrucción de la universidad, por ser lo que era y porque la convirtieron en otro instrumento de su régimen.

mov 44.JPGEl muestrario tiene por desgracia más botones que todas las sotanas de un seminario, pero como muestra valgan los fusilamientos de Salvador Vila, rector de la universidad de Granada en el barranco de Víznar, cuatro días después que García Lorca, seguramente porque fue el discípulo más querido de Unamuno, y en enero de 1937 el del catedrático y rector de la universidad de Oviedo, Leopoldo García-Alas, por la terrible e imperdonable acusación de haber asistido a un mitin de Manuel Azaña. Como explica la profesora ovetense Carmen García, la causa real de su asesinato fue el hecho de ser el hijo de Leopoldo Alas "Clarín", autor de La regenta, y era tanto el odio de las clases poderosas de la ciudad contra la novela que tan bien la retrató, que como el autor ya no vivía mataron a su hijo. Cada vez que me llega alguna de estas cosas y detecto que es otro exabrupto ultraconservador, lo fulmino, sea foto, vídeo, chiste o enlace, porque seguir la cadena es colaborar con esa España falsaria y sangrienta en la manipulación interesada de la historia. Fascismo no con mi móvil.

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