los blogs de Canarias7

Archivos Marzo 2017


bt4.jpgAcaba de dejarnos a los 97 años el historiador Antonio Béthencourt Massieu. Hace 21 años, cuando tenía 76 y le quedaban muchas aportaciones que hacer a nuestra memoria colectiva, tuvimos una larga conversación que fue publicada como entrevista en Canarias7. Hoy sigue vigente como advertencia porque los errores entonces señalados no se han corregido ni parece que haya voluntad de hacerlo. Como homenaje a la memoria de un maestro de varias generaciones de historiadores, rescato hoy esa entrevista con algunas de las magníficas fotografías que, como siempre, hizo Tato Gonçalves.

Puede leerse en este enlace:BETENCOURT MASSIEU.pdf


La condena en la Audiencia Nacional a la joven Casandra Vera por unos tuits sobre Carrero Blanco materializa la hipócrita y contradictoria sociedad en que vivimos. Aparte de los histerismos políticos y la derechización de las leyes y los poderes públicos, todo va tomando una deriva inquietante, que tiene que ver con el uso del lenguaje y con la manera de conducirse en cualquier situación. Vemos sucesivamente la implantación y posterior caída en desuso por considerarse ofensivas de muchas palabras que definen asuntos humanos; un ejemplo claro es la forma de nombrar a las personas que están por debajo de la media en capacidades intelectuales. Antaño, era el tonto o el bobo del pueblo, lo cual es claramente ofensivo y discriminatorio. Para ser correctos, se les llamaba retrasados, pero esto también acabó sonando mal. Hace cincuenta años se determinó por decreto como término técnico la palabra subnormal, y eso era lo elegante, amable y correcto; poco a poco, esta palabra empezó a usarse como insulto, y se habló entonces de disminuidos, y por si acaso se usaron oficialmente expresiones más largas del tipo "que padece una deficiencia psíquica, intelectual, psicomotora o lo que fuere". Y ahora disminuido y deficiente empiezan a encontrar socialmente significados peyorativos y pronto equivaldrán a las denostadas subnormal o retrasado. Curiosamente, llamar tonto o bobo a alguien puede ser incluso calificado de cariñoso, la noria ha dado la vuelta. De manera que, cuando uno tiene que definir para que se le entienda a una persona así ya no sabe cómo nombrarla, porque de repente se toma por un insulto o una discriminación y acaba uno en los juzgados. Y así ocurre con todo.

Foto0327bk.JPGDesde que se implantó la costumbre de lo políticamente correcto, tenemos la sensación de que pisamos siempre terreno pantanoso y resbaladizo. Cierto es que venimos de un tiempo en el que se traspasaban los límites y se entraba en la ofensa continuamente, pero es que ahora se ha vuelto todo tan delicado, que hay que medir cada palabra, cada adjetivo; y si hablamos del humor, es que prácticamente no se puede hacer, porque seguro acabarán acusando de algo al humorista. Lo curioso es que se ha abierto la veda para atizar a cualquiera que se desvíe lo más mínimo de nuestra opinión sobre las cosas, atacando con espadas cada vez más afiladas, pero por el contrario, está la piel muy fina y cualquier persona o colectivo se siente atacado. Incluso se hace revisión histórica y se muestra con gran sorpresa que filósofos, matemáticos, escritores o científicos de muchos siglos atrás eran machistas, excluyentes en asuntos religiosos o con opiniones hoy discutibles sobre temas varios. Y todo eso es verdad, pero ya lo sabíamos, y no entiendo a qué viene hoy rasgarse las vestiduras porque Voltaire, tan avanzado y pionero, tenía palabras, actitudes y comportamientos que hoy consideramos machistas. Thomas Jefferson, tenido por padre de la modernidad política en su redacción de la Constitución de Virginia, tenía esclavos en sus plantaciones. Es decir, se usa un sable justiciero cuando se trata de atacar posiciones contrarias, pero se sienten heridos apenas algo no concuerde con su ideal, sea de palabra o de obra. Y ahí chocamos con lo que entendemos por libertad de expresión, que es un derecho básico, pero al que por otro lado se quiere limitar según conveniencias. Por si no ha quedado claro, aunque no soy precisamente un entusiasta del humor negro, la condena a Casandra Vera me parece un disparate, un contrasentido en una sociedad democrática, un paso atrás. Se alega grosería, cutrerío o mal gusto. Pero ¿qué es el mal gusto? ¿Lo que no me gusta a mí? Lo que he dicho, tenemos espadas afiladas y pieles muy finas.


Cuando veo cómo las que se tienen por personas de orden se rasgan las vestiduras por algo que en la ocultación ellas agrandan, me acuerdo de Charles Baudelaire y de Louise Villedieu.

Cuando asisto a las actitudes públicas farisaicas de algunas instituciones podridas que se llenan de grandes palabras mentirosas, me acuerdo de Charles Baudelaire y de Louise Villedieu.

Cuando dan lecciones de moral -o peor aún, de ética- quienes solo están siguiendo las huellas del poder y el dinero, me acuerdo de Charles Baudelaire y de Louise Villedieu.

Cuando nos apabullan desde la hipocresía, la mentira y la maldad vestida de domingo, me acuerdo de Charles Baudelaire y de Louise Villedieu.

Cuando nos hablan de honor, patriotismo y libertad para llevarnos a guerras que son solo dolor y muerte para muchos y grandes beneficios para quienes las predican, me acuerdo de Charles Baudelaire y de Louise Villedieu.

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Charles Beaudelaire (1821-1867) fue un poeta francés, tenido por maldito, entre otras cosas, porque decía lo que las conciencias oxidadas de su tiempo no querían escuchar. Porque aquella sociedad, que no se diferencia en nada de esta, se daba por ofendida cuando el poeta se expresaba así:


"Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad,

moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu,

una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre

donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse

la cara. Me tiraba constantemente de la manga y me preguntaba ante

las estatuas desnudas y los cuadros inmortales que mostraban la piel

cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias".

***


Por eso me acuerdo cada día de Charles Baudelaire y de Louise Villedieu.



Fonda robertson.JPGNo me extraña que ahora todo se vea como lo que no es y que lo impensable se convierta en real. Y en estos tiempos apocalípticos (lo digo no porque espere el Fin del Mundo, sino porque hay demasiada gente que falsamente lo predica), tal vez, por la evidencia de lo imposible, deberíamos disponer de un día para recordar que hasta lo más absurdo puede materializarse, y no siempre para bien. Ejemplos de ello hay muchos. Y como habitamos la permanente celebración del absurdo, para muestra vale un botón:

En el año 1964 se rodó la película The best man (El mejor hombre), en la que se narraban conspiraciones alrededor de dos candidatos a la Presidencia de Estados Unidos. Ronald Reagan, entonces actor en activo, se presentó al casting para uno de los papeles de candidato; Gore Vidal, guionista, y Franklin J. Schaffner, director, lo rechazaron porque "no daba el aspecto de un candidato presidencial", y adjudicaron los papeles a Herny Fonda y a Clift Robertson. Y tonto no eran ni Gore Vidal ni el director, que es el mismo que dirigió Nicolás y Alejandra, Patton y El planeta de los simios. Supongo que Franklin J. Schaffner se quedaría perplejo cuando en 1980 Ronald Reagan fue elegido Presidente, y eso que, según él, no daba el tipo siquiera para candidato presidencial. Ahora, seguramente se habría metido en un agujero al ver en la Casa Blanca a un tal Donald Trump, que ha escenificado de una vez por todas cómo entra un elefante en una cacharrería.


Los astrólogos dicen que estamos entrando en la era de Acuario, que va a ser un período de comprensión y solidaridad. Acuario vendrá, pero yo creo que va entrar con retraso, porque de otra manera no se entiende tanta agresividad en el ambiente. Va uno a cenar y el camarero se comporta como el sargento de un pelotón de castigo; se pone uno en la cola del supermercado y el de detrás te mira con cara de asesino, solo por estar delante eres su enemigo; y lo peor no es eso, botas112625.JPGsino la indiferencia, la insolidaridad; cuando das los buenos días te miran con sorpresa. La semana pasada pedí cable de teléfono en una instaladora y el encargado me dijo con mal talante: "esto no es Telefónica". ¿Soy yo un mal comprador o era aquella una mala instaladora? A Hamlet quisiera verlo en estas.

Y es que la gente anda muy quemada, y no sabemos si todos esos gerifaltes de la política, el dinero y la empresa que andan por los juzgados son unos granujas o unos mártires. Siempre depende de qué cadena de televisión veas, qué radio sintonices o qué periódico leas. Internet es un constante mentidero y uno ya no sabe qué creer. A la trena solo van los pobres diablos que no tienen una cadena de televisión, un holding empresarial o un banco que llevarse a la boca. O algún peón que hay que sacrificar. Cuando un juez pide una fianza multimillonaria, siempre aparece en menos de veinticuatro horas, aunque sea sábado y estén los bancos cerrados. No sé si está más judicializada la política que politizada la justicia. Debe ser que estamos en la traca final de intolerancia antes de que entre Acuario, porque hasta la Mona Lisa te mira con mala leche, y eso que dicen que se parece a la Gioconda. Es más, yo diría que son igualitas.


Con la llegada de la primavera se suele celebrar el Día de la Poesía. Nada tengo contra que la poesía sea celebrada al menos una vez al año, pero no creo que sea lo ideal hacerlo relacionándola con la primavera y todas las imágenes que revolotean alrededor, a cual más cursi: flores, amaneceres, pajaritos y todos los lugares comunes que llevan a definir a la poesía como algo suave, bello, lánguido y, por lo tanto decadente. Pinojedabetan.JPGPero eso no es poesía, nunca lo fue, porque la verdadera poesía es justamente todo lo contrario; y, además, no está solo en lo versos, está en la vida, y la vida no se compone de lluvias de pétalos, tiene que ver con el dolor, el amor, las ilusiones, las decepciones, la alegría y hasta con el olvido. La poesía no está más relaciónda con la primavera que con el resto de las estaciones, está siempre ahí, porque ya cansa que le den a los nombres florales de mujer características débiles que ni siquiera son de las flores. No son damiselas vaporosas, desvalidas y evanescentes -todo lo contrario- mujeres como la biofísica Rosalind Franklin, la compositora de tangos Azucena Maizani, la activista Rosa Luxemburgo, las novelistas de nombre Marguerite y de apellidoYourcenar y Duras, las también novelistas y Rosas Chacel y Montero, y la inmarcesible Violeta Parra (nombre doblemente vegetal). La poesía es el pulso de la existencia más allá de lo humano, y nada tiene que ver con damas con sombrilla y caballeros amanerados. Justamente, lo poético representa la fuerza, no la debilidad, y ya que hablamos de poesía y mujeres con nombre vegetal, leamos a dos de nuestras grandes poetas: Pino Ojeda y Pino Betancor.


Hoy se ha ido Pepe Rivero. Aparte de su bonhomía y su generosidad -cosas muy corrientes pero poco frecuentes-, siempre hemos sabido que no era uno más. No fue un periodista más, no fue un activista social más, no fue un gestor cultural más. Era distinto, preciso, especial. Todo lo hizo de forma sutil, elegante y sin aspavientos. Tenía una presencia suave, a veces difuminada por propia voluntad, pero siempre se notaba que estaba ahí, que aun a pesar suyo, quedaba siempre su sello en todo lo que tocaba. Hoy es día para estar tristes, pero no puede decirse que lloramos su ausencia, porque esta no se ha producido. Esta idea es muy socorrida cuando alguien se va, pero en este caso es verdad, porque con su manera de hacer las cosas es posible que ni él mismo tuviera consciencia de que, después de él, nada sería lo mismo. Y no va a serlo, porque su trayectoria al frente de su gran proyecto personal que fue -y es- el Museo Poeta Domingo Rivero ha cambiado las reglas del juego. 6677Celajes.jpgLo llevó adelante de la forma que siempre hizo las cosas, discretamente, sin ruido pero con voz. Se hubiera dicho que el nieto de Domingo Rivero quiso homenajear a su abuelo, tal vez porque consideraba que su obra no había tenido la proyección que merecía. Y eso habría estado bien, un museo dedicado a la memoria justa de un poeta. Pero no fue así. Es decir, no fue solo así. Ese primer objetivo de una patente obviedad fue logrado con creces, ya nadie duda de la grandeza de Domingo Rivero. Pero Pepe, con inteligencia, serenidad y firmeza, inició un camino que ha trastocado la idea del papel de las instituciones privadas y públicas en la profundización y difusión de la cultura. Nada le fue ajeno a un museo que, por sus características y su nombre, tiene un marcado aire literario. Pepe abrió espacios para la música, la historia, las bellas artes y todo lo que fuese cultura y sociedad. Desde su fundación en 2012, la impronta que poco a poco, suavemente, "al estilo Rivero", ha ido imponiendo este espacio cultural es uno de los legados -y no menor- que deja Pepe a toda esta sociedad. En cinco años lo ha cambiado todo, más allá de que cualquier manifestación individual o colectiva tenga un escenario antes imposible en muchos casos. Eso queda ya como lección, faro y señalización para todo lo que se mueve en la isla, especialmente en la cultura y en las instituciones culturales, a veces demasiado rígidas. Por ello, el agradecimiento es un concepto que se queda corto hacia un hombre que siempre pensaba colectivamente. El mayor homenaje que puede hacérsele es tomar su testigo y seguir ensanchando esos caminos que él sorribó. Esto había que decirlo ahora mismo alto y claro, y luego sí que toca llorar al amigo, al cómplice, al hombre bueno e insobornable que siempre será en nuestra memoria Pepe Rivero.


En Canarias, la crítica literaria funciona a salto de mata, por lo que no es raro que haya nombres sobredimensionados en y otros aplastados por el olvido y a veces la mala fe. La tarea es inmensa, pero por alguna parte hay que empezar. Hora es de dejar a un lado simpatías y antipatías, deudas y camarillas. La crítica seria puede acometerse desde distintos frentes, y uno de ellos debiera ser la universidad, desde la independencia, la libertad y la obligación moral y social. Urge sistematizar con rigor el siglo XX y ya empieza a haber bastante tajo en el XXI. Poner a cada cual en su sitio es siempre el mayor respeto que puede rendírsele a quien escribe, a su obra y a la cultura de la que proviene.

Foto0712ui.JPGTan grave como olvidar o silenciar es sobredimensionar lo que no procede. Porque sí, la literatura, como cualquier arte, también es cuestión de gustos, pero antes está el rigor, y ese no debe entender de preferencias. Lo que importa a la cultura es la obra; el escritor es simplemente un ciudadano. Las novelas y los poemas existen, pero no su valoración crítica. Hay autores y obras endebles que suenan mucho y otras escrituras valiosas siguen en el olvido. Soy juez y parte en esto, por lo tanto no me compete entrar en detalles, pero sí demandar de quienes tienen ese deber que desde la investigación certifiquen de una vez por todas el corpus literario de estas islas, que ya está escrito y en su mayor parte es como si no existiera porque se repite una y otra vez la misma cantinela.

La ausencia de estos trabajos lo mismo condenan al olvido páginas valiosas que permiten la perpetuación de fantasmas difíciles de espantar. Si en Canarias seguimos funcionando por mimetismo, capillas e influencias, la historia del futuro contará lo que hoy se haya dicho, a veces sin fundamentos serios. Por eso es importante que el que deba y tenga algo que decir lo diga, antes de que la lápida del tiempo -como el bolero- caiga sobre lo que pudo haber sido y no fue.


Aunque él sea el primero en no aplicar lo que dice, estoy de acuerdo con José Mourinho cuando dice que fútbol solo es fútbol. O al menos debería serlo, un juego inventado por los ingleses que ha adquirido tal notoriedad social que supera cualquier análisis deportivo. Se toma a los equipos de fútbol como banderas de no sé qué, porque rebasa lo territorial, aunque generalmente hay una identificación con el equipo que lleva el nombre de un lugar. Impresiona (y preocupa) ver cómo se echan multitudes a la calle para celebrar un campeonato o un ascenso de categoría. Es como si a esa comunidad le fuese la vida en ello, y lo hemos visto en los ascensos de muchos equipos y en la macrofiesta que se montó por todo el país cuando España ganó en 2010 el Mundial de Sudáfrica. No veo que eso ocurra con otras actividades; entiendo que la gente necesita alegrías colectivas, pero es que a menudo toma tintes que nada tienen que ver con el juego y menos con lo que debería ser un deporte.

IMG_deddee.JPGY eso no es de ahora pues el fútbol ha sido incluso el detonante de una pequeña guerra (el tamaño habría que preguntárselo a los 5.000 muertos civiles en los bombardeos) entre Honduras y El Salvador, a resultas del enfrentamiento futbolístico entre ambos países en la fase de clasificación para el Mundial de México de 1970. Hemos visto enfrentamientos terribles, porque hay grupos violentos que se amparan en el fútbol para dar rienda suelta a su agresividad, y deberían tener un poco de mesura quienes desde los púlpitos mediáticos echan gasolina al fuego. Se trata solo de un deporte, y si quieres un espectáculo, que debiera terminar cuando se pita el final de cada partido.

Pero no, ahí empieza realmente la parte que no es deseable; ahora se combina con la eclosión de las redes sociales, y se confunde el sagrado principio de la libertad de expresión con el decir cualquier cancaburrada; pero ya sabemos que el uso de las redes va muy por delante de los legisladores, y el derecho que ya existe se utiliza a menudo según conveniencias. De un partido de fútbol se pasa al acoso; generalmente, bajo el disfraz de un alias cobardes, cualquiera puede insultar, estimular la violencia o desprestigiar, y eso debería ser delito. Acosar en las redes puede ser muy dañino, porque se puede llegar desde la amenaza a la difamación urbi est orbe. Y no solo en este tema.

Lo estamos viendo esta misma semana, en la que las rivalidades futbolísticas (y extradeportivas) han convertido unos errores arbitrales en argumento de primera magnitud, hasta el punto de que ya hay una aluvión de firmas exigiendo la anulación del partido, y lo triste es que se movilizan decenas de miles de personas que no mueven un dedo en cuestiones realmente vitales, como la violencia machista, la crisis de los refugiados o las prácticas abusivas en el mercado laboral, por aludir solo a algunos de los muchos problemas reales que deben mover a las sociedades. La última mala noticia sobre este asunto es que el portero Raúl Lizoaín, que jugó el partido que perdió UD Las Palmas el pasado viernes, ha tenido que cerrar sus cuentas en las redes sociales a causa de este fenómeno terrible que sigue sin tener control, ni parece que haya intención de acotarlo por parte de las autoridades. Estamos por lo tanto ante asuntos que habría que tomar muy en serio, porque el fútbol debería ser solo un deporte y las redes sociales un medio de comunicación y no otra cosa.


Anoche tuve un sueño... Bueno, no, ese fue Martin Luther King. Lo que tuve fue una comunicación cósmica y he visto clara la respuesta a la pregunta que venía haciéndome en los últimos meses. Una entidad me dijo que la NASA ha identificado 57 tipos de alienígenas, la mayor parte con aspecto humanoide. Por lo visto los hay que quieren acabar con nuestro planeta, porque lo mismo es un escollo en sus rutas, y han determinado que para ello es necesario confundir a unos países concretos, usando unas capacidades que ni Einstein pudo imaginar.

Pues estas EBEs (Entidades Biológicas Extraterrestres) han decidido confundir la mentes de los votantes para que metan en las urnas lo que más daño haga, pero sin que sepan que lo han hecho, de manera que la mayor parte de los que han votado a Trump, a Putin o el Brexit creen que han sido otros los que lo han hecho. Al mismo tiempo, han manipulado las mentes de estos políticos para que hagan exactamente lo contrario de lo que conviene. Decidieron que los dirigentes respectivos convocaran el referéndum del Reino Unido que provocó el Brexit, o el de Italia que derribó un gobierno, o le metieron en la cabeza a Putin que tenía que anexionarse Crimea. Manipulan para hacer saltar por los aires la UE y el Euro, hacer que Obama provoque la gran crisis del Norte de África y Oriente Medio y el nacimiento del ISIS, diseñan los disparates que firma cada día Donald Trump, como el último y más peligroso que ha sido el de desplegar nuevas tropas y armas en Corea del Sur para poner en alerta al gigante dormido chino, por si no fuera bastante la que puede desencadenar Corea del Norte.

Al conocer estas revelaciones en mi sueño iluminatorio, comuniqué (telepáticamente, por supuesto) al emisario que me descubría el gran plan alienígena (creo que una EBE 37) que por fin entendía el pifostio que hay montado en Cataluña, en el PSOE, en Podemos, entre el PP y Ciudadanos, en Coalición Canaria y hasta en la Comunidad Autónoma de Murcia. Interpreté inmediatamente que se trata de una confusión inducida como la de lenguas en la Torre de Babel. En ese momento, la entidad extraterrestre empezó a reírse de una manera tan desaforada que me hacía daño en los oídos por muy telepática que fuera su risa. Cuando paró, le pregunté el motivo de su carcajada estelar, y aguantando la risa que se le escapaba otra vez, me dijo:

-Hemos trabajado mucho para liar a alemanes, afganos, ingleses, sirios, rusos, franceses, ucranianos, egipcios, norteamericanos, chinos, italianos... A los españoles no. Basta con dejarlos por su cuenta, se lían solos, llevan así muchos siglos, y hay que reconocer que están muy entrenados y cada vez perfeccionan más sus técnicas para la confusión. En desmantelar la convivencia los españoles son unos cracks. De hecho, hemos aprendido de ellos, y lo estamos aplicando con éxito, de manera que...

Y se interrumpió porque ya no pudo aguantar la nueva risotada, que sonaba tan fuerte que me despertó.
***

Tampoco tengo claro si los alienígenas conocían esta frase atribuida al canciller alemán Otto Von Bismark: "España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido".


8marzo0065.JPGEste 8 de marzo se han mezclado demasiadas cosas en el imaginario popular, y quienes quieren retroceder se aprovechan. Aunque no debiera porque es una trayectoria que viene de lejos, una vez más los jerarcas católicos me han vuelto a decepcionar, porque no han usado su voz y el peso que tienen en esta sociedad para oponerse con la energía -que derrochan en asuntos puramente formales- a la violencia machista que está costando la vida a muchas mujeres.

Todo lo que impulse la igualdad entre todas las personas en derechos y en su plasmación cotidiana (un derecho solo es tinta en un papel mientras no se materialice con hechos) es bienvenido, pero a veces nos perdemos en asuntos que, siendo importantes, no avanzan porque falla la base de la argumentación. Últimamente se habla de micromachismos, refiriéndose a pequeños detalles que se producen por la inercia de tantos años (siglos) de desigualdad. Y hasta casi se justifican, porque "ha sido así de toda la vida".

Muy al contrario, creo que eso que llaman micromachismos conforman la columna vertebral del gran machismo, porque es esa inercia la que activa el mecanismo de la desigualdad. Bien está que tratemos de modificar un uso del lenguaje claramente machista, que impulsemos la corresponsabilidad en la tareas del hogar, que defendamos la igualdad de salarios por el mismo trabajo... y docenas de asuntos más. Es necesario seguir en la brecha, y ahí no hay que aflojar, pero no perdamos de vista que es la columna vertebral la que hay que cambiar, y una y otra vez se hacen parches pero el óxido sigue saliendo porque está muy profundo. Es la idea, el concepto, la percepción de las cosas lo que permanece inmutable, y alterarlo hacia la justicia supone una revolución, posiblemente la mayor revolución de la historia del ser humano.

8marzo1.JPGQue ese concepto anclado en la memoria del tiempo no se mueve se demuestra cada día. Ha habido y hay movimientos y dirigentes que se han dejado la piel en esto, pero siempre vuelve la noria a su punto de partida. Cuando se demandan guarderías infantiles, se habla siempre de facilitar la integración de la mujer en el mundo laboral, como si los niños solo fueran responsabilidad de las mujeres; lo mismo sucede con eso que ahora llaman conciliación familiar o con la supuesta obligación de toda mujer de tener hijos. Y esas presiones surgen en los entornos más cercanos, porque los modelos que se difunden en los medios perpetúan el sistema.

En la inmensa mayoría de los casos, son las mujeres las que asumen el cuidado de sus mayores, las que cuidan de las compras, la limpieza, la alimentación y la hora del dentista de los niños, y se da por evaporado el machismo cuando el varón echa una mano, la mayor parte de las veces como si hiciera un favor. Aunque asuma alguna vez lo del pediatra, entre en la cocina o vaya al supermercado, se considera que ya está, que él "ayuda" porque a menudo es la propia mujer la que asume como suyas esas responsabilidades; y aunque ella conduzca, el responsable último del coche es el hombre. Cuestión de roles asumidos. Esa es la generalidad, y siempre que una mujer toma las riendas de espacios ocupados habitualmente por los hombres, lo más suave que le cae es lo de "Fräulein Rottenmeier", aunque puede llegar a palabras mucho más gruesas y ofensivas.

8marzo2.JPGLuego están las relaciones entre sexos. Una mujer que toma iniciativas está mal vista; me temo que en la caja negra de esta sociedad ella debe estar quieta, esperando a que el hombre dé un paso. Las películas al uso, los programas de televisión y la sociedad en general, repiten el esquema en el que la mujer ha de estar guapa, pero hay que tener cuidado con pasarse. Da grima cómo todavía se hacen ceremonias de pedida de mano, donde vuelve el fantasma de siempre, y el control de la mujer se transmite del padre al marido. Y no olvidemos que las religiones -sin excepción- ayudan poco; al contrario, en todas se estimula la preponderancia del varón, que es aceptada muchas veces porque se mezclan creencias que confieren status divino a estas normas.

Con estas bases que siguen inalteradas desde hace siglos, apenas cambia la fachada, y como es evidente que vivimos una época de resurgimiento de los poderes y las ideas más reaccionarias, corremos el riesgo de que la violencia machista se convierta en algo que se sienta como "normal", porque hay gente con mucha influencia que trata de que se pierdan los indiscutibles avances que ha habido aunque el núcleo duro resista. Es necesario poner coto al uso hipersexualizado de la mujer, al crecimiento entre los varones más jóvenes de la idea de que son lo reyes del mambo, al compromiso efectivo de los hombres que también desean una sociedad realmente igualitaria. También hay mucho que hacer con las chicas, para que tomen conciencia de sí mismas y no actúen en función de lo que le guste a un varón. Lo que decía más arriba, hace falta una profunda revolución de los conceptos ancestrales que siguen en vigor, y remachar que los micromachismos son en realidad ladrillos del gran edificio del machismo histórico, que sigue en pie.


alejandra soler.JPG
Ha fallecido a los 103 años la maestra valenciana Alejandra Soler, que es la

historia de España y de Europa durante todo un siglo. Maestra de la II

República, fue de las que cogió el testigo de la instrucción pública y la cultura

para el pueblo, enarbolado por Giner de los Ríos, Galdós, María Zambrano,

Costa, Lorca, Casona y los miles maestros y maestras asesinados y

represaliados. Luchó siempre, se exilió y fue en Leningrado maestra de los niños

españoles llevados a Rusia, volvió, siguió en la brecha y con 98 años salió a la

calle para oponerse a la Ley Wert porque trataba de destruir lo ya conseguido.

Alejandra Soler, doña Alejandra, trató hasta su último suspiro de que nos

alejásemos del oscuro y triste pasado al que la incombustible reacción española

trata de hacernos regresar. Hoy es un día triste pero también esperanzado

porque su ejemplo tiene que hacernos seguir usando la educación y la cultura

como instrumentos imprescindibles para la justicia y la tolerancia y contra la

intransigencia y los fanatismos. Descanse en paz, señora maestra y gracias.


Se oye con demasiada frecuencia aludir al fantasma que recorre Europa, cada cual dándole a menudo el sentido que no tenía en su origen. La frase proviene del Manifiesto Comunista firmado por Marx y Engels y publicado por primera vez en Londres en 1848, y por ello en inglés: "A spectre is haunting Europe - the spectre of communism". La segunda parte es muy clara, pero la que está antes del guion, que en traducción literal vendría a decir que un espectro está atormentando Europa, ha sido traducida e interpretada de muchas formas, según idiomas, épocas y conveniencias, de tal manera que el espectro ha sido también sombra, presencia, peligro, demonio, amenaza y, por supuesto, fantasma, que como bien sabemos no tienen significado equivalente. En cuanto a haunting, ha pasado de todo, desde que "esa cosa" se cierne, ahoga, atormenta, obsesiona o enloquece a Europa hasta que la cubre o la recorre. Y cada una de estas traducciones y sus múltiples combinaciones suelen usarse con una intención concreta, que se repite con receta goebbeliana e instrumentos orwellianos, y así la combinación de Marx, Engels, Goebbels y Orwell hace que escuchemos muchos datos pero que realmente no sepamos ni siquiera por aproximación qué está pasando.

birkenauuu.JPG

(estado actual de la entrada al campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau).

Y ese es el fantasma-espectro-sombra-demonio-amenaza que empieza a cubrirlo todo, incluso más allá de Europa. Algo se cuece, eso no lo sabemos, lo intuimos, pero no es lo que nos cuentan, y la manera en que se conducen los dirigentes europeos, y por consiguiente los españoles, parece la de quienes esperan que algo muy grande vaya a suceder y lo único que hacen es posicionarse para cuando llegue ese momento. Mientras tanto, nos entretienen con debates cansinos sobre asuntos que solo son la cáscara, y del verdadero meollo ni se habla. Es el fantasma de la desinformación el que lo cubre todo, haciendo de cortina de humo para que no se vea que en la trastienda están laminando derechos a las mujeres, los ancianos, los homosexuales, los niños, los pobres, los discapacitados... los distintos en definitiva. Eso sí lo vemos, pero Orwell se quedó corto, porque él presagiaba una sociedad que recibiría mensajes sin saberlo, pero nunca pensó que la gente ofrecería en bandeja de plata toda su información al Gran Hermano. Como dijo Almudena Grandes, está cada vez más claro que ha empezado una guerra y la vamos perdiendo.

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