los blogs de Canarias7


No se entiende cómo todavía hay quienes consideran lógico que en un estado

democrático exista un espacio como el Valle de los Caídos. Para quienes

tratan de reescribir la historia, hay que recordar que semejante adefesio fue

construido por prisioneros republicanos, mano de obra que se compensaba

con canjeo de tiempo trabajado por tiempo de condena en las cárceles

franquistas. Por eso dicen que eran voluntarios. No fue así siempre, pero

en los casos en que hubo opción, es comprensible que muchos prisioneros se

acogieran a esa manera de acabar cuanto antes con una prisión degradante

que les había caído por haber perdido una guerra. Los vencedores no se

limitaron a su victoria militar, buscaron la eliminación de los vencidos,

porque cuando acabaron sus años de cautiverio, se les trató como apestados,

a ellos y a sus familias. Todo eso es lo que representa el Valle de los Caídos,

por si a alguien le queda un resquicio para justificar esta aberración histórica

y moral.

En mi novela Hotel Madrid, aparece una historia secundaria, basada

en un hecho real; y cuando a esa persona le dieron la supuesta libertad

formó parte de los que emigraron ilegalmente a Venezuela porque

aquí les hicieron la vida insoportable.

6t8u9rrrrrr.jpg"Jacinto sobrevivía preso en Cartagena con la incertidumbre de una pena de muerte que nunca se materializaba, y en más de una ocasión llegó a desearlo, porque siempre se dormía pensando que a la mañana siguiente vendría a buscarlo un pelotón. Un día de 1942 le dijeron que se le conmutaba la pena de muerte por cadena perpetua, y meses más tarde que podría redimir condena si participaba en la construcción de un monumento funerario de enormes dimensiones, que con el tiempo se llamaría Valle de los Caídos. Como ya todo le daba igual, Jacinto se alistó entre los que eran llevados a la zona de Cuelgamuros, en las cercanías de El Escorial, a hurgar en una roca de Guadarrama.

El Valle de los Caídos fue una empresa faraónica. Miles de prisioneros republicanos participaron en el proyecto diseñado por el arquitecto Muguruza. En la piedra de Nava se escarbó una cueva inmensa, que luego sería basílica, tal vez la más larga de la cristiandad. El escultor Juan de Ávalos esculpió gigantescas estatuas de los apóstoles y en la cima de la montaña se levantó una cruz de piedra de dimensiones tan exageradas como no se había visto antes.

En la cripta de la basílica fueron depositados los restos de miles de combatientes; con ello se quería dar a entender que el Valle de los Caídos era un monumento a la reconciliación, aunque solo era piedra reseca del Guadarrama. En las obras de Cuelgamuros, Jacinto trabajó de sol a sol. A veces, los guardias les dejaban momentos de asueto, y hasta los llevaban en grupos a ver corridas de toros en San Lorenzo de El Escorial. Era la época más gloriosa del legendario torero Manolete, que entusiamaba al público y levantaba encendidas discusiones entre los presos. A Jacinto no le gustaban los toros, pero iba porque era una manera de distraerse, siempre con la esperanza de que algún día lo dejaran en libertad.

Poco a poco, aquella obra inmensa iba tomando forma. El coste económico se reducía bastante porque la mano de obra era gratis, pero así y todo debió costar muchísimo dinero en una España que se moría de hambre después de una guerra civil, amenazada por una guerra mundial y más tarde aislada por el bloqueo internacional. Nada de eso hizo desistir al entonces llamado Caudillo de su propósito funerario. Pronto comenzaron a llegar restos humanos de cementerios militares dispersos por toda España, y hasta algunos años después no llevarían en procesión el féretro de José Antonio Primo de Rivera, enterrado en Alicante desde su fusilamiento en 1936. Lo enterraron en el lugar de honor que para él habían excavado en el altar mayor de la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Nadie lo sabía entonces, pero el general Franco se reservó el otro lado del altar para reposar eternamente cuando le llegase su hora".

(Hotel Madrid. Sevilla. Ediciones Algaida 2000.)

+++


Sin títulouuuuuu.jpgRastreando la obra periodística de la escritora Mónica Lavín, encuentro un artículo en El Universal de Ciudad de México en el que habla de uno de los charros mexicanos pioneros, de nombre artístico Guty Cárdenas, contemporáneo de Pedro Vargas y una decena de años mayor que Jorge Negrete y Pedro Infante. Nació en 1905 y murió en 1932, por lo que solo cumplió 26 años en este planeta. Una vida tan breve no le impidió alcanzar el éxito, grabar discos y hacer una gira entre aplausos por Estados Unidos y Cuba. Su talento natural seguramente le habría hecho cruzar las fronteras de los corridos, los huapangos y las rancheras, pues andaba investigando sobre los ritmos y las músicas negras después de su visita a La Habana y su corta pero fructífera amistad con el poeta Nicolás Guillén.

Guty Cárdenas convertía en canción cualquier acontecimiento, y una de las más celebrados fue la que hizo en 1931 para contar el cambio de régimen que dio lugar a la II República española. De regreso a México, se encontró en una cantina con dos hermanos españoles que por lo visto eran monárquicos y consideraban una ofensa el corrido que tanto éxito había cosechado. No se sabe muy bien si fue un duelo crepuscular, porque, en 1932, en México se portaban pistolones a la vista, o si fue directamente un asesinato, pero lo cierto es que Guty Cárdenas cayó muerto en aquella balacera. Y esto vuelve a poner sobre la mesa la eterna intransigencia de una parte de nuestra sociedad con los que piensan diferente. Si sienten curiosidad, la canción está en este enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=LfEM_DEfdhw


María Dolores Pradera se marchó en mitad de una semana vertiginosa, y se ha dicho todo de ella, siempre bueno, pero tal vez no se ha incidido en el hecho de que su voz y su elegancia sirvieron de puente entre dos continentes que hablan la misma lengua, pero que antes de ella se conocían menos. Porque María Dolores Pradera es mucho más que un ramillete de canciones, por muy bellas que estas sean. En los años sesenta del siglo pasado, la relación de España con Hispanoamérica se sostenía en disparates supremacistas como "El Día de la Raza" o "La Madre Patria", y su colaboración con aquellos países -la mayor parte de ellos dictaduras o con democracias formales pero muy vigiladas por los grandes poderes económicos transnacionales- se basaba en un organismo que llamaban Instituto de Cultura Hispánica, pura retórica imperial sin más imperio que la verborrea alternante de la memoria de un tiempo ido y la inútil reivindicación de Gibraltar. La música de aquel continente que cantaba en español se reducía a las rancheras que venía de la época dorada de los charros mexicanos y algún joropo venezolano que se colaba por el flujo de la emigración. Así que la cosa quedaba entre Allá en el rancho grande y los boleros de Los Panchos y Antonio Machín.

mdp.jpg

Además de esas hermosas canciones inolvidables, había otras muchas que desconocíamos; Argentina no solo era el tango y Chile era mucho más que los cantantes de importación que sonaban en España, como Monna Bell o el incalificable Luis Aguilé. Por el Sur trovaban voces y mensajes nacidos de figuras como Atahualpa Yupanqui, Ariel Ramírez y Violeta Parra, que algunos aventajados lograban escuchar entre zumbidos nocturnos en las emisiones de onda corta para Latinoamérica de la BBC, Radio Francia Internacional y Radio Moscú. En el fulgurante México de entonces brillaban los tríos románticos (Calaveras, Ases, Diamantes, Caballeros...) y mujeres del peso de Irma Vila, Lola Beltrán y Libertad Lamarque, argentina trasplantada a Sierra Madre. Por todas partes había vallenatos, carnavalitos, zambas, chacareras y valses peruanos que eran La flor de la canela. Pero aquí apenas se escuchaban durante aquellos años, en medio de una eclosión musical en España. La copla, dueña y señora de las radios, empezó a mezclarse con la música nueva que provenía del rock anglosajón y las baladas italianas y francesas. Y entre Los Brincos, los Pekenikes y los Mustang, empezaba a escucharse una voz de seda que cantaba unas canciones que se colaban como la humedad; eran aquellas canciones que desconocíamos y que de pronto nos mostraban otras sensibilidades.


José Antonio.jpg

(Agaete al atardecer. Foto de José Antonio Godoy)

Empezamos a escuchar y a amar la voz sublime de María Dolores Pradera. Decía Atahualpa Yupanqui que oírla era como subirse a automóvil con cambio automático. No había estridencias, frenazos ni chirridos; sonaba como una caricia continua que nos llevaba suavemente por las carreteras de la vida. Y en aquella voz se nos iba colando por primera vez el talento de la peruana Chabuca Granda, del cubano Miguel Matamoros, del uruguayo Alfredo Zitarrosa, del argentino Atahualpa Yupanqui y docenas de músicas que nos hacían sentir la Fina estampa de la Lunita tucumana. Después, ya la vimos en televisión, siempre flotando sobre una almohada de suavidad, moviendo las manos como una garza llanera, transmitiendo belleza en cada nota, en cada movimiento. Más tarde escuchamos esas mismas canciones en las voces que las crearon, y también eran hermosas, pero sabíamos que cuando ella las cantaba era cuando se juntaban las dos orillas del Atlántico. Su voz era la música de nuestra lengua, amorosa, protectora, serena. Y se ha ido aleteando como solo ella sabía volar, a reunirse con los cantantes que ya sabemos que Son de la loma, a pasar la tarde con Chabela, Violeta, Libertad y Chabuca. Allí, el gran José Alfredo Jiménez le cantará lo que todos deseamos: Ojalá que te vaya bonito.

pili-mojo.jpgLa editorial vasca Literarte, abre su colección Letra y punto con un volumen de relatos en los que la gastronomía es parte fundamental de las narraciones. Cinco plumas de Euzkadi y otras tantas de Canarias componen un mosaico en el que la comida sirve de hilo conductor de las historias y definen de alguna forma la idiosincrasia de vascos y canarios. Toma el título de dos salsas muy populares en ambos territorios, Pil-pil y mojo, y será presentado el próximo jueves 31 de mayo, en el edificio La Bolsa (Sala Ganbara) de Bilbao. Más adelante también será presentado en Canarias.

La iniciativa se debe al impulso de María José Mielgo Busturia, escritora, editora y alma de Literarte Editorial, y de la poeta y narradora Teresa Iturriaga Osa, que también forman parte de la nómina de autores y autoras, que se completa con relatos de Sergio Arrieta, Santiago Gil, Guadalupe Martín Santana, Miren Agur Meabe Plaza, Elisa Rueda, Pablo Sabalza Ortiz-Roldán, Pedro Ugarte y quien esto escribe. El libro trata de tender puentes desde la diferencia.

La gastronomía no solo es un factor clave en los estudios etnográficos, también es el resultado de muchos elementos físicos de cada lugar, su espacio geográfico, sus características climatológicas, el devenir de la historia y las influencias diversas. Al sentarnos ante un plato o un postre propio de un territorio, estamos frente a cientos de años de evolución y de aportaciones que nos cuentan a su manera el relato de muchas generaciones que son como un río que desemboca en lo que hoy somos tantos vascos como canarios. Y si la comida es el resultado de muchas cosas, este es, a su vez, un retrato que define la manera de ser de los pueblos.

Por lo tanto, este es que contiene gastronomía, etnografía e historia, pero ante todo hablamos de literatura, porque cada relato está escrito desde la sensibilidad que han acreditado quienes han dedicado su esfuerzo y su talento a contarnos una historia literaria. La presentación inmediata será sin duda un éxito frente al Cantábrico, y espero que pronto esté ese libro en las librerías canarias y podamos hacer su presentación en medio del Atlántico.


En el mundo rural canario, hasta muy avanzados los años sesenta del siglo XX, existía la tradición de celebrar un baile de taifas el 17 de mayo, día de San Pascual Bailón (o Baylón). La particularidad que tenía tal baile consistía en que eran las mujeres las que sacaban a bailar a los hombres mientras la luz de una vela llegase hasta un lazo azul que habían atado a una altura proporcional al tiempo que determinaban al encenderla. Podemos decir que esta costumbre se ha perdido en Canarias, pero se sigue conservando entre los descendientes de canarios en Venezuela, y en algunos lugares ha pasado a formar parte del folclore local. Lo curioso es que el santo fraile aragonés del siglo XVI, desprendido, profético y milagrero, que yo sepa, nunca tuvo relación con Canarias, pues pasó gran parte de su vida en un convento de Villarreal (Castellón), donde murió y fue enterrado.

sp2.jpgSe cuenta que, para anunciar acontecimientos colectivos, salían de su sepulcro unos golpes secos y ensordecedores, y dependiendo del número de ellos (entre uno y tres) avisaba de novedades, venturas o desgracias, fuese una victoria española sobre los franceses, la llegada de un tiempo de paz, la derrota de Trafalgar o un gran año de lluvias después de una larga sequía. Se documenta que la última vez que se escucharon esos golpes fue en 1994, aunque la fuente no asocia el hecho con glorias o infortunios posteriores. Ayer, alrededor de la medianoche canaria (en Villarreal es una hora más), circulaba por la red la supuesta noticia de que se habían escuchado al inicio de la fecha los míticos golpes, y que en este caso debían de ser anuncio de buenas noticias porque fueron dos. Como saben, poco hay que fiarse de lo que circula por las redes, pero al verlo recordé la tradición canaria de baile tan singular, que tal vez se relacione con el apellido del santo, y la incoherencia de que la estampita popular en Canarias sea una foto de la imagen del fraile esculpida por Pedro de Mena y que está en tesoro de la catedral de Málaga. Esta tradición me sirvió de telón de fondo para novelar una terrible historia impregnada de machismo, poder e ignorancia que sucedió en Gran Canaria en tiempos de posguerra. Por eso la recuerdo ahora:

"Cuando Bernardo, el capataz, sopló la firria metálica que siempre llevaba colgada al cinto como emblema de su cargo, el sonido agudo del artilugio paró en seco a las parejas que bailaban. Cesó la música y los jóvenes se agruparon a un lado de la explanada, frente a donde las muchachas se arracimaban nerviosas. Otra vez Bernardo, en su función de camarlengo de aquel protocolo, sopló su silbato y los hombre tocados se quitaron el sombrero. Hizo una señal a Lucrecia Toledo para que oficiara de sacerdotisa en aquella ceremonia tan vieja que nadie recordaba su principio. La anciana se acercó al altar en el que ya se habían consumido los hachones, parpadeaban los debilitados voltios de las linternas y permanecían incólumes las llamas de las velas. Se persignó y todos los presentes la imitaron. Enseguida comenzó su retahíla que sonó como un conjuro:

-"Con licencia de Nuestro Señor Jesucristo, con la venia de su Santa Madre la Virgen de la Candela y con el consentimiento de todos los santos, honremos a San Pascual Bailón..."

Rezó en latín una jaculatoria al santo, ininteligible hasta para ella, y terminó el rito con la señal de la cruz. Se volvió hacia los presentes y llamó a los tocadores de violín y acordeón para que se incorporasen a la fanfarria de cuerdas que hasta entonces había puesto música a los pies de los bailantes. Un baile de San Pascual debía contar al menos con uno de los dos instrumentos, mejor si eran los dos.

sp1.jpgCuando el grupo estuvo completo, no hubo necesidad de afinar, puesto que ya lo habían hecho antes de comenzar el baile, guiándose por las notas fijas del acordeón. Suavemente, el violín acometió un vals lentísimo y los demás instrumentos lo siguieron. Aquella primera pieza no era para bailar sino para crear el ambiente mientras los hombres se sentaban en la primera fila de las gradas y las mujeres se agolpaban en grupo cerca de la puerta.

Todos se habían vestido para la ocasión, sin llegar a la máxima gala que se guardaba para ceremonias más solemnes o más mundanas; los jóvenes vestían en su mayoría camisas blancas de popelín y pantalones de hilo con dibujo de espiga labrado en el mismo color, gris o negro. Ninguno llevaba chaqueta, en mayo no se necesita y menos si se va a pasar la noche bailando y bajo techado. Las muchachas lucían vestidos de algodón, casi todos blancos, sin más abalorios que alguna medalla o una cinta en el pelo. La pobreza de aquella noche era limpia, no olía a sudor, tierra y azufre, sino a la colonia y el jaboncillo de las grandes ocasiones.

A un nuevo sonido de la firria de Bernardo, Lucrecia Toledo puso una vela delante de la estampa de San Pascual Bailón y le ató un lazo azul en su mitad. El vals se apagaba a medida que prendía la vela y el concertino del violín blandió el arco a modo de batuta hasta hacer el silencio de la orquestina. Un nuevo movimiento del arco puso en atención a los tocadores, que esperaban el nuevo pitido de la firria de Bernardo..."

(Fragmento El baile de San Pascual, publicada con otras dos novelas cortas en el libro Tríptico de fuego. Editorial Sial, Madrid 2008).


Si hay algo que me molesta es que alguien te advierta de un posible futuro error y cuando este se produce lance un "te lo dije" que suena a revancha dialéctica. No voy a hacer eso, pero sí digo que, en los días de vino y rosas (hace año y medio) en los que La UD de Quique Setién paseaba su gran fúltbol por la Liga de las Estrellas, tomando café con unos queridos amigos escritores -que vislumbraban un futuro brillante y largo para la UD-, les dije que lo disfrutaran el ratito que iba a durar, porque con los mimbres que estaba construido el cesto no aguantaría mucho, se rompería por alguna parte. Y no es porque yo tenga una bola de cristal, es que se repite el cuento como en un tornillo sin fin.

uuuuu6tgb.jpgDesde aquel descenso de los años 80, después de 19 años en 1ª División, la UD es una sesión continua de blanco y negro, que llevaron al equipo al foso más abajo de la 2º. Cada vez que se avanzó aunque solo fuera un paso, fuera con Pacuco Rosales o con Sergio Kresic, siempre estaba la cantera en el fondo del armario. Y es que esa es la única manera que tienen los equipos modestos de sobrevivir, da igual la categoría en que se juegue. Si hay una buena generación, se va hacia arriba; cuando hay sequía, se llega con dignidad hasta donde se puede. Parece que no se ha aprendido algo tan evidente, y encima tenemos la suerte de que nuestra cantera es propicia a las buenas cosechas, de las mejores y con un sello de denominación de origen muy reconocible. Las catástrofes deportivas de la UD vienen indefectiblemente cuando se empieza a mirar hacia afuera, a fichar mediocridades inferiores a lo que hay aquí y a creer que el equipo puede ser un negocio y un trampolín personal. Otra cosa es que fiches a buen precio a Brindisi, Wolf, Morete y Carnevali, media selección argentina, que encima rimaban con el estilo de juego del equipo. Pero eso es inalcanzable en el mercado futbolístico actual. Que no, que esto no es el palco del Bernabéu. La UD podría ser como la Lezama del Athletic, y siempre tuvo vocación para eso.

Desde hace 25 años, mucho antes de la era MAR, excepto la afición, todo lo que ha tenido que ver con la UD Las Palmas -estadio, directivas, técnicos, políticos entrometidos e incluso algunos jugadores- suena a burla, intereses bastardos, negocio de unos pocos y dinero público dilapidado; seguramente es todo legal, pero la corrupción ética es manifiesta. Como dijo el profeta, ahora es el llanto y el rechinar de dientes; en el mencionado café, mis amigos rieron -y lo agradezco- esta comparación que les hice en tono de chanza: "los latoneros no hacen aviones, solo saben ponerle culos a los calderos". Así que toca tomar por el caldero mientras esperamos a que aparezcan los sabios, que aquí hay muy buenos ingenieros que saben cómo hacer volar un equipo de cantera.

COSAS MÍAS



-Don Servando, veo que es usted muy crítico con las personas que tiran mucho de lugares comunes, refranero y frases hechas.

-Es que, doña Otilia, estoy harto de que a esa gente de respuesta rápida con palabras de otros se les considere lumbreras de la locuacidad y la inteligencia.

bla.jpg-Pero no me negará que son muestras de ingenio.

-Señora, como dijo el sabio, el ingenio es la calderilla del talento.

-Pero al menos, según lo que digan, los vamos conociendo.

-Eso es cierto, ya sabe, por la boca muere el pez, y los árabes dicen que la elocuencia es plata y el silencio es oro. Somos dueños de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras.

-Claro, don Servando, el que mucho habla mucho yerra.

-En efecto, doña Otilia, palabras vanas sonido de campanas.

-Al final, las palabras se las lleva el viento.

-Y, señora mía, bien sabido es que del dicho al hecho hay un trecho.

-No diría yo que no, es un goce hablar con usted.

-Muy honrado. Es que no soporto a quien se apropia del refranero y no trata de crear lengua. Y tengo claro que, como dijo otro sabio, es mejor callar y que te crean tonto que hablar y que quede demostrado.

-¡Qué inteligente es usted, amigo mío!

-Es que yo tengo pensamientos propios, y el pensamiento está libre de impuestos.

-Martín Lutero ¿no?

-A palabras necias, oídos sordos.


Por lo visto, ayer fue Día del Libro, y hasta se celebró esa concentración de gente que escribe en la Ramblas de Barcelona. Según mis noticias, por todas partes hubo descuentos, ventas masivas de libros de moda y presencia de figuras mediáticas que provocaban colas enormes. Se han vendido millones de páginas de cotilleos, recetarios de cocina mil veces repetidos, firmados por estrellas de esto o lo otro, novelones Corín Tellado king zise, ripios a mansalva que hacen pasar por poesía, porque me cuentan que son buenos porque riman, y ha habido banderas, fanfarrias y saltimbanquis en muchas plazas y calles. Una gran fiesta.

llllllllo.jpgPor lo tanto, felicito a presentadores y presentadoras de televisión, ex-concursantes de Gran Hermano, memorialistas de sus azarosas vidas en el fútbol, los toros, la moda o el ciclismo, youtubers conocidos, influencers abnegadas y otras exitosas plumas que son mimadas por las editoriales de consumo, las cadenas de televisión y otras industrias dedicadas al embrutecimiento. Me complace que la gente se lo pase bien, pero me pregunto si el libro tiene a estas alturas algo que ver con la sensibilidad, el pensamiento, la indagación, la belleza y el conocimiento, vamos, con eso que antes se llamaba LITERATURA. Que digo yo, hablando aquí conmigo, que estaría bien que hubiera también una fiesta dedicada a eso. Es que el 23 de abril ya no es lo que era.

La verdad puede eclipsarse
pero no extinguirse.

Tito Livio


La verdad puede eclipsarse pero no extinguirse
Así que no me mienta,
tarde o temprano se sabrá que no es usted IMG_8006JJJ.jpg
un Brunetti auténtico.

Se apellida usted Brunetti, sí.
¿Es acaso de los Brunetti importadores?
¿de los Brunetti farmacéuticos?
¿canónigos?
¿banqueros?
¿nooo?
¡Entonces usted no es un Brunetti!

Al menos no es un Brunetti con legitimidad.

Hay Brunettis arrieros,
descargadores del puerto,
panaderos,
gente baja.

¡Ah! Que es usted magistrado de la Audiencia.

Sí, pero su padre fue asalariado,
un hombre sin rango.

No es usted uno de los nuestros,
carece de sangre noble,
y por lo tanto debo denegar
su solicitud para ser miembro
del Club de los Próceres.

¿Tiene hijos?
¿Dos? Dígales
que pueden pasar a hacerse socios.
¿Qué el varón solo es enfermero
en un ambulatorio
de la Seguridad Social
y la niña monitora en un gimnasio?

No importa que sean asalariados.

Aunque fuesen taxista,
auxiliar administrativo
o camarera,
son de buena familia.

Usted no es de los nuestros,
ellos sí,
tienen rango: por sus venas
corre sangre de un prócer.

Tenga en cuenta que son
hijos de un magistrado de la Audiencia.

Usted no.

COSAS MÍAS


drrrtoo.jpg
En todas las épocas ha habido distintos criterios sobre lo que es buena o mala literatura, obras útiles para desarrollo del pensamiento o que generan placer estético según gustos, pero, salvo rivalidades encendidas y hasta crueles como las de Góngora y Quevedo, o la mala leche que le surtía a Lope de Vega en cuanto le mentaban a Cervantes, o la pelusilla que tal vez tuvieron Virgilio y su contemporáneo Horacio, la gente que los leía no hacía de ello un asunto personal. Lo que hoy cambia las cosas es que antaño no había redes sociales y no sabemos qué discutían los admiradores de tan elevados artistas. Ahora es como una guerra, no solo entre algunos de quienes escriben, pintan o cantan, sino y sobre todo entre los seguidores, porque si eres de unos tienes que odiar a los de los otros, y comportamientos humanos de los artistas sirven para descalificar toda su obra, o bien criterios nuevos convierten a un autor pretérito en un apestado. En este pim-pam-pum han recibido hasta en el velo del paladar celebridades que han escrito, pintado o compuesto obras cimeras. Que si fueron filonazis, o nazis directamente, que si les bailaron el agua a Stalin o que fueron rebeldes de salón que sirvieron de coartada al sistema. Y se forman bandos, en los que elevan a la divinidad a determinados nombres porque se supone que crean lo que cada cual quiere, o bien ni siquiera pesa su obra, sino porque milita en el mismo pensamiento expresado en entrevistas conferencias o sacadas de las hemerotecas si ya ha fallecido, o por sus conductas personales ajenas a su obra. Por el contrario, y por las mismas razones aleatorias, así, de repente, Nabokov se ha convertido en un pederasta, Simone de Beauvoir en una indeseable, Louis-Ferdinand Céline en un colaboracionista, García Márquez en un castrista y Herman Hesse en un nazi, sin atenuantes. Da igual si han escrito Viaje al fin de la noche o El segundo sexo, han pintado El Guernica o Las hilanderas, han filmado Annie Hall o Tess, han esculpido El Pensador o han compuesto La Pastoral. Y digo yo que tal vez pudieran ser ciertas algunas de estas afirmaciones, o todas, pero entonces, sea por su biografía o por el pensamiento que transmiten algunas obras (siempre interpretable según los colores del cristal), ya podemos dar por liquidada la cultura universal, y nos preparamos para prescindir de obras maestras de la literatura, la pintura, el cine, la música y hasta de los cómics y anuncios publicitarios que han marcado épocas. Si no fuera tan escandaloso y triste, daría risa que las voces que exigen la censura de unas obras o unos nombres sean a menudo las mismas que claman por la libertad de expresión.

Archivos mensuales

Blogs de Canarias7

Bitácora de Morera

Buscando Hakuna Matata

Casandra y Apolo

Ciclotimias

Dis-tinta

El Futuro y la Alimentación

Mi última cena

Retrografías

Soñando con Gattaca

Ventana verde