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Archivos Mayo 2017


El acuerdo de Nueva Canarias con el PP para apoyar los Presupuestos con el diputado 176 debe hacernos pensar en el concepto que se tiene de Canarias en La Península, especialmente en la Villa y Corte y sobre todo en los círculos políticos, económicos y periodísticos. No quiero entrar en consideraciones de ningún tipo sobre el acuerdo, pero a poco que sepamos contar veremos que se logra un beneficio tangible para muchos quevedo 22.JPGcanarios, pues solo en las subvenciones al transporte hablamos de más de siete millones de billetes interinsulares cada año. Y poco ha sido, porque se han quedado en el camino asuntos tan importantes como las dependencias, que la prensa peninsular tilda de mercadeo y nosotros llamamos necesidad social, que en Canarias es un clamor.

Según La Biblia, en un tiempo sin nombre, Esaú vendió la primogenitura a su hermano Jacob por un plato de lentejas (el hambre es muy fea); cuenta la tradición cristiana que, hace veinte siglos, Judas vendió a Cristo por 30 monedas; y la historia nos certifica documentalmente que Napoleón vendió al presidente norteamericano Thomas Jefferson el territorio de Louisiana por unos veinte millones de dólares de 1803. Es decir, la política, la guerra y las relaciones entre humanos, instituciones, estados y territorios siempre han tenido un valor material cuando se trata de canjear patrimonio o beneficios. Unos lo llaman compraventa, otros contrato, los malpensado dicen chantaje, extorsión o mercadeos y no es más que una relación económica, que está siempre en el fondo de todas las guerras, las paces, el comercio o cualquier intercambio de cualquier tipo. Por lo tanto, lo que han hecho Pedro Quevedo y Nueva Canarias es tan viejo como la existencia de las relaciones humanas, políticas y económicas.

En Canarias habrá quien valore de una forma o de otra el acuerdo, dependiendo de ideologías, intereses y criterios. Todo es muy legítimo. Lo que me resulta indignante es la actitud de esos poderosos e influyentes círculos políticos, económicos y periodísticos peninsulares con respecto a Canarias. Los voceros más interesados no se cansan de usar las palabras y expresiones más ofensivas, incluso por parte de quienes se supone desean que se aprueben esos presupuestos. Pintan a Nueva Canarias como si fuese una banda de forajidos que ha asaltado la diligencia de Rajoy. Pero es que estamos hablando de 200 millones de euros, una gota en el océano de las decenas de miles de millones que se manejan. quevedo 11.JPGEsas mismas voces saludaron con alborozo que, entre dádivas y perdones, se cuantificara el acuerdo con el PNV para esa misma votación en más de 4.200 millones de euros. Pensemos que Euskadi tiene una población similar a la de Canarias, poco más de dos millones de habitantes, y una extensión incluso algo menor, con el agravante para Canarias del coste de la lejanía y la insularidad, que es uno de los puntos importantes que se trata de corregir en este acuerdo. Grosso modo, son 2.100 € por cada vasco y 100 € por cada canario. Para estos prebostes, el PNV ha negociado un acuerdo, y cuando se refieren a Nueva Canarias (ya hablan despectivamente de "los canarios") usan vocablos aplicables al hampa y al crimen organizado. Intolerable.

El despiporre es que se publica en grandes tipos que un partido presiona a otro para que a su vez trate de que Pedro Quevedo no firme ese acuerdo. ¿Pero esto qué es? Vote cada cual lo que quiera, que es casi siempre lo que conviene al juego de la oca que allá se traen, y que a los canarios empieza a darnos igual, porque siempre acaban perjudicándonos. Y es que llega un momento en el que sus luchas intestinas, sus exhibiciones de machos Alfa y su presencia casi permanente en los platós de televisión nos interesan poquito, porque lo que aquí nos duele es el desempleo galopante en nuestra comunidad, los salarios de miseria, el abandono a los dependientes y un altísimo índice de pobreza (pregunten en Cáritas). Que alguien trate de paliar esas desigualdades no es chantaje, ni compraventa, ni mercadeo; es justicia, y como en este momento se está en la coyuntura de que se puede hacer valer un solo voto -el disputado voto del señor Quevedo, que diría Delibes-, dejarlo pasar sería de tontos. Ya seguiremos con debates universitarios y enfoques filosóficos una vez que hayamos comido, porque se trata de cubrir necesidades urgentes, y a la vez exigir respeto a nuestra tierra. Que si lo de Nueva Canarias es extorsión, ya me dirán cómo calificaríamos lo del PNV, que es veinte veces esos 200 millones. Ah, sí, lo de los vascos es negociación. Pues vaya...


Pocas veces nos encontramos con un narrador tan definido en su manera de escribir como Santiago Gil. Cierto es que eso que llaman estilo hace reconocible la escritura de cada uno cuando alcanza su propia voz, pero en el caso de Santiago las constantes se repiten de forma casi matemática y se ponen a funcionar sus tres signos de identidad fundamentales que ya he resaltado más de una vez: es un escritor en espiral, es un observador que en el mar de la vida ocupa un submarino siempre con el periscopio en servicio, es un navegante que conoce su destino pero ignora la ruta y se orienta por los vientos y las corrientes del ritmo de su prosa. No puede evitarlo; la historia va contándose sola porque se ha ido almacenando en el disco duro de lo cotidiano que Santiago Gil convierte en materia novelable.

fsgil.JPGDespués del resultado colosal de su anterior novela, La costa de los ausentes, que es un punto de inflexión en su obra, un intento logrado de cerrar uno de los muchos y fructíferos círculos que tiene el autor, vuelve ahora con Gracias por el tiempo, una novela corta que aparentemente solo pretende mostrar el desgarro social y humano que genera la desigualdad y que se ha multiplicado después de este nuevo "crack" programado de 2008 y que se alarga a conciencia y con regodeo. Y es verdad que el trasfondo y en cierto modo uno de los desencadenantes es esa crisis económica terrible, pero hay más vientos en las velas, más luces en el periscopio. En ese juego circular que Santiago domina como nadie, aparecen historias que darían para una saga, desde la de los padres del protagonista que irrumpe en la novela refugiado en un furgón porque no hay otro techo posible y acompañado de un padre ya muy mayor, o acaso no tanto, pero sí avejentado por el sufrimiento.

Es también una de las vidas posibles del protagonista, que sale de su tierra, unas veces se queda en Londres, otras recala en Madrid o vuelve a la isla, o como ahora, que suelta la cometa y salta de continente a un lugar lejos del mar en plena Sierra Madre mexicana. Al final, lo que parecía un juego a dos voces, en las que todos tienen nombre y lo van perdiendo los protagonistas como en una especie de disolución de su propia estima, es un retrato de la impotencia de una sociedad ante la voracidad de quienes la manejan, que nunca se nombran, pero que arrojan sobre los indefensos toda su crueldad sin fin. Si me preguntan si es una novela sobre la crisis diré que sí, pero que no habla de banqueros inmisericordes ni políticos paniaguados, sino de las consecuencias reales y terribles que para la gente tiene el nuevo paradigma en el que el dinero solo produce dinero, que al fin y al cabo a estas alturas es una sucesión de ceros y unos en el lenguaje binario de un ordenador que ni siquiera sabemos dónde está.

Santiago Gil pone de manifiesto que está en el culmen de su actividad creativa, un novelista con fuerza vital y con una obra que lo respalda, y que en estos momentos surte como una fuente inagotable todo lo que ha macerado viendo el mundo que lo rodea. Las grandes aventuras de sus novelas son cotidianas, sencillas y por ello sin fecha de caducidad, y a veces pienso que esa gente innominada que se mueve sin rumbo puede ser el reflejo de los personajes rulfianos que nunca sabemos si están muertos o vivos. Muertos vivientes, que es la condena que parece dictar el ultracapitalismo financiero, que sabe mucho de dinero y nada quiere saber de la gente. No hay mayor denuncia que mostrar la realidad tal como es.


En otras épocas, la protección de la cultura tenía más que ver con el capricho de un rey, un papa o una duquesa que con el mercado, que se inició en el Renacimiento, cuando empezaron a hacerse funciones musicales o teatrales al público, con una entrada que pagar o con un caché financiado por un mecenas. Los pintores, escultores y arquitectos se hacían con una clientela entre los más pudientes, y esto fue determinante, por ejemplo, en la pintura flamenca, pues en Flandes los ricos comerciantes encargaban cuadros y tapices y de esta manera se establecía una oferta y una demanda. En el siglo XXI la cultura también es negocio de una forma general, es un nicho de empresas y un surtidor de puestos de trabajo. Este mercado es cada vez más globalizado, controlado a menudo por multinacionales o en el caso de España por grandes empresas que a su vez son tributarias de otras de mayor calado. Es raro encontrar hoy una discográfica, una productora de cine o una editorial que empiece y acabe en ella, suele formar parte de un grupo empresarial multimedia en el que hay cadenas de radio y televisión, editoriales de libros de todo tipo, productoras audiovisuales y empresas paralelas dedicadas a la distribución y al marketing.

6tfbn,Nueva imagen.JPGCanarias es una terminal de ese mercado global, y funciona un mecanismo similar a las muñecas rusas hasta que llegamos a la más pequeña: el mercado canario-canario. Entonces nos tropezamos con el problema de que este es un territorio pequeño y fragmentado, y el público a quien se dirigen las producciones culturales es muy reducido, mientas que los costes son iguales que en Madrid. Esa fragilidad es la que determina que haya apoyos, siempre tan criticados en la cultura y tan bendecidos en el deporte, el comercio o cualquier otra actividad. Y más que dinero, lo que se necesita es un proyecto cultural apoyado en y desde todas direcciones. Pero no existe ni ha existido nunca, más bien al contrario, porque esas actividades en las que se hacen fotos los políticos siempre son flor de un día que no sobrevive a unas elecciones o que ni siquiera llega a formularse más allá de cuatro frases sin contenido. Cada vez que alguien trata de poner a funcionar alguna idea que vaya en esa dirección, la desidia se alía con los que quieren mantener el status quo y con los dinamiteros. Y es por ello que estamos en un territorio en el que dar a conocer la cultura es complicado porque hay un desprecio casi endémico, y palabras como artista, poeta o intelectual suenan a menudo como un insulto, porque así se propicia. Es lo que hay.


zzrodin34777.JPGCada día, como a todo el mundo, me recuerdan mi complicidad con los destructores de la vida porque hago uso de cosas que sé que pueden dañar el planeta. Yo lo sé, pero es que no hay alternativa o es escasa, cara y a veces inaccesible. Sé que soy componente de esta Humanidad enloquecida que trata de destruir la casa en la que vive, que pertenezco al mundo desarrollado en el que ya casi todo es de usar y tirar, que consumo materias primas que están esquilmando la Naturaleza y que a su vez deterioran el aire, los río y los océanos. Asumo mi parte de culpa, que como buen integrante de la cultura judeocristiana tengo bien grabada a fuego en mi subconsciente y que por ello hace la guerra por su cuenta.

Resulta que Marruecos se apunta a poner a funcionar reactores nucleares en la ruta del alisio; ponen elementos abrasivos en los detergentes; envasan aceite, agua, margarina, suero hospitalario y mil cosas más con materiales que ahora dicen que son nocivos, con los que se fabrican jeringuillas, biberones, cañerías, persianas y qué sé yo; sigue discutiéndose si las ondas de los teléfonos móviles son perjudiciales para los usuarios e incluso para quienes estén cerca, es decir, todos; los coches contaminan, las industrias contaminan, hasta los inocentes discos compactos contaminan al ser fabricados. Lanzan misiles que destruyen el aire como mil coches -además matan- ; estrellas del rock o del fútbol usan avión privado; otros tienen sus barquitos privados de distinta eslora y potencia motora según cuenta corriente y resulta que quien está cargándose el planeta soy yo, porque pongo a funcionar un ventilador cuando el calor se hace insoportable. Pues vale; como ya vengo de vuelta, estoy pensando cambiar el ventilador por aire acondicionado. Y ya está.


20140909_225745.JPGEl colmo de la hipocresía es llamar posverdad a la mentira mil veces repetida que acaba aceptándose como cierta. Es una de las normas de Goebels, y veo que funciona, para empezar con el uso de propio nombre. Debo ser muy desconfiado, pero no me creo casi nada de lo que se acepta como verdadero. Y es que no lo entiendo, porque es muy obvio que nos engañan, pero los medios tienen su cohorte de palmeros que corean supuestas verdades absolutas en cualquier ámbito, sea el deporte, la política, la economía o las artes. Incluso las ciencias empiezan a estar en entredicho, porque no acabamos de saber si finalmente el huevo contiene mucho colesterol, porque hay gente supuestamente autorizada que dice que todo obedece a una campaña publicitaria de desprestigio del huevo por parte de las industrias cárnicas. Y así pasa con todo, y cuando se expande en Internet no hay quien lo pare. Esto me recuerda un viejo chiste de estudiantes, en el que, en un examen oral, un alumno soplaba a otro las partes del oído. El martillo, dijo el alumno; muy bien, siga, susurró el presidente del tribunal. El estribo, repitió a ciegas el alumno lo que su compañero le soplaba, y el tribunal aceptó la respuesta y le animó a continuar. El yunque, volvió a decir el alumno, extrañado de que los profesores lo creyeran. La trompa de Eustaquio, le sopló el cómplice, y el alumno dudó, porque estaba convencido de que el tribunal no iba a tragar con aquello. Tú, díselo, insistió el soplador, y el examinando pensó que de perdidos al río y contestó: "Las trompas de Eustaquio, y como ustedes tragan con todo, pues también el cipote de Archidona, el perro del hortelano y el macho de Pepito Monagas que come papeles de periódicos ingleses". "¿Y por qué no el coño de la Bernarda?", ironizó el presidente, a lo que el alumno contestó, ya muy seguro: "pues sí, también, para nota". Así estamos: el cipote de Archidona, la vaca de Eleuterio y la posverdad que es directamente una falsificación, que encima dicen que es emocional.


En los últimos días, se ha hablado insistentemente del poeta canario Félix Francisco Casanova, fallecido prematuramente en 1976 a los 19 años. Autor de varios poemarios y de una novela, El don de Vorace, que ya es un título de culto, se insiste en la genialidad de su propuesta literaria, algo que siempre se valoró pero que quedó como proyecto inconcluso porque la muerte llegó de golpe. Se dice ahora fuera de Canarias que el joven poeta isleño es un nuevo Rimbaud, y es una alegría que se rescate su obra, pero hace que pensemos en la inconsistencia y en la mezquindad de algunas sociedades, que buscan a destiempo lo que no pudo ser, seguramente como nostalgia de lo no vivido, que es una idea recurrente en la obra de poeta muerto.

IMG_3029-1.jpgY me pregunto si en la consideración -cuando no mitificación- de una obra artística y de quienes la crearon influye el hecho de morir joven. ¿Tiene eso que ver con las leyendas de Emily Brönte, Jim Morrison, Janis Joplin o Jimmy Hendrix, que cerraron antes de los 30? ¿Pesa en ello el suicido, como en los casos de Virginia Wolf, Alejandra Pirzanik, Silvia Plath o David Foster Wallace? ¿Tiene algún significado en la valoración posterior la muerte violenta de mitos como Roque Dalton, García Lorca, John Lenon o Víctor Jara? ¿Se castiga a quienes no tuvieron el buen gusto de morirse a tiempo? Todas estas preguntas surgen un poco al azar, porque para mí no hay dudas, cada uno de los nombres mencionados forma parte de mi galería de imprescindibles. Félix Francisco Casanova es posiblemente el ejemplo más palpitante, no llegó a cumplir 20 años, y ahora su voz, cuarenta años aletargada en el silencio pertinaz del alisio, surge furiosa de entre los muertos y arma vuelo alto y lejano como denuncia de que algo seguimos haciendo mal en estas islas. Lo peor sería que no fuese por torpeza.


rLLLFO 1.JPGJuan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, conocido como Juan Rulfo nació en Sayula, estado mexicano de Jalisco, el 16 de mayo de 1917; murió en Ciudad de México el 7 de enero de 1986. Es autor del volumen de cuentos El llano en llamas (1953) y la novela corta Pedro Páramo (1955). Luego, 30 años de silencio hasta su muerte, apenas roto por otros textos esporádicos o fragmentarios. Su influencia en el cambio de paradigma de la novela hispanoamericana fue tremendo, especialmente con su novela Pedro Páramo. El texto siguiente es una recreación (tal vez osada pero respetuosa) en el espacio y los personajes de algunas partes del comienzo de dicha novela, como un homenaje en el que vuelve a demostrarse que, cuando se entra al desnudo en las grandes preguntas, siempre se habla de cualquier ser humano en cualquier tiempo. Por eso no pasa el tiempo.


DESHESPERIO

Vine a Gran Canaria porque me dijeron que acá vivía mi padre. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. «No dejes de ir a visitarlo. No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio... El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro ». Por eso vine a Gran Canaria.

-¿Cómo dice usted que se llama esa isla que se ve en el horizonte?

-Gran Canaria, señor. rLLLFO 2.JPG

-¿Y por qué se ve esto tan triste?

-Son los tiempos, señor.

-Siempre son los tiempos -le dije.

-¿Y a qué va usted a Gran Canaria, si se puede saber?

-Voy a ver a mi padre.

-¡Ah! Bonita fiesta le va a armar. Sea usted quien sea, se alegrará de verlo.

En la reverberación del sol, el mar parecía una laguna transparente, deshecha en vapores por donde se traslucía un horizonte gris. Y más allá, una línea de montañas. Y todavía más allá, la más remota lejanía.

-¿Y qué trazas tiene su padre, si se puede saber?

-No lo conozco. Solo sé que se llama Deshesperio.

-¡Ah! Vaya -murmuró.

-¿Adónde va usted, señor? ¿Conoce un lugar llamado Bardinia? -le pregunté.

-Para allá mismo voy.

Y lo seguí. Fui tras él tratando de emparejarme a su paso, hasta que pareció darse cuenta de que lo seguía y disminuyó la prisa de su carrera. Después los dos íbamos tan pegados que casi nos tocábamos los hombros.

-Yo también soy hijo de Deshesperio -me dijo, como si no fuese importante.

Todo parecía estar como en espera de algo.

-Hace calor aquí -dije.

-Sí, y esto no es nada. Cálmese. Ya lo sentirá más fuerte cuando lleguemos del todo. Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su manta.

-¿Conoce usted a Deshesperio? -me atreví a preguntarle de nuevo porque vi en sus ojos una gota de confianza.

-Puede ser.

-¿Quién es? -insistí.

- Un rencor vivo.

-¿Se acordará de mí?

-No existe ningún recuerdo, por intenso que sea, que no se apague.

***
GRACIAS, JUAN RULFO.



manuscritohh.JPGEste texto de predicciones en el tiempo habla de las soluciones que España necesita desde el punto de vista institucional, territorial, económico y humanitario. Está tomado de unos Códices in posterum y provienen de las Kirghiz Inscriptions del siglo I, vertidas al latín por un discípulo del filósofo romano Musonio Rufo y rescatadas después de su pérdida medieval desde los árabes, por el traductor Roberto de Chester, que fue arcediano de la catedral de Pamplona. Doy estos datos para que se vea que toda esta gente era de orden, vamos, de derechas. El texto transcrito suena como una profecía de Nostradamus que hay que aquietar, sazonar e interpretar.

Suena así (advierto que el latín es de la zona de por detrás de Morro Jable):

"Shakira cantata Piqué descender Cuelgamuros Primarias Petrus. Elevare salarium, Franciscus exhumo. Pujolis Sic transit gloria mundi Isabela Secunda Canalis. Ferrera et Pastoris. Despacitus Luis Fonsi. Valle Joseph Antonius Ferrusola aparitione Concierto Vasco. Cholus Aguirre presupuesto. Belenis Estebanus Messi motione censura Eurovisión".

Interpretación del Comité de eruditos convocados al efecto en un bar que hay subiendo a mano derecha del Barranquillo de Don Zoilo, donde ponen unos chocos en salsa que te mueres:

"¿Paquestánconeso? Chacho, Chacho..."


Se cumple este 13 de mayo un siglo de las primeras apariciones de Fátima, en la aldea portuguesa de Cova de Iría. Si todavía se sigue especulando con todo lo que sucedió en los meses siguientes, hasta el 13 de octubre, cuando se produjo la muy nombrada danza del Sol que fue fotografiada por periodistas británicos, no es difícil imaginar lo que significó entonces, aunque solo fuese a través de los periódicos, y especialmente en un país cerrado y ultracatólico como era entonces España. Sobre lo ocurrido allí se ha especulado mucho, se ha tratado no solo desde el punto de vista religioso, sino también se ha entrado desde lo esotérico y hasta desde otras disciplinas cercanas a la ciencia-ficción, mezclando posibles visitantes alienígenas.

Fotos prueba Fátima.JPGEn cualquier caso, fuese una alucinación colectiva o un hecho al que entonces no se le supo dar explicación, Fátima se convirtió en un asunto relacionado con anuncios apocalípticos, cartas escritas desde su celda por una de las niñas visionarias ya convertida en Sor Lucía y un ambiente de inquietud -otros hablan de manipulación- que ha recorrido todo el siglo, con estaciones puntuales en el año 1960, cuando se decía que se abriría la famosa Tercera Carta -que no se publicó entonces- y cómo al final del siglo se ha relacionado el atentado contra el Papa Juan Pablo II con el obispo ensangrentado del que hablaba la carta. Por ello, dediqué un capítulo de mis Crónicas del Salitre al episodio, visto desde la pequeña ciudad isleña que era entonces Las Palmas de Gran Canaria, con un testigo de ficción pero muy probable que es el poeta, narrador y periodista Rafael Romero, conocido en nuestras letras como Alonso Quesada. Para quienes tengan curiosidad, enlazo el capítulo mencionado.

Las apariciones de Fátima.pdf


No crean que no he tenido la tentación de meterme a profeta y predicar el apocalipsis, y quién sabe si con garantías de hacer una buena fortuna, pero desistí porque con tal desastre todo quedaría reducido a cenizas y no habría en qué gastar tantos euros; que esa es otra, porque a ver si luego me iba a entender con la nueva moneda. Si ya era difícil hacerse millonario en pesetas, ahora nos lo han puesto 166 veces y pico más complicado.

IMG_5448.jpgEl apocalipsis está servido: Africa ya estaba en la miseria material y humana con tantas guerras y sequías; en Asia los jinetes cabalgan desde la miseria de Calcuta hasta la guerra inútil de Afganistán, la tensión entre Pakistán y La India o el revoltijo de Indochina, Indonesia o Filipinas, y sobre todo el fin de fiesta que parecen preparar norcoreanos y yanquis en el Mar del Japón. En América del Sur no está el horno para bollos en ninguna parte, y como muestra piensen en Argentina, Brasil o Venezuela; Centroamérica postrada como siempre, desde Haití hasta Guatemala; Norteamérica, qué les voy a contar, con Calígula haciendo cónsul a su caballo Incitatus, dados al prozac y mandando marines a todas partes. Ya no les hablo de Palestina, de Irak, de Yemen o de Siria y Kurdistán que son la vergüenza de la comunidad internacional, otra más

Y queda Europa... Pero no hay que preocuparse, llegan refugiados moribundos y hambrientos; no importa, sigue habiendo Champion. Veremos hasta cuándo.


ega22.JPGCuenta Juan Rulfo en una de sus escasas entrevistas que Pedro Páramo al principio era una novela muy larga, que él fue podando "hasta dejarla en los puros huesos". No quedó en ella una sola palabra sobrante y así alcanza a duras penas el centenar de páginas. Tengo la impresión de que Eduardo González Ascanio debe funcionar de esa manera cuando escribe, porque a sus historias ya no se les puede quitar una palabra, es la máxima expresión de que menos es más. Relojes suizos.

Lo hizo en Para después de colgar, en Calenturas y, cómo no, en su ya clásico Cuentos de Bárbara Bar. Tengo que decir que ahora, en la publicación digital que hace en ATTK Editores del volumen de relatos Desajuste de cuentas, se relaja un poco y deja que la prosa se salga del estricto carril que él suele trazarle. No sé si gana o pierde, porque a mí su literatura me resulta muy atractiva en cualquier caso, por esa capacidad para reducir a un trazo lo que podría ser una historia rimbombante, o para armar un lío de mil demonios con la simple idea de que a un soldado le gusta la herboristería y el teniente imagina conspiraciones terribles. Esa soltura con la que equipara las andanzas de los soldados con las de los escolares, la equivalencia de los oficiales de un ejército con los cargos directivos de un colegio, consigue que veamos las cosas como realmente son, combates guerreros en el aula y juegos de patio de recreo en una expedición militar. Es la mezcla de la ironía y la certeza de que los seres humanos nunca dejan de comportarse como niños caprichosos.

González Ascanio es simplemente un tipo que escribe, muy bien por cierto, que arrastra la sabiduría del trabajo y el talento para transmitir. Siempre he dicho que probablemente en el futuro su obra será de las que perduren, hecha desde casi el silencio pero con una contundencia estilística y una voluntad de rigor indiscutibles. Por ello no me juego nada al recomendar la lectura de Desajuste de cuentas. En ese futuro imaginado, se verá que yo lo dije.


sira11.jpgComo diría el poeta Miguel Hernández, en Gran Canaria, su isla y la mía, se me ha muerto como del rayo mi amiga la gran artista Sira Ascanio. Fue siempre una mujer singular, que vibraba escuchando Piensa en mí cantada por Luz Casal, metiéndose en las abstracciones de Kandinsky, que coleccionaba copas de cristal y amigos, que sufría por este país machadiano de charanga y pandereta, que en otra vida de ficción fue Ginebra en Camelot o decía que tal vez un pez o un delfín (yo creo que una sirena), esa mujer se ha ido dejando un rastro de luz que se le escapaba en todo lo que hacía. Por cronología, por postulados estéticos y por contenidos vitales, debiera figurar en la generación del setenta, pero entonces la vida personal la absorbía, asunto crónico por desgracia en las mujeres. Despegó como una cometa al filo de los primeros ochenta, y esa cometa voló muy alto apenas se le dio hilo, sira12.jpgporque Sira vivía pendiente de las imágenes de su entorno, era pintora veinticuatro horas, y últimamente se aliaba también con la fotografía. Podría decirse que parecía tímida y callada, pero era muy fuerte, sus cuadros así lo delatan, esos torsos hercúleos, eso colores definitivos. Siempre se intuía el océano en el rumor de sus trazos, aunque no lo pintaba directamente; igual que Oramas, dejaba el mar como respaldo, estaba aunque no estuviera. Al compararla con una cometa, me dijo en una entrevista que le hicimos Tato Gonçalves y yo en el Castillo de La Luz despidiendo el siglo XX: "No creo ser de aire, eso me crearía más inseguridad, ni siquiera soy de tierra; mi elemento natural es el agua, metida en ella me siento segura; me gustaría diluirme en agua como una acuarela". Como pintora, Sira trataba el mar a distancia, y tal vez cuando se diluía en él queriendo ser acuarela lo miraba como un dios, en una especie de panteísmo romántico que solo es posible en la contradicción fructífera del arte. Ya Sira es color, acuarela, memoria, arte. Buen viaje, amiga.


Creo que hemos entrado en una dinámica en la que ya se presume de odiar el conocimiento, el pensamiento y la sensibilidad. Es el resultado de una estrategia perfectamente diseñada desde hace décadas y que ha llegado a su plenitud. Aunque hoy las nuevas tecnologías parecen haber desplazado teóricamente a la televisión, al final los móviles y las tablets son pequeños televisores, y todo lo que sucede en las cadenas generalistas se repica en las redes sociales, por lo que viene a dar igual el número de televidentes porque luego eso se repetirá en las redes sociales hasta que todo el mundo conozca la nueva barrabasada que servirá para desmovilizar las mentes y continuar con el embrutecimiento de unos y el enriquecimiento de otros.

DSCNtyo.JPGPor motivos personales, he estado varias semanas metido en casa, y como uno no puede estar permanentemente leyendo a Shopenhauer, la radio y la televisión han sido mis escapes. Ya lo sabía, pero vivirlo ha sido deprimente. Lo más interesante que conseguí ver fue un partido de fútbol (no suelo aguantarlo entero), y aunque el partido era malo y encima perdió el equipo con el me hice cómplice (si no no tiene gracia) era gloria bendita comparado con todo lo demás. Hasta los noticiarios están repletos de estupideces. Los que atacan el fútbol como opio del pueblo tendrían que ver de qué va el resto de la programación televisiva.

No soy de los que mean colonia, porque siempre me gustaron los programas de entretenimiento, antaño fui un seguidor de las entrevistas de Iñigo y Mercedes Milá, de las actuaciones musicales de los cantantes de moda y, por supuesto, de las películas. Es decir, tampoco soy tan exigente. Pero es que ni ese nivel mínimo existe. Con la disculpa de las audiencias, todo es basura, puesto que ya las cadenas apenas hacen ficción y acabarán por no comprar películas porque les sale más barato y más rentable volver a los cotilleos casposos una y otra vez, a todas horas, y casi me atrevo a decir que lo supuestos debates políticos ya rozan ese estilo zafio y ramplón. Por imitación, se pierde la dignidad. Es como si pensar fuese una vergüenza. No estoy cabreado, estoy desolado de pura impotencia.


No soy vidente, tampoco tengo el cociente intelectual de Mozart, Hedy Lamarr, Einstein o Mae West, ni tengo acceso a informaciones privilegiadas que podrían alumbrarme el camino. Es decir, soy un tipo normal, como lo son las personas de mi entorno, con las que hablo y veo que llegan a las mismas conclusiones que yo. Y, claro, me pregunto cómo es posible que quienes tienen esos datos, saben mucho o se rodean de gente muy diplomada tomen decisiones disparatadas. Como botón de muestra valga que, cuando se celebró la Expo de Sevilla, hubo inversionistas que metieron miles de millones en construir hoteles lujosos que se llenarían durante los seis meses que duraba el evento, tiempo claramente insuficiente para amortizar. Se acabó la Expo y casi todos fueron a la quiebra. Tampoco lo entiendo, si la gente como yo ve de lejos que las cosas iban a ser así, ¿cómo es que grandes grupos empresariales no lo vieron?

Fotoerw0311.JPGEsto mismo ocurrió con la sobredimensión del mercado digital en la bolsa. O con la Ley del Suelo, pues me parece un disparate que todavía haya alguien en Canarias, sobre todo en Gran Canaria, que no vea claramente la escasez de espacio y el peligro del exceso de suelo urbanizado. Quienes se supone que van a sacar beneficio del festín de hormigón van salir muy perjudicados, aparte de perjudicar a los demás, porque están matando a la gallina de los huevos de oro. Pero todavía se pone en duda que el Sol sale por el Este y que la mar es salada. ¿Es que estamos en manos de retrasados mentales que meten la pata a lo grande sin saber que lo hacen? No lo creo, aunque es verdad que cualquier tipo de poder genera ceguera, pero ¿tanta? Me temo que, con más razón porque tienen más datos y más medios, ellos también saben lo que va a pasar, y deben obedecer a una revelación que los simples mortales somos incapaces de comprender, o a un expediente X como los que dieron lugar a que ahora haya cola de encorbatados en los juzgados y las cárceles. Finalmente han terminado en los juzgados. Si lo hacen con conocimiento de causa, estamos en manos de sádicos suicidas (tremenda combinación), y si lo hacen por torpeza, vamos en un coche conducido por un ciego. Tal vez tuviera razón Facundo Cabral y sea verdad que el mundo es una novela escrita por un loco.


(Estas palabras fueron escritas para el homenaje que se le rindió al fotógrafo y amigo en la I Bienal de Fotografía de Santa Lucía el día 28 de abril).

Francisco Rojas Fariña fue una de las personas más generosas y entrañables que he conocido. Pero hoy hablo de él porque recibe un homenaje que pocos como él merecen. Porque su trabajo como fotógrafo es insoslayable, pero también tengo que hacer valer su amor a esta tierra, demostrada por su incansable trabajo para que se expandiera por el mundo la imagen que generó un sector económico fundamental para el presente y el futuro de estas islas. Si Canarias es hoy gran potencia mundial del turismo, se debe a la iniciativa, la imaginación, el esfuerzo y el talento de unas pocas personas que pusieron a funcionar la maquinaria. Una de esas personas sin las cuales nada habría sido igual fue nuestro Francisco Rojas Fariña, Fachico.

45rt7hh.JPGFue un pionero de la fotografía en Canarias. Autodidacta, porque no podía ser de otra manera, se ganó el respeto en los diversos campos de la fotografía, incluso como reportero ocasional, aunque no era esa la vía que más le gustaba. Su nombre va unido a la eclosión turística y a la promoción en el exterior de Canarias, pues en el extranjero supieron de Lanzarote por un audiovisual que llevó a Estados Unidos y Canadá de la mano de César Manrique. Y eso es solo un ejemplo, porque Maspalomas también debe mucho a la cámara de este hombre vivaz, siempre sonriente y afable, enamorado de las conchas marinas, de las rosas del desierto y de las piedras volcánicas. Tenía muchas virtudes y una sola gran incapacidad, la de crearse enemigos.

Esa enorme actividad hizo que un hombre tan sensible e inteligente como él se convirtiera con los años en un sabio. Oírle hablar siempre era una lección, y sabía que ser fotógrafo es tener una idea e interpretarla, que hay mensajes que solo necesitan una foto mientras que otros llevan tres o cuatro y los hay que necesitan un audiovisual completo. ¿Cómo se puede explicar todo el proceso de Maspalomas si no es a través de una serie muy larga de fotografías? Sabía que eso no cabe en una instantánea, y también que la fotografía de la niña quemada con Napalm en Vietnam que fue Premio Pulitzer resume todo el horror y la crueldad de la guerra. Fotografía es todo, pero para todo hay que saber. Y Fachico sabía.

Afirmaba que nunca tuvo especial interés en retratar a famosos, sino a sus amigos. Lo que ocurre es que hasta los famosos eran amigos suyos, y de esta forma tiene uno de los archivos fotográficos de grandes personajes más impresionante de Canarias, sobre todo en lo que se refiere a figuras de las artes plásticas, que es su otra debilidad, puesto que Fachico también pintaba. Decía en broma que hacía "abstracción realista", porque siempre partía de la realidad. Delante de su cámara han quedado detenidos para la historia, Martín Chirino, Francisco Morales Padrón, Eduardo Gregorio o César Manrique, al que conoció en 1945 cuando ambos, aún jóvenes, coincidieron en una travesía a La Península. He podido ver en casa de Fachico a un Manrique pletórico (nunca dejó de estarlo), en la flor de su creación, pintando sus murales del Club Náutico o de la Casa del Marino en Las Palmas de Gran Canaria, a un Manolo Millares desbordado por el blancor de la cal lanzaroteña, con sombrero y un parecido físico asombroso con su sobrino el historiador Sergio Millares Cantero, a un Pepe Dámaso con imagen de los años sesenta fotografiado junto a Elvireta Escobio, delante de una caseta de feria en Arrecife hace cincuenta años...

Son los amigos de Fachico, como también lo fueron cuantas personas lo conocieron, pues para él primero era la persona. Viendo la notoriedad y el palmarés de muchos de sus amigos, le dije bromeando que ser amigo suyo era una garantía de que algún día el agraciado sería Premio Canarias. Pero no es cierto, porque también era amigo de muchos que nunca lo recibirán, la mayoría. Aunque, para los que lo conocimos, ya es suficiente premio llamarse amigo de este hombre incansable, artista aunque él mismo nunca quiso creerlo, y maestro indiscutible de varias generaciones de fotógrafos. Yo ya tengo premio, soy amigo y admirador de Fachico y me siento muy honrado de poder expresarlo cuando se le rinde este homenaje, y casi lo veo mirándome con sus ojos vivarachos por encima de la montura de sus gafas.

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(Esta fotografía es de 2004, y fue realizada por Tato Gonçalves, el otro homenajeado en la I Bienal de Fotografía de Santa Lucía).

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