los blogs de Canarias7

« Entrevista con Rafael Arozarena (1996) |Inicio| La guerra cobra su peaje »

La quiniela del Nobel de Literatura


Como todos los años, los que vivimos de cerca el mundo literario esperamos al segundo jueves de octubre, que es cuando tradicionalmente se falla el Nobel de Literatura, aunque a veces se salta ese día, pero hasta ahora siempre es jueves. A menudo, como sucede con el Cervantes o el Príncipe de Asturias, recibo una llamada del periódico para hacer una semblanza apresurada de nuevo nombre que sube al Olimpo de Estocolmo, y salgo del paso como puedo, eso es el periodismo, porque normalmente tengo cierto conocimiento de la persona premiada. Alguna vez ha sucedido que no, que se trataba de un autor o una autora que ni en sueños y borracho le habría dado yo el Nobel. Algunos ni siquiera habían dejado en mis manos un solo libro, y en esos casos tuve que declinar el encargo, porque no es muy honesto hablar de lo que no se sabe engañando la credulidad del lector.

zFERIa-gNdo-2009[1].jpg

(No estoy seguro de si esta foto corresponde al Comité Nobel de la Academia Sueca durante las deliberaciones para conceder el Premio Nobel de Literatura, o bien se trata de un grupo de escritores molestos porque no se les premia, o cabreados entre sí. Más bien creo que sea esto último, porque los dos de la izquierda ni se hablan)

Por otra parte, las quinielas van por un lado y la Academia Sueca por el suyo. ¿Cuántas veces hemos convertido en favoritos a Amós Oz, a Margaret Atwood, a Vargas Llosa, a Milan Kundera o a Philips Roth? Y nunca se lo dan, y aparece un nombre que a veces casi ni nos suena. Es curioso que entre las plumas del ámbito hispánico, los nombres que suenan en las casas de apuestas para un posible Nobel son Alvaro Pombo y Luis Goytisolo (sí, Luis, no Juan, qué cosas). Los santones novelistas vivos que quedan como Vargas Llosa y Carlos Fuentes están muy atrás en la lista, y Ana María Matute, el centenario Francisco Ayala y el casi centenario Ernesto Sábato es que ni están ni se les espera. A los poetas tampoco. Vaya usted a saber si ahora que no suenan va a ser premiado uno de ellos, porque ya toca un autor en nuestra lengua.

1 comentarios

1

Ala, por hablar: Vargas-Llosa nobel.

Escribir un comentario

Archivos mensuales